La ansiedad del emprendedor no es preocupación. Es tu sistema de alarma funcionando sin off

La ansiedad del emprendedor no desaparece cuando el negocio va bien. Aprende a reconocer cuándo es útil y cuándo está destruyendo tu capacidad de tomar.

Cuando el negocio iba mal, tenía ansiedad porque el negocio iba mal.

Cuando el negocio empezó a ir bien, tenía ansiedad porque y si deja de ir bien. Cuando firmaba clientes nuevos, tenía ansiedad porque y si no les doy el resultado prometido. Cuando tenía meses de colchón en la cuenta, tenía ansiedad porque eso puede desaparecer.

En un momento determinado me di cuenta de que la ansiedad no estaba esperando a que las circunstancias fueran las adecuadas para aparecer. La ansiedad estaba ahí primero y encontraba sus propias excusas.

Eso cambia el diagnóstico completamente.

No es "tengo ansiedad porque mi situación es ansiógena". Es "tengo un sistema de alarma que no se apaga y que mi mente usa cualquier evento externo para justificar".

¿Es la ansiedad del emprendedor una herramienta o un problema?

Las dos cosas, dependiendo de cuándo aparece y qué hace con ella.

Un nivel bajo de ansiedad es funcional. Te mantiene alerta. Te hace revisar las cosas dos veces. Te impide relajarte en exceso cuando hay señales de problemas. Es el equivalente cognitivo de tener buena presión arterial: una señal de que el sistema está vivo y respondiendo.

El problema es cuando el umbral de activación es tan bajo que cualquier cosa lo dispara. Cuando la ansiedad aparece en respuesta a situaciones que no la justifican. Cuando tomar una decisión simple se convierte en un proceso largo porque el sistema de alarma está poniendo en riesgo catastrófico lo que es una decisión ordinaria.

Ahí deja de ser herramienta y empieza a ser interferencia.

Trabajas doce horas y produces dos

¿Cómo afecta la ansiedad crónica a la toma de decisiones?

Sesga hacia el riesgo percibido, no el riesgo real.

Cuando estás ansioso, tu cerebro sobreestima la probabilidad del peor escenario y subestima tu capacidad de manejarlo si llegara. Eso significa que tomas decisiones más conservadoras de lo que la situación requiere. Que evitas hacer cosas que tienen sentido porque el sistema de alarma las colorea de rojo aunque no lo sean.

El emprendedor ansioso no suele hacer las jugadas grandes. No porque no vea la oportunidad. Sino porque el coste emocional de ejecutarlas le parece demasiado alto en el estado en que está.

Y eso tiene un precio en el negocio que es difícil de calcular pero que existe. No es el dinero que pierdes por las malas decisiones. Es el dinero que no generas por las buenas decisiones que no tomaste.

¿Qué hace el cuerpo cuando la ansiedad lleva meses sin resolverse?

Lo que hace siempre cuando le pides demasiado durante demasiado tiempo: manda señales cada vez más altas hasta que las escuchas.

Primero es tensión muscular que atribuyes a que "necesitas estirarte más". Luego es digestión que falla que atribuyes a que "comeré mejor cuando tenga tiempo". Luego son noches en que el cerebro no para que atribuyes a que "hay mucho en la cabeza ahora mismo". Luego es algo que ya no puedes ignorar.

El cuerpo no tiene paciencia infinita. El cuerpo pasa factura de una forma o de otra. La variable es cuándo y con qué intensidad. Y eso depende en parte de cuánto tiempo llevas ignorando las señales anteriores.

No te pido que vayas a terapia aunque tampoco te lo prohíbo. Te pido que identifiques si lo que llevas encima es ansiedad de situación o ansiedad de sistema. Porque el tratamiento es distinto y confundirlos es otra forma de tratar el síntoma y no la causa.

La ansiedad que viene de una situación concreta desaparece cuando la situación cambia. La que viene del sistema se queda aunque la situación mejore. Y si llevas tiempo esperando a que las circunstancias externas arreglen lo que es interno, ya sabes cómo va a salir.

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