Cómo montar un agente de correo con Claude paso a paso

Monta un agente de IA con Claude que revisa, clasifica y prepara las respuestas de tu correo tres veces al día. Y no envía nada sin que tú lo apruebes.

Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes escrito y paso a paso para que te lo montes tú.

Cuenta las veces que abriste ayer el correo. No para contestar nada, solo por mirar. Yo lo hacía 20 o 30 veces al día sin exagerar. Y el problema no era el tiempo que perdía leyendo. Era que cada vez que lo abría perdía el hilo de lo que estaba haciendo.

Hoy vamos a hacer dos cosas. Primero, el horario que sí funciona. Y después, montar a alguien que lo haga por ti. Ese alguien es un agente que revisa tu correo, te lo deja ordenado y escrito, y no manda nada sin que tú se lo apruebes.

El horario que sí funciona: las tres paradas

El horario son tres momentos al día. Yo lo llamo las tres paradas, porque lo vas a usar para más cosas que el correo.

Siete de la mañana. O a la hora que te sientes a trabajar. Llegas a la mesa con el día ya ordenado, en vez de reaccionar a lo que te haya caído.

Dos de la tarde. Atiendes todo lo que ha entrado por la mañana. Se contesta antes de comer, que es cuando la gente espera respuesta.

Seis de la tarde. Cierras. Sabes qué queda pendiente, y justo por eso puedes cerrar el portátil sin la sensación de que se te escapa algo.

Y la regla, que es la que cuesta al principio: fuera de esas tres horas, el correo no se abre.

¿Por qué mirar el correo tres veces al día no funciona a la primera?

Porque yo lo probé y duré dos días. Y no fue por falta de voluntad.

Tú no abres el correo 30 veces al día porque seas un desastre. Lo abres por miedo. Miedo a que haya entrado algo y no te hayas enterado. Y ese miedo es el que te rompe la mañana, no los correos.

Por eso el consejo de siempre no sirve. Te quita las aperturas, pero no te quita el miedo. Y a las 11:30 terminas abriendo el correo igual.

Así que esto solo funciona si hay alguien mirándolo por ti. Alguien que a esas tres horas entre, lo lea todo y te lo deje ordenado.

Qué es un agente (y por qué no es un chat)

Un chat te responde cuando le preguntas, y el trabajo lo sigues haciendo tú. Un agente entra, mira, decide y para a su hora sin ti delante.

Se monta con cuatro cosas, y en este orden: las reglas, los conectores, la tarea programada y los permisos. Todo dentro de Claude Cowork, que es la parte de Claude pensada justo para esto.

El buzón de ejemplo tiene siete u ocho correos: un cliente esperando presupuesto, una factura, una queja, publicidad y uno que ni yo sé qué es. Y una carpeta vacía en el escritorio, que es donde va a vivir todo. Se la añades a Cowork y ya está.

Paso 1. Las reglas: qué hace y qué no hace jamás

Un archivo de texto donde pones qué hace, cómo lo hace y qué no hace jamás. Sin esto no tienes un agente, tienes un chat que hoy te lo ordena de una manera y mañana de otra.

El archivo no lo escribo yo. Se lo pido a Claude y me lo crea él.

Le digo cuatro cosas: qué mira, cómo lo separa, cómo lo escribe y qué no puede hacer nunca. Que no envía de forma automática, no borra, no archiva, no marca como leído, y no contesta quejas ni nada que hable de dinero ya cobrado.

Y aquí va la regla que casi nadie escribe. Si te falta un dato para contestar, no te lo inventes. Deja el hueco marcado.

Prefiero un borrador con un agujero que un borrador con una mentira educada.

También le pido un estado.txt, un archivo donde apunta la fecha y hora de la última revisión. Cada parada arranca donde terminó la anterior. Si ese archivo no existe todavía, revisa solo las últimas 24 horas y lo anota.

Y los correos van a cuatro montones. Uno solo por correo: responder hoy, puede esperar, en trámite y no lo sé. Más un resumen-del-dia.md con el repaso del día entero. A las dos y a las seis, añade su bloque al final sin borrar lo anterior.

Un consejo que no te puedes saltar: léete bien esos archivos. Es lo que va a hacer tres veces al día sin ti delante. Si hay una línea torcida, la vas a descubrir en tres semanas y con un cliente de por medio. Te cuesta cinco minutos revisarlo y te ahorra muchos problemas.

Paso 2. Los conectores: a qué le das acceso

Te metes en configuración, en el apartado de conectores, y añades Gmail. Te pide que inicies sesión y ya está. Nada más.

Paso 3. La tarea programada: 7, 14 y 18 h

Aquí vuelven las tres paradas. En el mismo chat le escribes: "cada día laborable a las 7, haz lo que te dice reglas.md". Y él te pregunta si quieres programar la tarea. Le das a programar y hecho.

Luego repites lo mismo con las dos y las seis. Tres tareas programadas con sus franjas.

Y fíjate lo que acaba de cambiar. Hasta ahora tenías que acordarte tú, abrir, pedirlo, esperar. Eso no es que la IA trabaje para ti. Es que tú trabajas para ella con pasos de más. Si tienes que abrirlo tú, no has montado un agente, has montado un botón.

Paso 4. Los permisos (que no son los conectores)

Este es el paso que casi nadie cuenta, así que quédate aquí.

Los conectores son a dónde llega. Los permisos son qué puede hacer cuando llega. Puede entrar en mi correo entero y no puede mandar ni uno.

Si te metes en la carpeta de borradores, encuentras los correos ya preparados. Por ejemplo, uno para una tal Nuria: "gracias por escribir, me queda claro lo que buscáis, web nueva con catálogo y petición de presupuesto desde la propia página". Y abajo, marcado: falta precio y plazos. No se lo inventa.

Ninguno ha salido. Todos se quedan en borradores. Y eso no es que se me haya olvidado activar el envío automático. Es la decisión más importante del vídeo. El agente puede escribir por ti, pero no puede hablar en tu nombre.

En el montón de "no lo sé" me deja lo que toca las reglas de verdad. Una queja con tono de disputa sobre un cargo ya cobrado. Y uno de un tal Diego, donde no queda claro si es oferta, colaboración o encargo. En vez de adivinar, lo deja quieto y me dice por qué. Justo lo que le pedí.

¿Cuánto cuesta montar esto y compensa?

Sin adornos. Esto no tiene plan gratuito. Hay que hacerlo con Cowork, que va en el plan de pago más básico de Claude, alrededor de 20 dólares al mes.

¿Compensa? Depende de cuántas veces abras el correo. Si son 30, muchísimo. Si lo abres dos veces al día, no montes nada, no te vale la pena.

Pero te digo una cosa. Lo que te llevas de aquí no es solo un agente de correo. Es haber entendido cómo se monta un sistema: unas reglas, conectar una herramienta, programar una tarea y decidir qué puede hacer sola la IA. Y eso no caduca. Las herramientas cambian, saber montar sistemas no.

Los tres errores que debes evitar

Uno. Darle tres tareas a la vez. Que mire el correo, actualice la hoja y avise por WhatsApp. Eso no es un agente, son tres, y los tres te van a salir mal. Ve tarea por tarea.

Dos. Poner demasiados conectores. Cuantas más cosas le conectas, peor trabaja y más grande es el estropicio. Si solo necesita acceso a una cosa, dale acceso solo a esa.

Tres. Dejar los permisos abiertos. Si no le dices qué no puede hacer, lo va a hacer. Y el día que te dé un disgusto, va a ser horrible. Cápalo, ponle los límites.

Y una regla de fondo: solo automatiza lo que se repite constantemente. Si la tarea no se repite, no hace falta automatizarla.

Las herramientas que uso en el vídeo

  • Claude (Cowork). Donde se monta todo el agente: reglas, tareas programadas y permisos.
  • Gmail. El conector, para que el agente lea el correo.

Este montaje es de la familia de la automatización y los agentes con IA, y si quieres entender bien qué es Cowork y por qué lo uso para esto, te lo comparo aquí: Claude Cowork frente a ChatGPT Work. Y si te preguntas cómo conecta la IA con tu correo y tus herramientas, lo explico en conectar Claude con tus herramientas usando MCP. Todo el sistema de este vídeo te lo dejo montado en los recursos.

Preguntarle cosas a la IA y encargarle trabajo no son lo mismo, ni de lejos. Si quieres dejar de ir de vídeo en vídeo y aprender a montar tus propios sistemas de verdad, eso es justo lo que te enseño en Yo SA.

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