La madre que se ofrece al cole y luego no puede: TDAH en la AMPA

Te ofreciste a ayudar en el cole de tus hijos. Y claro que ibas a hacerlo. Pero llegó el momento y no pudiste. El ciclo de la madre con TDAH que quiere y no llega.

Noviembre. La reunión de la AMPA. La profesora pregunta quién puede ayudar con el mercadillo de Navidad.

Silencio.

Y tú, antes de que tu cerebro registre lo que está pasando, ya tienes la mano levantada.

"Yo puedo."

Naturalmente. Con toda la convicción del mundo.

¿Por qué las madres con TDAH se ofrecen para todo y luego no pueden?

No es hipocresía. No es falta de compromiso. Tiene una explicación neurológica bastante concreta.

El cerebro con TDAH vive en el presente. Cuando estás en esa reunión y la profesora pide ayuda, lo que tu cerebro calcula es lo que sientes ahora mismo: energía, ganas de ser buena madre, entusiasmo con la idea. Lo que no calcula bien es cómo estará el calendario en tres semanas, cuánto trabajo tendrás acumulado en esa época, o cuánta energía te habrá costado la vida diaria para entonces.

La proyección temporal futura es exactamente la función ejecutiva que falla en el TDAH.

Así que dices que sí desde un presente en el que sí puedes. Y llega el momento en el que no.

Y ahí viene lo peor: la culpa. No solo la culpa de haber fallado, sino la de haber fallado ante otras madres que te están mirando. Ante la profesora que contaba contigo. Ante tus propios hijos, que a lo mejor se enteran de que mamá prometió algo y no lo cumplió.

El ciclo que se repite

Lo complicado es que esto no pasa una vez. Se repite.

Porque cada vez que hay una nueva oportunidad de hacer algo por el cole, tu cerebro no recuerda bien el patrón anterior. O lo recuerda pero le parece que esta vez será diferente. "Esta vez sí puedo, porque el proyecto de trabajo ya habrá terminado."

Y vuelves a levantar la mano.

Este ciclo de intención máxima y cumplimiento parcial es agotador. Y lo más agotador no es el trabajo en sí, sino la gestión emocional de cada vez que fallas y la comparación constante con madres que parecen tenerlo todo más controlado.

Si llevas tiempo cargando con la sensación de que nunca llegas a todo y que siempre estás decepcionando a alguien, puede que te ayude leer sobre las expectativas de la Navidad perfecta y el TDAH. El patrón es el mismo.

Lo que puedes hacer (sin renunciar a participar)

La solución no es dejar de implicarte en el cole de tus hijos. La solución es cambiar cómo te implicas.

Compromisos concretos y acotados funcionan mucho mejor que compromisos abiertos. "Puedo llevar una bandeja de magdalenas el día del mercadillo" es diferente a "me encargo del catering". "Puedo estar dos horas el sábado" es diferente a "cuéntame para lo que necesitéis."

Además, es útil aprender a poner un pequeño freno entre el impulso de decir sí y el sí en sí mismo. Aunque parezca una tontería, "lo miro y te digo mañana" te da tiempo para calcular de forma más realista.

La guía completa sobre TDAH en mujeres tiene más sobre la gestión de compromisos y el impacto de la impulsividad en las relaciones sociales.

Si te reconoces en este patrón y quieres entender mejor por qué pasa, el test que construí puede ser un primer punto de partida. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tienes TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado.

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