Cómo leer y terminar libros con TDAH: mi sistema real

El TDAH te hace comprar libros que no terminas. Te cuento el sistema real para leerlos y acabarlos: lectura no lineal y notas que se quedan.

Me habéis preguntado varias veces cómo, teniendo TDA, soy capaz de leer libros y sobre todo acabarlos. Porque terminar un libro cuesta. Y cuando digo cuesta, es que cuesta de verdad.

Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes por escrito y ordenado, que es justo lo que a nosotros nos va bien.

Aviso: esto es lo que a mí me funciona. A lo mejor a ti también.

¿Por qué compras libros que nunca terminas?

Vamos al fondo del problema, que tiene que ver con la dopamina.

La dopamina no se libera cuando recibes la recompensa. Se libera cuando piensas que la vas a recibir. Este cambio es clave entenderlo.

¿Qué pasa cuando decides ponerte a leer un libro? Que en tu cabeza ya das por hecho el resultado. El simple hecho de decir "me voy a leer este libro" ya te suelta la dopamina. Y como ya la has recibido, ya no necesitas leer el libro. Somos felices sin haber hecho el esfuerzo.

Ahí está nuestro mayor problema ejecutivo. La parte del razonamiento nos funciona de maravilla. La de la ejecución, la de sacar las cosas de la cabeza al mundo real, es la que falla.

Por eso te enganchas a un tema y te compras 37 libros de lo mismo. Estás generando un placer bestial imaginando todo lo que vas a conseguir gracias a esos libros. Y luego no te lees ni uno.

Y no pasa solo con los libros. Pasa con las listas de tareas que no cumples. Con lo que planificas y no haces. Con los 20.000 proyectos que se te ocurren y no llevas a tierra. Con todo.

Seguro que te suena. Y que te ha pasado mil veces.

El error: intentar leerlo todo de forma lineal

El problema de fondo al leer es que lo intentas hacer de forma lineal. Empiezas por el capítulo uno y a aguantar hasta el final.

A la gente con TDA eso nos cuesta horrores. O el libro nos interesa demasiado, demasiado, demasiado, o es ficción, o es una metodología que se nos hace bola. Y ahí apaga y vámonos, porque no vamos a llegar.

Así que lo primero: quítate de la cabeza la idea de que tienes que leerte el 100% del libro sin saltarte ni una palabra. No funciona. Te lo digo yo, no funciona.

Primero hay que instaurar el hábito. Tu cerebro tiene que acostumbrarse a leer. Y para eso no empieces con libros demasiado académicos. Empieza con libros que giran alrededor de una idea o un concepto concreto.

Esto a mí antes me mataba, la verdad. Un libro de 300 páginas para contarte algo que se resume en dos frases. Una cosa es venderme una idea y otra hacerme un libro entero para venderme una idea que luego me explica en un capítulo cómo aplicar.

Pero para arrancar el hábito, ese tipo de libro es perfecto. Porque ahí no importa tanto que no lo leas entero.

Cómo leer un libro sin leerlo entero

El método es sencillo.

Cuando agarres un libro, lo primero es mirar el índice. Ver de qué van a hablar. Y en vez de empezar por el capítulo uno deseando llegar al nueve, que es el que de verdad te interesa, vete directo al nueve.

¿Que en el capítulo nueve mencionan algo que no entiendes? Miras el índice, deduces dónde lo explican, te vas a ese capítulo y lo lees. Y ya está. Esa es la clave.

La gente te dirá "pero así no te estás leyendo todo el libro". Es que no lo necesito. Todo el libro me va a estar vendiendo la misma idea. ¿Para qué me lo quiero leer entero si lo que quiero es entender el concepto y aplicarlo?

Le sacas el jugo a lo que te importa. Y si luego quieres profundizar, te lees algún capítulo más. Y si no, no.

¿Y si no sabes ni dónde está lo que buscas porque los capítulos están escritos de forma muy abstracta o te han metido puras balas de copywriting, esas donde todos los capítulos prometen algo y luego son una milonga?

Entonces haces lectura diagonal. Arrancas en lectura rápida. "Esto me interesa." Paras, echas para atrás y lees despacio esa parte. Sigues.

Es como cuando ves un vídeo de YouTube, el tío se enrolla, y tú miras los capítulos de abajo y saltas justo al punto donde habla de lo que te interesa. Pues lo mismo. No te sientas mal por hacerlo. Es exactamente lo que necesitas: ir a por la información que te da esa sensación de haber completado lo que querías. El resto, que le den.

¿Cómo se te queda lo que lees?

Aquí viene lo más importante de todo: toma notas. Si no, pasado mañana no te acuerdas de nada.

Y no te hablo de montar nada hipercomplejo. Puede ser tan sencillo como un cuaderno de papel. Pones el nombre del libro y empiezas con guiones, como si fueran bullet points. "El autor dice esto." "En este capítulo cuenta lo otro." "Esta idea habla de aquello."

Pero la clave de verdad es otra: escribe qué opinas tú. No solo lo que ha dicho el autor. Ten un pequeño diálogo con lo que ha dicho. "El autor dice esto, pero yo creo que es una tontería porque tal." "Esto a él le funciona porque es él, y a mí no me sirve porque soy yo."

Suelta ahí todo lo que piensas. Porque es la única forma de retener la información.

Esto me lo explicó Marcos de Mogue, que de aprendizaje y de tomar notas sabe más que nadie. Las personas con TDA nos cuesta mucho aprender porque nos cuesta generar conexiones nuevas en el cerebro, ramas nuevas desde cero. Pero cuando cogemos un dato y lo colgamos de algo que ya existe, se nos queda mucho más rápido.

Te lo explico con una fecha. Si me dices que recuerde el año 1808, dentro de dos minutos se me ha ido, porque para mí es un dato vacío. Tendría que crear una rama nueva en el cerebro para colgarlo, y eso es muy difícil.

Pero si me acuerdo de un Call of Duty de la Revolución Francesa donde en 1808 llegaban a Zaragoza y salía Agustina de Aragón con un cañón a reventar franceses... ese Call of Duty no existe, pero Zaragoza es mi ciudad y Agustina está en todos lados. Y de repente 1808 ya no se me olvida.

Cuando lees y plasmas lo que piensas, estás colgando esa información de un pensamiento que es tuyo. De algo que ya existe en tu cabeza. Y por eso no se te olvida.

Somos animales que se cuentan historias. Cuando llevas algo a tu terreno, a tu forma de pensar, cobra sentido y ya no se te va. Por eso recordamos datos inútiles y se nos olvidan los importantes: los importantes no los colgamos de nada.

Digitaliza las notas y llévalas más lejos

El cuaderno es lo más rudimentario, y ya vale, porque más vale eso que nada.

Pero lo suyo es que luego lo vayas digitalizando. Y ahí es donde la cosa se pone interesante, porque todo lo que puedes construir a partir de esas notas es una barbaridad.

Si conectas esas notas con inteligencia artificial, esos datos que parecían vacíos se convierten en un mapa de tu forma de pensar. Puedes llegar a montar pequeños miniclones tuyos que te conocen mejor de lo que te conoces tú.

Porque al final consumimos datos para proyectarnos en ellos. No lees solo para aprender. Lees para meter lo que tú piensas dentro de ese aprendizaje. Cuando entiendes eso, cambia todo.

Si te va este rollo de organizar lo que aprendes, te vienen bien mi post sobre resumir libros en PDF con IA y el sistema de estudio que uso con Claude. Y para meter la IA en el día a día sin liarte, tienes la guía de IA para el día a día.

¿Y cuándo podré leerme un libro entero?

Cuando ya estés más acostumbrado a leer.

Llegará un momento en que puedas con libros que tienen más datos, que no te permiten esa lectura tan diagonal. Un libro de la universidad, algo que estés estudiando de verdad. Eso no te lo puedes saltar a capítulos sueltos.

Pero si intentas empezar por ahí, va a ser muy complicado. Muy complicado. Se puede, pero cuesta. Es preferible arrancar con los libros que sí te puedes saltar e ir alargando poco a poco. Consumir más, consumir más, consumir más, hasta que un día seas capaz de leértelo entero.

Lleva tiempo. Se hace despacio. Pero funciona.

Y si te has sentido identificado con todo esto pero aún no sabes si tienes TDA, hice un test gratuito de TDAH basado en instrumentos que recomienda la OMS, adaptado tanto para hombres como para mujeres. No es un diagnóstico clínico, yo no soy médico. Pero te dice si tienes altas probabilidades y si a lo mejor merece la pena que lo mires con un especialista.

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