TDAH y trastorno de la deglucion: tragar con ansiedad

La comida se atasca sin causa física. La disfagia funcional con TDAH puede ser ansiedad somatizada. Tu cuerpo reacciona antes que tu mente.

Se te queda la comida atascada en la garganta. No hay nada físico que lo explique. Te han hecho pruebas, radiografías, endoscopias. Todo bien. Pero tú sientes que no puedes tragar.

Y empieza el ciclo: comes con miedo. Evitas ciertos alimentos. Empiezas a prestar atención a cada bocado, a cada trago, y cuanta más atención le pones, peor es.

Nadie te ha dicho que esto puede tener relación con el TDAH. Pero la tiene.

¿Qué es la disfagia funcional?

La disfagia funcional es la dificultad para tragar sin que haya una causa orgánica que lo explique. No hay obstrucción, no hay inflamación, no hay tumor. El mecanismo de deglución funciona. Pero tu cerebro dice que no.

Es un trastorno funcional: el cuerpo expresa un malestar que no tiene origen físico claro. Y los trastornos funcionales tienen mucho que ver con el sistema nervioso, con la ansiedad, y con la hipervigilancia.

Aquí es donde entra el TDAH.

¿Qué tiene que ver el TDAH con tragar?

Más de lo que parece.

El TDAH viene con dos cosas que son caldo de cultivo para la disfagia funcional: ansiedad somatizada e hipersensibilidad sensorial.

La ansiedad somatizada es cuando la ansiedad se expresa a través del cuerpo en lugar de a través de pensamientos. En vez de "estoy nervioso", tu cuerpo dice "no puedo tragar". No es que te lo inventes. Es que tu sistema nervioso está en modo alerta y esa tensión se concentra en la garganta.

La hipersensibilidad sensorial es algo que muchas personas con TDAH experimentan. Texturas que no soportas, sonidos que te molestan más de lo normal, sensaciones físicas amplificadas. Aplicado a la deglución: eres más consciente de lo que pasa en tu garganta que la mayoría de la gente. Y esa hiperconciencia crea un bucle. Notas algo raro, prestas más atención, la atención tensa la zona, la tensión dificulta tragar, y confirmas que "algo va mal".

Si tu TDAH ya viene con ansiedad generalizada, la probabilidad de somatización es mucho mayor. El cuerpo tiene que soltar esa tensión por algún sitio.

¿Cómo saber si es ansiedad o un problema real?

Primero: descarta lo físico. Siempre. Esto no es negociable. Ve al otorrino, hazte las pruebas que te pidan. Si todo sale bien, entonces puedes empezar a mirar el componente emocional.

Segundo: observa cuándo empeora. Si la dificultad para tragar es peor en momentos de estrés, cuando estás cansado, cuando llevas días con ansiedad alta, eso apunta a causa funcional.

Tercero: observa si hay patrones con comida. Si puedes tragar líquidos sin problema pero los sólidos te asustan, o si puedes comer solo cuando estás distraído (viendo una serie, por ejemplo), eso también es una pista. Es tu atención jugando en contra.

¿Por qué nadie conecta esto con el TDAH?

Porque la disfagia se trata como un problema digestivo o como un problema de ansiedad aislado. Los gastroenterólogos no preguntan por TDAH. Los psicólogos que tratan ansiedad no siempre exploran si hay un TDAH debajo.

Y la persona con TDAH no suele hacer la conexión porque le parece absurdo. ¿Qué tiene que ver no poder concentrarme con no poder tragar? Pues más de lo que crees, porque todo pasa por el mismo sistema nervioso.

Lo que parece un problema puramente físico a veces es tu cerebro TDAH expresando un malestar que no sabe verbalizar.

¿Qué se puede hacer?

Lo primero es dejar de luchar contra ello. Cuanto más intentas forzar el tragar con normalidad, peor se pone. Porque estás añadiendo más atención a algo que se alimenta de atención.

La terapia de exposición gradual funciona bien con la disfagia funcional. Volver a introducir alimentos que evitas, poco a poco, sin presión.

La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a romper el ciclo de hipervigilancia. No es que dejes de notar la garganta, es que aprendes a no interpretar cada sensación como una alarma.

Y si hay TDAH sin tratar debajo de todo, tratar el TDAH puede reducir la ansiedad base, lo que a su vez reduce la somatización.

Esto no sustituye un diagnóstico médico ni psicológico. Si tienes dificultades para tragar, descarta primero causas físicas. Y si todo sale normal, consulta con un profesional que pueda evaluar ansiedad y TDAH. El test de TDAH puede orientarte si sospechas que hay algo más detrás de tus síntomas.

Relacionado

Sigue leyendo