Ser mujer con TDAH sin pedir perdón por ello
Llevas años pidiendo perdón por cómo funciona tu cerebro. Por llegar tarde, por olvidar, por no poder con todo. Ya es hora de dejar de hacerlo.
Cuántas veces te has disculpado esta semana.
Por llegar cinco minutos tarde. Por mandar el mensaje equivocado al grupo de WhatsApp equivocado. Por olvidarte de algo que "se supone" que no se olvida. Por no haber respondido antes ese correo.
Las mujeres con TDAH son especialistas en pedir perdón. No porque sean mala gente. Sino porque llevan toda la vida sintiéndose en deuda con el mundo por no funcionar como se supone que deberían.
Y eso es una carga enorme.
¿Por qué las mujeres con TDAH se sienten obligadas a disculparse constantemente?
A ver, esto tiene raíces.
Cuando tu cerebro funciona diferente y nadie te lo ha explicado, interpretas cada olvido, cada llegada tarde, cada proyecto sin terminar como un fallo personal. No como una consecuencia de cómo está cableado tu sistema nervioso. Como una señal de que eres descuidada, irresponsable, poco fiable.
Y como además eres mujer, y la expectativa social sobre las mujeres es que deben ser organizadas, atentas y fiables, el contraste duele más. El estándar es más alto. El margen de error, más pequeño.
O sea, un hombre despistado es "el típico hombre despistado". Una mujer despistada es alguien que no cumple con lo que se espera de ella.
Ese doble estándar existe. Y si llevas años interiorizándolo, el resultado es una persona que pide perdón de forma automática, preventiva incluso, antes de que nadie diga nada.
Eso no es humildad. Es el "no soy suficiente" que caracteriza a tantas mujeres con TDAH. Y viene de mucho tiempo cargando con juicios que nunca fueron justos.
Qué significa dejar de pedir perdón
No significa dejar de reconocer errores reales. Eso es diferente.
Significa dejar de disculparte por cómo funciona tu cerebro como si fuera un defecto de carácter. Significa no empezar cada frase con "perdona que te moleste" cuando estás pidiendo algo completamente razonable. Significa no convertir cada olvido en una prueba de que eres mala persona.
Tu cerebro tiene TDAH. Eso no es una excusa. Es una explicación. Hay una diferencia enorme entre las dos.
Una excusa es "no lo hago porque no quiero". Una explicación es "me cuesta porque mi cerebro gestiona esto de una manera diferente, y estoy trabajando en estrategias para compensarlo".
No tienes que pedir perdón por existir con un cerebro que funciona diferente.
Si llevas tiempo atrapada en ese ciclo de disculpas constantes, puede que el people-pleasing del TDAH femenino esté jugando un papel importante. Es un patrón muy común y tiene salida.
Puedes también leer la guía completa de TDAH en mujeres para entender mejor de dónde vienen estos patrones y qué hacer con ellos.
Dejar de pedir perdón no pasa de un día para otro. Pero empieza en algún sitio. Y ese sitio suele ser entender que el problema nunca fue tu carácter.
Si todavía no sabes si tienes TDAH, el test que construí te puede dar una primera orientación. 43 preguntas, sin el cuestionario de revista. Puedes hacerlo aquí.
---
Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tienes TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado en adultos.
Sigue leyendo
Pedir adaptaciones en el trabajo con TDAH: guía sin vergüenza
Pedir auriculares, flexibilidad horaria o instrucciones escritas no es exagerar. Es lo que necesita tu cerebro para rendir. Y tienes todo el derecho a pedirlo.
Fatiga decisional con TDAH: cómo externalizar para no agotarte
Las personas con TDAH toman las mismas decisiones que los demás pero con el doble de esfuerzo. Externalizar decisiones no es rendirse: es inteligente.
Primer empleo con TDAH: el choque con la realidad
El primer trabajo con TDAH es un choque brutal. Las reglas no escritas, el horario fijo, los emails. Qué pasa y por qué nadie te lo había contado.
Hermanos de la niña con TDAH: el equilibrio imposible
Cuando uno de tus hijos tiene TDAH, los hermanos también pagan el precio. Cómo manejar el equilibrio sin que nadie se sienta invisible.