Rehíce mi web entera con Claude Code: qué aprendí y qué rompí

Miles de páginas, un rediseño completo y cero programadores contratados. Lo que salió bien, lo que se rompió y lo que haría distinto.

Un día miré mi web y no me gustaba nada.

No era una cuestión de gusto y ya. Era que había crecido a base de parches: una sección aquí, un recurso allá, tres estilos distintos conviviendo, y un blog enorme por debajo sosteniéndolo todo con la elegancia de un andamio.

Así que decidí rehacerla. Entera. Con Claude Code y sin contratar a nadie.

Salió bien. También rompí cosas. Y algunas las rompí durante días sin enterarme, que es la parte que nadie cuenta en estos posts.

¿Se puede rehacer una web grande con IA?

Sí, con dos condiciones que no son negociables.

La primera es que tengas control de verdad sobre el proyecto: los archivos en tu ordenador, el historial de cambios guardado, la posibilidad de volver atrás cuando la líes. Sin eso no estás rehaciendo una web, estás jugando a la ruleta.

La segunda es que sepas qué quieres. La IA construye rapidísimo lo que le pidas. Si lo que le pides está mal pensado, te construye la cosa mal pensada a una velocidad impresionante.

Con esas dos, sí. Se puede. Y el resultado no tiene nada que envidiar a lo que te entregaría una agencia, con la diferencia de que aquí puedes cambiar cualquier cosa a las once de la noche sin abrir un ticket.

Qué había antes

Una web con bastantes años encima, miles de páginas publicadas y una acumulación considerable de decisiones tomadas por el Ruben de hace tiempo, que tenía menos criterio y más prisa.

Estilos duplicados. Componentes que hacían casi lo mismo con nombres distintos. Páginas que ya no llevaban a ningún sitio. Y sobre todo, una estructura de contenido pensada cuando había cien posts, aguantando ahora un volumen que no estaba previsto.

Nada estaba roto. Todo funcionaba. Pero cada cambio pequeño costaba el triple de lo que debería, y eso es la señal clásica de que ha llegado el momento.

Qué hice, por orden

Lo primero no fue tocar código. Fue hacer inventario.

Le pedí a Claude Code que recorriera el proyecto y me escribiera un mapa: qué páginas hay, qué componentes existen, cuáles se usan y cuáles están ahí de adorno. Salió un documento que me dejó bastante tocado. Había cosas que juraría haber borrado hace meses.

Después vino la decisión de alcance. Y aquí me equivoqué a medias: quise cambiar el diseño, la estructura y la forma de organizar el contenido a la vez. Se puede, pero cuando algo se rompe no sabes cuál de las tres cosas lo rompió.

Luego fue por bloques. Primero la base visual, colores y tipografías en un solo sitio. Después las páginas principales. Después las plantillas de contenido, que eran las que afectaban a miles de páginas de golpe. Y al final los detalles.

Cada bloque, su revisión. Cada revisión, guardar el avance. Cuando trabajas así, el peor escenario es perder una tarde. Cuando no trabajas así, el peor escenario es perder la web.

Si vienes de cero con esto, el punto de partida está en Claude Code para quien no programa. Y si lo tuyo es tocar una web que ya existe, el proceso concreto lo conté en editar una web que ya tienes con Claude Code.

Qué se rompió

Tres cosas, y ninguna fue el diseño.

Las tildes. Es de risa, pero es lo que más me costó. En una limpieza automática de textos se comieron acentos en un montón de sitios. No lo vi hasta días después, leyendo una página cualquiera y encontrándome un "informacion" mirándome a la cara. Desde entonces reviso ortografía antes de publicar nada, siempre, sin excepción.

Enlaces internos. Al reorganizar secciones, unas cuantas direcciones cambiaron. Y una dirección que cambia sin avisar es una página que existía y de repente da error. Para el visitante es un fastidio. Para Google es peor, porque tarda un tiempo en volver a fiarse. Lo arreglé con redirecciones, pero se me quedó la cara de tonto un par de días.

Cosas que funcionaban en mi ordenador y no en el servidor. El clásico. En local todo perfecto, subes, y una parte se cae. La causa casi siempre es tonta: una configuración distinta, algo que en mi máquina existía y allí no.

Ninguna de las tres fue culpa de la IA, por cierto. Las tres fueron mías por ir rápido y no comprobar.

Lo que salió mejor de lo que esperaba

El trabajo repetitivo a escala.

Cuando tienes que cambiar la misma cosa en miles de páginas, un humano no lo hace. Un humano hace una muestra, se cansa y deja el resto para nunca. La IA lo hace entero, sin quejarse, y encima te avisa de los casos raros que se ha encontrado por el camino.

Ahí es donde esto deja de ser un juguete. No en generar una landing bonita, que eso lo hace cualquiera. En mantener una web grande con una persona sola detrás.

También me sorprendió lo bien que funciona explicarle el porqué y no solo el qué. Cuando le dices "quiero que esta página respire más porque la gente se va antes de llegar abajo", las decisiones que toma son mejores que si le dices "sube el espaciado a veinticuatro píxeles".

Cuánto tiempo y cuánto dinero

Dinero, la suscripción de IA que ya pagaba. Ni un euro más. Ni agencia, ni freelance, ni plantilla comprada.

Tiempo, bastante más de lo que le dije a nadie que iba a tardar. Los bloques grandes fueron rápidos y sorprendentemente limpios. Lo que se comió las horas fueron los detalles y los arreglos de lo que se había roto sin que yo lo supiera.

Aun así, comparado con lo que habría costado encargarlo fuera, no hay color. Y el resultado es mío: puedo tocar cualquier cosa cuando me dé la gana sin depender de la agenda de nadie.

Qué haría distinto

Una cosa por fase. Diseño una semana, estructura otra, contenido otra. Cuando lo mezclas todo, los problemas se tapan entre ellos.

Una lista de comprobación antes de publicar cada bloque: ortografía, enlaces que siguen funcionando, cómo se ve en el móvil, y una vuelta rápida por las páginas que más visitas tienen. Cinco minutos que te ahorran tres días.

Y un punto de vuelta atrás guardado antes de cada bloque grande. No por miedo, por tranquilidad. Se trabaja mucho mejor cuando sabes que lo peor que puede pasar es volver a ayer.

Si estás pensando en montar la tuya desde cero en lugar de rehacer una existente, el camino es distinto y lo tienes en crear una web desde cero con Claude Code.

Lo que me llevo

Que la barrera ya no es técnica. La barrera es tener criterio y ser ordenado.

La IA te quita el "no sé cómo se hace esto". No te quita el "no sé qué quiero". Y esa segunda parte sigue siendo tuya, sigue costando, y sigue siendo lo que separa una web que funciona de una web que solo es bonita.

Si quieres hacer esto mismo con tu web y no sabes por dónde empezar, monté una formación entera con el proceso completo, paso a paso y sin dar por hecho que sabes programar.

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