La progesterona alta te hace sentir tonta: la fase lútea y el TDAH
Una semana al mes te sientes más lenta, más dispersa, más torpe. No te estás volviendo loca. Es la progesterona. Y si tienes TDAH, lo notas el doble.
Una semana al mes te cuesta el doble pensar. Las palabras no llegan. Empiezas frases y te pierdes a mitad. Miras la pantalla y no está pasando nada en tu cabeza.
Y lo peor no es que pase. Lo peor es que no entiendes por qué. Porque ayer ibas bien y hoy parece que tu cerebro decidió irse de vacaciones sin avisarte.
Tiene nombre. Se llama fase lútea. Y si tienes TDAH, te la hace pasar mal de verdad.
¿Qué es la fase lútea y qué tiene que ver con tu TDAH?
El ciclo menstrual tiene fases. En la primera mitad, los estrógenos suben y el cerebro funciona mejor (más sobre eso en el post sobre estrógenos y dopamina). Pero después de la ovulación, en la segunda mitad del ciclo, la progesterona sube a niveles altos y los estrógenos bajan relativamente.
Y la progesterona tiene un efecto en el sistema nervioso central que, si ya tienes TDAH, no te sienta nada bien.
La progesterona tiene propiedades sedantes. Actúa sobre los receptores GABA del cerebro, que son básicamente los receptores del "frena todo". Eso hace que muchas mujeres sientan niebla mental, lentitud cognitiva, dificultad para concentrarse y para procesar información rápido.
¿Sabes lo que es eso para un cerebro con TDAH que ya va justo de dopamina?
Un desastre en toda regla.
Los síntomas que nadie conecta con el ciclo
Lo que me resulta curioso, porque curioso es la palabra suave, es cuántas mujeres describen síntomas muy concretos en la fase lútea sin saber que están en la fase lútea.
Olvidar palabras en medio de conversaciones. Tardar el doble en terminar tareas que normalmente salen solas. Sentirse "tonta" o "lenta" sin razón aparente. Dificultad para leer o para seguir hilos de argumentación. Mayor irritabilidad cuando las cosas no fluyen.
Si tienes TDAH, todos estos síntomas ya los conoces en cierta medida. Pero en la fase lútea se amplifican. La progesterona alta te quita el poco margen que tenías.
Y si encima no sabes que esto está pasando, la conclusión a la que llegas es la de siempre: el problema eres tú. Estás peor que antes. La medicación ya no funciona. Te estás deteriorando.
Cuando en realidad lo que pasa es que estás en día 18 del ciclo y eso tiene un impacto neurológico real.
¿Por qué no te habían explicado esto?
Porque nadie conecta los puntos.
Tu psiquiatra de TDAH no lleva un seguimiento de tu ciclo menstrual. Tu ginecóloga no sabe lo que le hace la progesterona a un cerebro con déficit dopaminérgico. Y tú, en medio de todo, vas acumulando semanas malas sin entender el patrón.
Lo que cambia cuando entiendes el mecanismo es que dejas de culparte. No te pasa porque hayas dejado de esforzarte. No es que el tratamiento haya dejado de funcionar. Es que estás navegando una semana con el cerebro en modo reducido por razones hormonales que son completamente reales.
Y con eso, puedes hacer cosas. Puedes ajustar expectativas esa semana. Puedes programar las tareas más exigentes cognitivamente fuera de la fase lútea. Puedes hablar con tu psiquiatra sobre si tiene sentido ajustar la dosis en esos días.
Que en muchos casos, tiene todo el sentido del mundo. Pero eso da para otro post entero.
Lo que sí puedes hacer ya mismo es rastrear tus síntomas junto al ciclo y empezar a ver el patrón. Cuando lo ves en papel, deja de parecer arbitrario y empieza a tener una lógica que te puedes creer.
Si sospechas que lo que describes tiene un nombre, el test que construí puede ser un primer punto de partida. El primer paso es saber. Haz el test aquí.
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Este post es orientativo y no sustituye el diagnóstico ni tratamiento profesional.
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