La presión de ser la mujer perfecta cuando tienes TDAH

La sociedad exige que lo tengas todo controlado. El TDAH no coopera. Te explico por qué esa combinación destroza a tantas mujeres.

Hay un guion que la sociedad te pone encima desde que eres pequeña.

La mujer tiene que ser organizada. Puntual. Detallista. Madre entregada si tiene hijos. Profesional impecable si trabaja. Ama de casa eficiente de todas formas. Y todo a la vez, claro. Sin quejarse. Sonriendo.

Y luego está tu cerebro con TDAH, que básicamente funciona como un grupo de WhatsApp con 47 personas activas al mismo tiempo, ninguna tema principal, y la notificación de silenciar que no aparece por ningún sitio.

¿Por qué la presión de ser perfecta aplasta más a las mujeres con TDAH?

A ver, vamos por partes.

El TDAH ya es difícil de gestionar solo. La inatención, el caos, la procrastinación, el olvidarlo todo... eso ya es suficiente para que cualquier persona tenga los días contados mentalmente.

Pero las mujeres cargan con algo extra: una expectativa cultural de que deben tenerlo todo bajo control mejor que nadie. O sea, si un hombre llega tarde a una reunión, es "el tío distraído". Si una mujer llega tarde, es "irresponsable". Si un hombre olvida un cumpleaños, es "típico de los hombres". Si una mujer lo olvida, es "mala madre" o "no cuida las relaciones".

No es justo. Es lo que hay. Pero existe.

Y cuando tienes TDAH y esa presión, el resultado es una mujer que pasa el día entero intentando encajar en un molde que no está diseñado para ella. Gastando energía que no tiene en simular que funciona como se supone que debe funcionar.

Me llegan mensajes de mujeres que se levantan antes de que suene el despertador porque ya llevan una hora mentalmente repasando todo lo que podrían haber olvidado. Que van al trabajo con la cabeza llena de listas que se les mezclan. Que por la noche se sienten como un fracaso aunque hayan hecho más en un día que la mayoría de personas en tres.

Eso no es pereza. Eso es agotamiento de alto rendimiento con un sistema nervioso que va a 200 cuando debería ir a 80.

El problema no eres tú. Es el molde.

Imagina que te piden que hagas café en una cafetera que no tienes. Cada mañana. Y cuando no aparece el café, te dicen que es porque no te esfuerzas suficiente.

Eso es vivir con TDAH bajo la presión de ser la mujer perfecta.

El molde existe. Es real. Pero no está diseñado para cerebros como el tuyo. Y el problema nunca fue que no llegases al molde. El problema es que nadie te dijo que el molde estaba roto para ti.

Si llevas años sintiéndote un fracaso porque no puedes con todo lo que "deberías" poder, te recomiendo que leas sobre el síndrome de la impostora en mujeres con TDAH. No eres la única. Y entender de dónde viene ese agotamiento ya cambia algo.

También, si te identificas con el people-pleasing que viene con el TDAH femenino, probablemente estés cargando el doble de lo que ya de por sí es difícil.

La presión de ser perfecta es externa. El TDAH es interno. Pero los dos tienen solución. No perfecta, no instantánea. Pero tienen solución.

Si sospechas que tu cerebro funciona diferente y nadie te lo ha dicho todavía, el test que construí tiene 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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