La trampa de las cifras de facturación que publicas en LinkedIn
La presión social de aparentar facturación en el mundo del emprendimiento online. Qué esconden esas cifras redondas y qué te cuesta seguirles el juego.
"Facturé X este mes" es el nuevo "compré una casa".
El marcador de que has llegado. El mensaje que se publica con una foto informal, aparentemente sin querer, con un número redondo que suena a éxito y que omite convenientemente los gastos, los impuestos, el mes anterior que fue un desastre y el nivel de ansiedad con el que estás viviendo mientras preparas ese post.
Y cuando lo ves, algo se mueve en tu interior. No es admiración exactamente. Es una mezcla de aspiración e incomodidad que tu cerebro procesa como "yo también debería estar ahí". Y te pasas el resto del día medio distraído, pensando en por qué tú no estás publicando ese tipo de cifras todavía.
¿Qué esconde un post de facturación en LinkedIn?
No siempre mentira. A veces es todo verdad. Pero hay cosas que esos posts rara vez incluyen.
No incluyen el margen real. Facturar 20.000 euros no es ganar 20.000 euros. Puede ser ganar 3.000 después de gastos, herramientas, subcontrataciones, publicidad, gestoría y los imprevistos que siempre aparecen. Como ya sabes si alguna vez has caído en esa trampa, facturar más no siempre significa ganar más.
No incluyen el contexto. Ese mes de récord puede ser el resultado de años de trabajo previo, un pico que no se va a repetir, una combinación de factores que no son replicables o directamente una quimera de números que se presentan de la manera más conveniente posible.
No incluyen el coste personal. Cuántas horas de sueño costó. Cuántas veces te levantaste a las 3 de la mañana para revisar el funnel. Qué sacrificaste en el proceso.
Y no incluyen el mes siguiente. Que a veces es la mitad. O menos.
¿Por qué seguimos necesitando publicar esas cifras?
No es vanidad simple. Es más complejo que eso.
En un entorno donde no tienes nómina fija, donde no tienes jefe que te diga que lo estás haciendo bien, donde el feedback externo es escaso y muchas veces contradictorio, los números se convierten en la única validación objetiva que puedes mostrar. Son el certificado de que esto funciona. Que no estás perdiendo el tiempo. Que la apuesta valió la pena.
Y publicarlos tiene una función social: posicionarte en el ranking no escrito del emprendimiento.
El problema es que cuando el ranking se convierte en el objetivo, el negocio pasa a ser un instrumento del ranking. Y eso invierte completamente la lógica.
Si tienes TDAH, esto se amplifica. Tu cerebro busca validación externa con más intensidad que la media. La dopamina que viene del reconocimiento externo es real y potente. Y publicar un número que genera likes y comentarios de "brutal, enhorabuena" es un chute de dopamina rápido. Lo cual significa que tu cerebro va a querer repetirlo aunque no sea bueno para tu negocio ni para tu salud mental.
¿Qué pasa cuando no tienes cifras que mostrar?
Que te quedas en silencio.
Y el silencio, en este contexto, se interpreta fácilmente como fracaso. No publicas porque las cosas no van bien. Porque no tienes nada que presumir. Porque eres de los que no llega.
Esta lógica es venenosa. Pero es la que opera en la cabeza de muchos emprendedores que están callados en LinkedIn precisamente porque están trabajando de verdad, intentando construir algo sólido, pasando por meses duros que nadie quiere ver en su feed.
Mientras tanto, el que publica las cifras tiene 200 comentarios de gente que le da la enhorabuena. Y el sistema premia eso. Y el círculo se cierra.
¿Qué hago yo con esto?
No tengo una respuesta perfecta. Pero sí tengo algunas que me han servido.
Primero: dejar de usar la facturación de otros como referencia de lo que debería estar haciendo yo. Sus cifras son sus cifras. Sus gastos, su contexto, su momento del negocio. Comparar desde ahí es el tipo de comparativa que te cuesta dinero real porque distorsiona tus decisiones.
Segundo: medir lo que importa en mi negocio, no lo que queda bien en LinkedIn. El margen, la recurrencia, la sostenibilidad, la energía que me cuesta generar cada euro. Esos son los números que me dicen si esto funciona de verdad.
Tercero: recordar que facturar no es ganar. Y que los posts de facturación, en el mejor de los casos, cuentan la mitad de la historia.
La otra mitad es la que importa. Y esa rara vez aparece en el feed.
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