La ansiedad del domingo por la noche del emprendedor con TDAH
El domingo a las 10 de la noche tu cerebro abre 47 pestañas de todo lo que no hiciste. La ansiedad anticipatoria del emprendedor con TDAH.
Son las diez de la noche de un domingo.
Estás en el sofá. Has cenado. Has visto algo en Netflix. Todo está en calma. Y de repente, tu cerebro decide que es el momento perfecto para hacer un inventario completo de todo lo que no has hecho esta semana, lo que deberías hacer mañana, y lo que probablemente tampoco harás la semana que viene.
No es un pensamiento. Son 47 pestañas abriéndose a la vez.
El email que no contestaste el jueves. La propuesta que llevas prometiendo desde hace dos semanas. Ese cliente que te escribió y al que le dijiste "te contesto mañana" hace cinco días. La factura. El contenido. La web. Ese bug que dejaste a medias porque te entró una idea nueva.
Y lo peor no es la lista. Lo peor es la sensación.
Un peso en el pecho que no es exactamente miedo, pero tampoco es preocupación normal. Es algo más visceral. Como si tu cuerpo supiera que mañana empieza otra semana y no confía en que vayas a cumplir.
¿Por qué los domingos son peores que los lunes?
A ver, esto tiene explicación. Y no es que seas dramático.
Tu cerebro TDAH gestiona el tiempo de una forma particular. No hay "futuro lejano" y "futuro cercano". Hay "ahora" y "no ahora". Durante la semana estás en modo ahora: apagando fuegos, respondiendo, creando, improvisando. El domingo por la noche es cuando todo lo que estaba en "no ahora" se traslada de golpe a "mañana a primera hora".
Y claro. Colapso.
No es que tengas más trabajo que otra persona. Es que tu cerebro te lo presenta todo junto, sin orden, sin prioridad, como si cada tarea fuera igual de urgente. El email del cliente pesa lo mismo que la factura de Hacienda. La publicación de LinkedIn pesa lo mismo que el producto que tienes a medio hacer.
Todo pesa igual. Todo es urgente. Todo es ahora.
Imagínate que entras en un supermercado y alguien ha quitado todos los carteles de las secciones. No sabes dónde está nada. Todo está mezclado. Y encima cierran en cinco minutos. Eso es un domingo por la noche con TDAH.
Lo que haces y lo que deberías dejar de hacer
Lo primero que haces es abrir el portátil. "Voy a adelantar algo". Y esto, te lo digo por experiencia, es la peor decisión que puedes tomar un domingo a las once de la noche.
Porque no vas a adelantar nada. Vas a abrir tres pestañas, empezar un email, dejarlo a medias, revisar las métricas de algo que no vas a cambiar hasta el martes, y cerrar el portátil a la una de la mañana habiendo producido exactamente cero pero habiendo consumido toda la energía que necesitabas para dormir.
Yo lo hacía todos los domingos. Me sentaba con la excusa de "solo voy a dejar las cosas preparadas" y acababa a las 2AM con los ojos rojos, el cerebro frito y la sensación de que había trabajado mucho sin haber hecho nada. Como un hámster en una rueda, pero con wifi.
Lo que me funciona ahora es mucho más simple y mucho menos heroico.
Un papel. Un boli. Tres cosas para mañana. Solo tres.
No abro el portátil. No miro Slack. No reviso nada. Cojo un papel, escribo las tres cosas más importantes del lunes, y lo dejo en la mesa del escritorio. Ya está. Mi cerebro necesita saber que hay un plan, aunque sea mínimo. No necesita el plan perfecto. Necesita algo escrito fuera de su cabeza.
La trampa de la productividad dominguera
Hay emprendedores que presumen de trabajar los domingos. "Yo no descanso, yo avanzo". Ya. Pues déjame que te diga que trabajar un domingo por la noche por ansiedad no es productividad. Es gestión emocional disfrazada de trabajo.
No estás adelantando. Estás intentando callar a tu cerebro a base de actividad. Y eso funciona como callar a un niño dándole azúcar: para un rato, pero el lunes por la mañana tienes el doble de problema.
Tu cuerpo necesita parar. Punto. No es negociable. Y sé que suena a frase de coach con vela aromática, pero es una realidad como un castillo. Si llegas al lunes agotado porque el domingo por la noche te pusiste a "preparar la semana", vas a rendir peor que si hubieras visto una película mala y te hubieras dormido a las once.
¿Y si la ansiedad no para?
Pues no va a parar del todo. No te voy a engañar.
Si emprendes con TDAH, los domingos por la noche van a ser incómodos. Pero hay una diferencia entre una ansiedad que te informa y una que te paraliza. La que te informa dice: "oye, mañana tienes cosas que hacer, organízate". La que te paraliza dice: "vas a fracasar, no llegas, todo se va a caer".
Si estás en la segunda, no es un problema de organización. Es un problema que tu cuerpo lleva avisándote y que necesitas hablar con alguien que no sea tu almohada a las 3AM.
Yo empecé a ir a psicóloga no porque tuviera un trauma gigante, sino porque los domingos por la noche eran insoportables. Y me cambió la vida. No porque me diera un truco mágico, sino porque me ayudó a separar la ansiedad real de la ansiedad inventada por mi puñetero cerebro.
El emprendimiento con TDAH no tiene manual. Pero una cosa te digo: si los domingos son el peor día de tu semana, el problema no es el lunes. El problema es que tu negocio se ha convertido en tu identidad y tu cerebro no sabe dónde termina uno y empieza el otro.
Sepáralos. Aunque sea solo los domingos.
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