El permiso que nadie te da: ser imperfecta con TDAH

Nadie te va a dar permiso para ser imperfecta. Ni tu familia, ni la sociedad, ni el algoritmo. Pero puedes tomártelo tú misma. Esto es cómo.

Estás esperando que alguien te diga que está bien.

Que está bien no tener la casa perfecta. Que está bien llegar tarde a veces. Que está bien no acordarte de todo. Que está bien no poder con todo lo que se supone que debes poder.

Y nadie te lo dice. O si te lo dicen, hay una parte de ti que no se lo cree porque llevas demasiado tiempo escuchando lo contrario.

Pues te lo digo yo: está bien.

¿Por qué las mujeres con TDAH necesitan permiso para ser imperfectas?

Porque llevan años metiéndose en la cabeza que la imperfección es un fallo de carácter. No una consecuencia de cómo funciona su cerebro.

El TDAH genera imperfecciones muy visibles. Olvidos, llegadas tarde, proyectos sin terminar, casas caóticas, listas que no se cumplen. Y en una mujer, esas imperfecciones tienen un precio social mayor que en un hombre. Se notan más. Se juzgan más. Se usan como evidencia de que no cumples con tu papel.

Así que la respuesta adaptativa, la más lógica, es intentar compensarlo todo. Trabajar más, disimular más, pedir perdón más. Convertir la imperfección en algo que hay que esconder.

El problema es que eso no es sostenible. Y además refuerza la creencia de que la imperfección era el problema original, cuando en realidad el problema era la expectativa irreal.

Si llevas tiempo en este ciclo, probablemente reconoces también el agotamiento de fingir que todo está bien. O la culpa crónica que se mete en todo. Son partes del mismo patrón.

Tomarte el permiso sin esperar que te lo den

No va a llegar una carta certificada que diga que ya puedes dejar de ser perfecta.

El permiso para ser imperfecta no viene de fuera. Viene de decidir que el estándar externo es incompatible con tu cerebro y que prefieres construir uno nuevo en vez de seguir intentando alcanzar el que no es para ti.

Eso no significa bajar el listón en todo. Significa elegir conscientemente qué merece tu mejor versión y qué puede ser suficientemente bueno.

Significa que hay días en que la casa no está perfecta y es aceptable. Que hay semanas en que no eres la persona más organizada de la habitación y el mundo no se acaba. Que el TDAH te pone ciertos límites reales, y vivir dentro de esos límites de forma honesta es mejor que vivir fingiendo que no existen.

La guía completa de TDAH en mujeres habla sobre cómo construir una vida funcional que sea tuya, no la que otros diseñaron para un cerebro que no es el tuyo.

Y si llevas tiempo sintiéndote insuficiente, el post sobre el "no soy suficiente" en mujeres con TDAH puede resonar. No eres la única que lo ha sentido. Y no es verdad, aunque lo lleves creyendo mucho tiempo.

La imperfección no es un fracaso. Es, muchas veces, la única forma honesta de ser tú misma con un cerebro como el tuyo.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tienes TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado en adultos.

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