PAS y TDAH en ninos: sensibilidad y dispersion en el cole
Cuando un niño es sensible y disperso, el cole no sabe qué hacer. PAS y TDAH en la infancia se confunden constantemente. Esto es lo que pasa.
El tutor te dice que tu hijo es "demasiado sensible". La orientadora dice que "no presta atención". El pediatra dice que "ya madurará".
Y tú en casa viendo cómo tu hijo llora porque la etiqueta de la camiseta le molesta, no puede hacer los deberes porque "hay demasiado ruido", se distrae con cualquier cosa, y luego te suelta una observación sobre la vida que parece de un adulto de 40 años.
¿Es PAS? ¿Es TDAH? ¿Es las dos cosas? ¿Es que el colegio no entiende nada?
Probablemente un poco de todo.
¿Por qué se confunden PAS y TDAH en niños?
Porque comparten una cantidad absurda de síntomas visibles.
Un niño PAS se sobreestimula en el cole. Demasiados niños, demasiado ruido, demasiadas instrucciones a la vez. Se bloquea. Se desconecta. Mira por la ventana. La profesora apunta: "no atiende en clase".
Un niño con TDAH se sobreestimula en el cole. Demasiados estímulos compitiendo por su atención. Se dispersa. Salta de una cosa a otra. No sigue las instrucciones. La profesora apunta: "no atiende en clase".
La misma observación. Dos mecanismos completamente distintos.
El niño PAS se desconecta porque está saturado. Su sistema nervioso ha llegado al límite y se cierra como mecanismo de protección. No es que no pueda atender. Es que atender un segundo más le duele.
El niño TDAH se desconecta porque su cerebro busca algo más estimulante. La explicación de la profesora compite con el pájaro de la ventana, el ruido del pasillo, y los 14 pensamientos que le cruzan la cabeza. No es que no quiera atender. Es que su cerebro no le deja elegir a qué atender.
Y si el niño tiene las dos cosas, que es perfectamente posible, pues imagina el lío. Saturado y disperso a la vez. Sensible al ruido pero incapaz de quedarse quieto. Necesitando calma pero buscando estimulación.
¿Qué ve el colegio que no es lo que parece?
El cole ve comportamiento. No ve mecanismos.
Ve un niño que se levanta de la silla. Concluye: hiperactivo. Pero a lo mejor se levanta porque la silla le incomoda sensorialmente y necesita moverse para autorregularse.
Ve un niño que llora cuando le riñen. Concluye: inmaduro. Pero a lo mejor su sistema nervioso PAS procesa el rechazo social con una intensidad que un adulto neurotípico no puede ni imaginar.
Ve un niño que no termina las fichas. Concluye: vago o lento. Pero a lo mejor su TDAH hace que arrancar sea imposible, o su PAS hace que el esfuerzo cognitivo en un entorno ruidoso le cueste el triple.
El resultado es un niño con una carpeta llena de observaciones que describen síntomas pero no explican causas. Y unos padres que reciben informes contradictorios: "es muy maduro pero muy disperso", "es muy empático pero muy impulsivo", "es muy listo pero no rinde".
Esas contradicciones no son un problema del niño. Son pistas de que hay algo más complejo que "portarse mal" o "no esforzarse".
¿Cómo afecta emocionalmente al niño que no sabe qué le pasa?
Esto es lo que más duele.
Un niño que es sensible y disperso recibe un mensaje constante del entorno: algo está mal contigo. Eres demasiado. Demasiado sensible, demasiado movido, demasiado intenso, demasiado lento, demasiado rápido, demasiado todo.
Y ese niño interioriza el mensaje. No piensa "mi cerebro funciona diferente". Piensa "soy raro". Piensa "soy tonto". Piensa "los demás pueden y yo no".
Eso se queda. Se queda durante años. Se convierte en ansiedad, en baja autoestima, en perfeccionismo compensatorio. En adultos que llevan toda la vida intentando ser normales sin saber por qué no pueden. En personas que descubren a los 30 que lo suyo tiene nombre y explicación y sienten un alivio brutal mezclado con rabia por todos los años perdidos.
¿Qué pueden hacer los padres?
Lo más importante: observar sin etiquetar.
Antes de asumir que tu hijo es PAS, TDAH, o las dos cosas, observa los patrones. ¿Cuándo se desborda? ¿En entornos ruidosos? ¿Cuando hay muchos estímulos? ¿Cuando la tarea es aburrida? ¿Cuando está cansado? ¿Siempre o solo en ciertos contextos?
Lleva un diario informal. No hace falta una tesis. Apunta: "hoy en el parque bien, en el cumpleaños crisis". "Los deberes de mates imposibles, los de dibujo los hizo solo". Los patrones hablan.
Y luego busca a un profesional que conozca las dos cosas. No un profesional que solo sepa de TDAH y descarte la sensibilidad. No uno que solo sepa de PAS e ignore la dispersión. Uno que entienda que la alta sensibilidad y el TDAH tienen rasgos que se solapan y que un niño puede tener ambas.
Tu hijo no necesita que lo arregles. Necesita que lo entiendas. Y para entenderlo, primero necesitas saber qué está pasando dentro de su cabeza.
Esto no sustituye una evaluación profesional. Si tu hijo muestra señales de PAS, TDAH o ambas, un neuropsicólogo infantil puede hacer una evaluación completa.
Si tú también te ves reflejado en esto (muchos padres descubren su TDAH investigando el de sus hijos), hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para empezar a entender tu propio cerebro.
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