La obsesión por el sistema perfecto te quita tiempo de producir

Llevas 3 semanas diseñando el sistema perfecto de productividad y no has producido nada. El sistema no es el trabajo. El trabajo es el trabajo.

Llevas tres semanas con Notion abierto.

No tres semanas trabajando en Notion. Tres semanas diseñando tu sistema en Notion. Que no es lo mismo. Para nada.

Has creado una base de datos de proyectos con 14 propiedades. Has configurado filtros, vistas de calendario, vistas de tablero, una vista de galería que "queda bonita pero no uso". Has visto 6 vídeos de YouTube sobre templates. Has descargado 3. Has mezclado dos. Has personalizado los iconos. Has elegido una paleta de colores.

Y no has hecho ni una sola tarea de las que se supone que ese sistema tenía que gestionar.

¿Por qué diseñar el sistema se siente como trabajar?

Porque tu cerebro no distingue. Para él, la sensación de productividad que genera montar un sistema durante 3 días es idéntica a la sensación de producir algo real. Estás concentrado. Estás tomando decisiones. Estás creando algo. Tu cerebro dice "esto es trabajo" y te da dopamina.

Pero no es trabajo. Es meta-trabajo. Es trabajo sobre el trabajo. Es construir la fábrica sin fabricar nada.

Y para un cerebro con TDAH, el meta-trabajo es una droga. Porque es novedad constante. Cada propiedad nueva que añades, cada vista que configuras, cada automatización que pruebas, es un pequeño estímulo nuevo. Dopamina, dopamina, dopamina. Todo sin enfrentarte a la tarea real, que es aburrida, difícil y no tiene iconos de colores.

La fábrica más bonita que no produce nada

Imagínate que montas una fábrica. Pintas las paredes, compras las máquinas, diseñas el logo, contratas un interiorista para la oficina. Todo perfecto. Y nunca enciendes las máquinas.

Eso es lo que haces cuando te pasas semanas diseñando tu sistema de productividad. Estás construyendo una fábrica preciosa en la que nunca vas a producir nada. Porque cuando la acabes, tu cerebro ya se habrá aburrido de ella y querrá construir otra.

Yo lo sé porque he sido ese tío. He tenido sistemas de Notion tan elaborados que podría haberlos vendido como template. Bases de datos con rollups, relaciones, fórmulas. Un dashboard que me decía exactamente cuánto había producido cada semana.

¿Y cuánto producía? Casi nada. Porque mi tiempo se iba en mantener el sistema, no en usarlo. Cada vez que abría Notion, en vez de hacer una tarea, acababa mejorando algo del sistema. "Este filtro podría ser mejor." "Esta vista necesita otra propiedad." Y así se iban las horas.

El día que volví a una lista de texto plano

Me sentí como un cirujano que deja el robot quirúrgico y opera con un bisturí normal. Ridículo. Antiguo. Casi humillante.

Pero funcionó.

Un archivo de texto. Sin formato. Sin colores. Sin propiedades. Sin vistas. Una lista de cosas por hacer con un guión delante. Cuando acababa una, la borraba. Cuando se me ocurría otra, la añadía al final.

No había nada que mejorar. No había nada que personalizar. No había ningún icono que elegir. Solo tareas y acción. Y como no podía perder tiempo mejorando el sistema, usaba ese tiempo en hacer las cosas.

En una semana con mi lista de texto plano produje más que en un mes con mi Notion de 14 propiedades. Y me sentí un imbécil por haber perdido tanto tiempo en algo que nunca necesité.

No digo que los sistemas sean malos. Digo que te escondes en ellos.

A ver, que me entiendas. No estoy diciendo que Notion sea malo ni que no debas tener un sistema. Estoy diciendo que si llevas más de 48 horas diseñando tu sistema y no has producido nada, el sistema se ha convertido en la procrastinación.

La procrastinación más elegante del mundo. La que parece productividad. La que puedes justificar diciendo "es que estoy organizándome". Pero organizarse no es producir. Organizarse es prepararse para producir. Y si nunca pasas de prepararte a producir, toda esa organización es una mentira muy bien presentada.

Un sistema tiene que ser lo bastante simple para no robar tiempo al trabajo real. Si tu sistema necesita mantenimiento, es demasiado complejo. Si tu sistema te entretiene, es demasiado bonito. Si tu sistema te da más placer que el trabajo que gestiona, hay un problema gordo.

Mi regla ahora: si en 10 minutos no puedo explicarle a alguien cómo funciona mi sistema, lo simplifico. Y si en 5 minutos no puedo empezar a trabajar después de abrirlo, lo cambio.

El sistema no es el trabajo.

El trabajo es el trabajo.

Y cuanto antes lo internalices, antes dejas de construir fábricas vacías y empiezas a producir algo de verdad.

¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

Relacionado

Sigue leyendo