El mito del multitasking: las mujeres con TDAH no somos buenas en eso
Nadie es bueno en multitasking. Con TDAH, intentar tres cosas a la vez es no terminar ninguna. El mito del multitasking femenino hace daño real.
"Las mujeres sois buenas haciendo varias cosas a la vez."
No. Nadie lo es. Y con TDAH, intentar hacer tres cosas a la vez es no terminar ninguna.
Pero ese mito lleva décadas haciéndote creer que deberías poder. Que si no puedes, es que algo falla en ti. Que las otras mujeres lo gestionan y tú no. Y esa creencia te genera una presión que tu cerebro no puede sostener.
Vamos a desmontarlo de una vez.
¿Las mujeres con TDAH son buenas en multitasking?
No. Y tampoco lo son sin TDAH.
La neurociencia lleva años diciéndolo: el multitasking no existe. Lo que hacemos es cambiar de tarea muy rápido, con un coste cognitivo en cada cambio. Se llama "task switching", y cada vez que tu cerebro salta de una cosa a otra, pierde unos segundos de eficiencia mientras se reconfigura.
Con TDAH, ese coste se multiplica.
Tu cerebro ya tiene dificultades para arrancar tareas, para mantener la atención, para no distraerse. Pedirle encima que atienda a tres frentes a la vez es como intentar escuchar tres canciones a la vez y pretender disfrutar todas. Solo consigues ruido.
O sea, no es que seas mala en multitasking. Es que nadie es bueno en algo que no existe, y tú lo notas más porque tu cerebro ya carga con otras cosas.
El mito que nadie cuestiona
"Las mujeres sois multitarea" es una de esas frases que se repiten tanto que parece un hecho biológico. No lo es.
Es una expectativa social que se disfrazó de capacidad. Y como expectativa, viene con consecuencias: si no la cumples, el problema eres tú.
Así que cuando estás intentando responder un email, atender una videollamada y recordar que tienes que mandar la autorización del colegio, y ninguna de las tres cosas sale bien, la interpretación que hace tu cerebro es: "soy un desastre".
No. Eso es un cerebro haciendo lo que ningún cerebro puede hacer bien, con la dificultad añadida del TDAH.
Si llevas años cargando con esa etiqueta de desorganizada
No. Nadie puede con todo. Y con TDAH, intentarlo tiene un precio extra.
Lo que pasa cuando te exiges multitasking constantemente
El agotamiento que sientes al final del día no siempre viene de haber hecho mucho. A veces viene de haber intentado hacer mucho sin terminar nada.
Es la fatiga del cambio constante. Tu cerebro ha estado saltando de tarea en tarea, gastando energía en cada cambio, generando la sensación de que has estado ocupada durante ocho horas pero sin saber exactamente qué has avanzado.
Eso es agotador de una manera muy específica. No el agotamiento de "hice un sprint y necesito descansar". El de "he estado corriendo en círculos y no sé dónde estoy".
La trampa del "estoy siendo productiva"
Hay algo adictivo en sentirse ocupada. El movimiento constante da la ilusión de progreso.
Con TDAH, el multitasking puede ser también una forma de evitar el aburrimiento de centrarse en una sola cosa. Saltar entre tareas da estimulación. Es variado. Es dinámico.
El problema es que cuando llegas al final del día, tienes quince cosas empezadas y ninguna terminada.
Y ahí vuelve la culpa. "Estuve todo el día trabajando y no terminé nada." Sí. Porque estuviste todo el día haciendo multitasking, que es lo contrario de terminar cosas.
La ironía es que el cerebro TDAH, cuando consigue hiperfocalizarse en una sola cosa, puede ser brutalmente eficiente. No necesita hacer más cosas a la vez. Necesita hacer menos, pero de verdad.
Lo que sí funciona
Una cosa. En serio.
No como consejo de productividad de gurú. Como estrategia específica para un cerebro que se distrae fácilmente: elige una tarea, cierra todo lo demás, y dale hasta que la termines o hasta que decidas parar.
El problema es que eso requiere decir no a muchas cosas que tu entorno da por hecho que puedes hacer simultáneamente. Y decir no con TDAH tiene su propio capítulo.
Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te reconoces en esto y nunca has hablado con nadie especializado en TDAH, merece la pena hacerlo.
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