Mi hija llora por todo: ¿es sensible o tiene TDAH?

Tu hija llora por cualquier cosa, se agobia con el ruido, no soporta la ropa que pica. Puede ser sensibilidad. Puede ser TDAH. Esto es lo que distingue los dos.

Tu hija llora por cosas que a ti te parecen pequeñas.

La costura del calcetín. Un comentario de un compañero de clase que fue sin mala intención. El ruido del colegio en el recreo. Que le has dicho que no a algo que no era importante.

La gente te dice que es muy sensible. Que hay niñas así. Que ya se le pasará.

Y puede que tengan razón. Pero hay algo que no te cuadra, porque la intensidad de las reacciones no parece proporcional. Y porque no es solo emoción. Es que además no para quieta en la mesa, que pierde las cosas constantemente, que se olvida de lo que le acababas de decir hace diez segundos.

Esta combinación es importante, y vale la pena entenderla.

¿Cómo se distingue la alta sensibilidad del TDAH en niñas?

No siempre es sencillo, y no siempre son cosas distintas. Pueden coexistir.

Pero hay diferencias que ayudan.

La alta sensibilidad, o procesamiento sensorial profundo, es un rasgo de temperamento. Las niñas con alta sensibilidad procesan los estímulos y las experiencias con más profundidad que otras. Sienten más, piensan más en lo que sienten, y se agotan antes porque su sistema nervioso trabaja más.

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a las funciones ejecutivas: la capacidad de regular la atención, el impulso y las emociones. Una niña con TDAH también puede ser muy sensible emocionalmente, especialmente a la crítica y al rechazo, pero la diferencia está en que también habrá dificultades claras con la organización, la memoria de trabajo, y la regulación del comportamiento que van más allá de lo emocional.

En niñas especialmente, el TDAH se presenta con menos hiperactividad visible y más como inatención, olvidos, sensaciones de no poder seguir el ritmo, y reacciones emocionales intensas. Por eso se diagnostica menos y más tarde.

Si tu hija llora mucho pero además: olvida las instrucciones, tiene dificultad para terminar tareas, se pierde en sus pensamientos, le cuesta relacionarse con otras niñas, o parece que siempre va un paso por detrás de lo que se espera de ella, vale la pena consultar con un profesional especializado en neurodesarrollo.

No para etiquetarla. Para entenderla mejor y darle las herramientas que necesita.

Yo sé que hay miedo a la etiqueta. Lo entiendo. Pero el diagnóstico temprano cambia la trayectoria de una niña. No la limita. Le da un mapa.

El post sobre TDAH invisible en niñas tiene más contexto sobre por qué las niñas se quedan sin diagnosticar durante años, por si quieres entender el patrón completo.

Y si eres tú quien se ve reflejada en la descripción de tu hija, no sería la primera vez que el diagnóstico de un hijo lleva al diagnóstico de la madre.

Puedes encontrar más información sobre TDAH en mujeres adultas aquí.

Si quieres saber más, tengo un test de 43 preguntas basado en escalas clínicas reales para adultas. Está aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tu hija o tú misma podéis tener TDAH, consultad con un psicólogo o psiquiatra especializado en neurodesarrollo.

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