Cuando tu hijo te organiza a ti: TDAH e inversión de roles

Tu hijo de nueve años te recuerda las citas, te busca las llaves y te dice que vayas despacio. Si tienes TDAH, esto puede ser normal y también complicado.

Son las ocho y veinte de la mañana.

Lleváis diez minutos buscando las llaves del coche. Tú en el bolso, tú en el abrigo, tú en el cajón donde a veces las dejas aunque sabes que no las dejas ahí.

Y tu hijo de nueve años, sin levantar la vista del desayuno, dice: "Están en el mueble de la entrada. Las dejaste ayer cuando llegaste."

Las llaves están exactamente donde él dijo.

Si esto te resulta familiar, si hay momentos en que tu hijo te recuerda cosas, te busca objetos, te avisa de que llegas tarde, o simplemente te dice "mamá, para" cuando estás empezando a perder el hilo en mitad de una explicación, estás viviendo algo que tiene nombre y que vale la pena mirar de frente.

¿Es malo que tu hijo te ayude a organizarte?

Depende de cómo ocurra y con qué frecuencia.

Que un niño aprenda a ser observador, a recordar rutinas, a notar cuándo su madre está estresada, no es necesariamente malo. De hecho, los hijos de personas con TDAH a menudo desarrollan una inteligencia emocional bastante alta. Aprenden a leer el estado de su madre antes de que ella misma lo haya procesado.

El problema empieza cuando eso deja de ser un rasgo de su personalidad y se convierte en una responsabilidad no elegida.

O sea: cuando el niño siente que tiene que estar pendiente de ti para que las cosas funcionen. Cuando lleva la agenda mental de la familia porque sabe que si no, algo se va a caer. Cuando se convierte en el adulto emocional de la relación antes de tener herramientas para serlo.

Eso es lo que los psicólogos llaman parentificación. Y puede ocurrir de manera muy sutil, sin que ninguna de las dos partes lo haya decidido conscientemente.

No te digo esto para añadir culpa a lo que ya tienes. Te lo digo porque reconocerlo es el primer paso para ajustarlo.

Cómo ajustar la dinámica sin perder lo que funciona

Primero: separar lo espontáneo de lo sistemático. Tu hijo que de vez en cuando recuerda dónde están las llaves: encantador. Tu hijo que sistemáticamente carga con la responsabilidad de que la familia llegue a tiempo a todos los sitios: demasiado.

Segundo: nombrar lo que pasa. Con el nivel de detalle que sea apropiado para su edad. "Mamá a veces tiene dificultad para recordar ciertas cosas, no porque no le importe, sino porque su cerebro funciona así." Si además reconoces que tú también tienes TDAH, explicárselo puede aliviar mucho. Le quita la carga de pensar que algo malo está pasando y que es su trabajo arreglarlo.

Tercero: construir sistemas externos que quiten esa carga de él. No porque sea malo que te ayude. Sino porque esa ayuda no debería ser necesaria para el funcionamiento básico de la familia. Calendarios visibles, alarmas, listas. Cuanto más externalizado esté el orden, menos depende de la memoria de ninguno de los dos.

El artículo sobre TDAH en mujeres habla de esto en el contexto más amplio de cómo el TDAH afecta a la dinámica familiar. Y si te interesa profundizar en cómo gestionar el verano cuando el cole no está dando estructura, el post sobre verano sin cole con TDAH maternal también puede ayudar.

Que tu hijo te quiera y te ayude es bonito. Que sienta que tiene que hacerlo para que la familia funcione, eso ya es otra conversación.

Si quieres saber si lo que describes tiene que ver con TDAH, el test que construí tiene 43 preguntas basadas en criterios clínicos reales.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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