La hija que cuida a sus padres mayores: TDAH y cuidado informal
Si tienes TDAH y eres la hija que cuida a sus padres, el agotamiento es doble. El cerebro que ya no llega a todo tiene encima una responsabilidad enorme.
No sé cómo ocurrió exactamente. Nadie tuvo una conversación en familia. No hubo votación. De alguna manera, quedó claro que ibas a ser tú.
Tú la que lleva a tu madre al médico. Tú la que gestiona las pastillas. Tú la que coge el teléfono cuando llaman a las diez de la noche.
Y tú tienes TDAH. Con todo lo que eso implica para gestionar la vida cotidiana. Y encima esto.
¿Por qué suele caer el cuidado en las hijas con TDAH?
La carga de cuidado informal en las familias sigue cayendo de forma desproporcionada sobre las mujeres. Eso no es ninguna novedad. Las estadísticas son bastante claras al respecto.
Pero hay una cosa que nadie dice sobre las mujeres con TDAH en este contexto: el perfil de persona que quiere ser buena hija, que no quiere decepcionar, que siente culpa con mucha facilidad y que tiene dificultad para decir que no... ese perfil describe a muchas mujeres con TDAH a la perfección.
La impulsividad del TDAH, que en muchos contextos es un problema, aquí se manifiesta de otra manera: "Sí, claro que te llevo" antes de haber pensado si realmente puedes. "No te preocupes, yo me encargo" antes de calcular qué eso supone en tiempo y energía.
Y cuando dices que sí, lo dices de verdad. El problema es que a las tres semanas ya no puedes sostener ese sí y te sientes un fracaso por no poder cumplir lo que prometiste.
Lo que nadie te pregunta
Nadie te pregunta cómo estás tú.
Todos preguntan por tu padre, por tu madre. "¿Cómo está?" "¿Cómo lleva la recuperación?" "¿Necesita algo?"
Y tú dices que bien, que va mejorando, que poco a poco. Porque esa es la respuesta esperada.
Nadie te pregunta si estás durmiendo. Si estás comiendo algo que no sea lo que pilla. Si tu trabajo está aguantando los días que llegas tarde o los que no llegas.
El agotamiento del cuidador es real para cualquier persona. Para alguien con TDAH, que ya funciona con los recursos al límite en condiciones normales, puede llegar a ser una crisis seria.
Hay algo que muchas mujeres experimentan en los momentos de máxima carga: la sensación de que la vida se les ha ido de las manos y ya no saben quiénes son sin el rol que están desempeñando. Si llegas a ese punto, puede ayudarte leer sobre identidad más allá del TDAH.
El permiso para poner límites
Aquí está el nudo real: con TDAH, los límites son difíciles. La culpa es fácil.
Decir "no puedo llevarte esta semana porque tengo el trabajo desbordado" y aguantar el silencio decepcionado al otro lado del teléfono es un esfuerzo enorme cuando tienes hipersensibilidad al rechazo.
Pero la alternativa, que es seguir asumiendo todo hasta que el sistema colapsa, tampoco es buena para ti ni para las personas que cuidas. Un cuidador que no funciona no cuida bien.
No te digo que abandones a tus padres. Te digo que necesitas ayuda para cuidar, igual que ellos la necesitan para ser cuidados.
La guía completa sobre TDAH en mujeres tiene un apartado sobre la gestión emocional y el agotamiento que puede ayudarte a entender qué está pasando y a buscar apoyo real.
Si sientes que llevas demasiado tiempo sosteniendo todo y necesitas entender mejor cómo funciona tu cerebro bajo presión, el test que construí puede ser un punto de partida. Puedes hacerlo aquí.
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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te sientes desbordada, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.
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