Evitación emocional: TEPT o estrategia TDAH para no colapsar

Evitas conversaciones difíciles, lugares, recuerdos. Puede ser TEPT o puede ser tu cerebro TDAH protegiendo sus recursos. La diferencia importa.

Hay sitios a los que no vuelves. Conversaciones que no tienes. Temas que cambias en cuanto alguien los saca.

Y si te preguntan por qué, no tienes una respuesta clara. "No me apetece." "No me va." "Es que me da pereza." Pero en el fondo sabes que no es pereza. Es algo más. Algo que aprieta el pecho cuando se acerca, y que tú has aprendido a esquivar con una eficiencia impresionante.

La pregunta es: ¿estás evitando porque algo te hizo daño? ¿O estás evitando porque tu cerebro sabe que si entra ahí, se va a colapsar?

Porque parece lo mismo. Pero no lo es.

¿Qué pinta tiene la evitación en el TEPT?

En el trastorno por estrés postraumático, la evitación es una de las señales más claras. Tu cerebro asoció un estímulo (un lugar, una persona, una sensación, un olor) con una experiencia traumática, y ahora hace todo lo posible para que no te acerques.

No es una decisión consciente. Es tu sistema nervioso diciendo "la última vez que estuvimos aquí, pasó algo horrible, así que no vamos a volver". Y lo hace de formas que a veces ni reconoces. Cambias de ruta sin saber por qué. Dejas de quedar con ciertas personas. Reaccionas de forma desproporcionada cuando alguien menciona algo que se parece demasiado a aquello.

Es evitación con raíz en el miedo. Miedo real, grabado en el cuerpo.

¿Y la evitación TDAH?

La evitación TDAH tiene otra lógica completamente distinta. No nace del miedo. Nace de la saturación.

Imagínate que tu cerebro es un ordenador con 47 pestañas abiertas, sin memoria RAM, y alguien intenta abrir una más. ¿Qué hace el ordenador? Se cuelga. Pues tu cerebro hace lo mismo: cierra la pestaña antes de que se abra.

Las conversaciones difíciles requieren regulación emocional. La regulación emocional requiere función ejecutiva. La función ejecutiva es exactamente lo que falla en el TDAH. Así que cuando se acerca una conversación emocionalmente intensa, tu cerebro hace el cálculo rápido: "no tenemos recursos para esto" y activa la evitación.

No es que no te importe. Es que tu cerebro sabe que si entras, no va a poder gestionar lo que salga. Y en vez de arriesgarse, te redirige. A tu móvil, a otra conversación, a cualquier cosa que no exija tanta carga emocional.

A ver, que quede claro: esto no es una excusa. Es un mecanismo. Y entenderlo no te libra de trabajarlo.

¿Cómo saber cuál es cuál?

Hay una pregunta que ayuda bastante: ¿la evitación tiene un origen concreto?

En el TEPT, normalmente puedes rastrear la evitación hasta un evento o una época. Puede que no lo recuerdes con claridad (ahí entra la amnesia que hablábamos), pero hay un "antes" y un "después". Antes de aquello, podías ir a esos sitios. Después, no.

En el TDAH, la evitación es más generalizada. No evitas UNA cosa. Evitas todo lo que sea emocionalmente costoso. Conflictos, trámites, llamadas, decisiones, conversaciones serias. No hay un evento detonante. Es un patrón crónico de "ahora no puedo con esto" que se repite en todas las áreas de tu vida.

Y otra pista: el cuerpo.

En el TEPT, la evitación viene con señales físicas claras. Taquicardia. Sudor. Tensión muscular. Tu cuerpo se activa como si estuviera en peligro.

En el TDAH, la evitación viene con inquietud, distracción y a veces una especie de niebla. No es "peligro", es "sobrecarga".

Pero, y te lo digo por experiencia, cuando llevas años evitando cosas (por la razón que sea), la línea entre ambas se desdibuja. Y necesitas orientarte con alguien que entienda las dos cosas.

¿Y si son las dos a la vez?

Pues mira, es más común de lo que piensas. El TDAH y el TEPT coexisten con frecuencia, especialmente en personas que crecieron sin diagnóstico y acumularon experiencias difíciles por un cerebro que nadie entendió.

Piensa en un niño con TDAH que no sabe por qué no puede hacer lo que los demás hacen sin esfuerzo. Que le gritan por despistado, que le castigan por "no intentarlo", que crece con la sensación de que hay algo fundamentalmente mal en él. Eso no es un evento traumático puntual. Es un goteo constante durante años. Y ese goteo deja huella. Una huella que se parece mucho al trauma repetido.

Así que de adulto, tienes un TDAH que te hace evitar lo emocionalmente costoso Y un TEPT que te hace evitar lo emocionalmente peligroso. Y la línea entre ambos se ha borrado hace tiempo.

¿Qué haces con esto?

El primer paso no es elegir entre los dos. Es dejar de asumir que "eres así" y empezar a investigar por qué evitas lo que evitas. Con un profesional. Alguien que no se quede con la primera explicación y que sea capaz de ver las capas.

Porque tu evitación tiene una función. Siempre la tiene. Y cuando entiendes la función, puedes empezar a encontrar formas menos limitantes de protegerte.

Si estás en ese punto de querer entender qué pasa realmente en tu cabeza, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No es un diagnóstico, pero es un buen primer paso para separar las piezas.

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