Tu embudo de ventas tiene más agujeros que un colador
Tienes tráfico, tienes seguidores, tienes hasta una lista de correo. Pero no vendes. Tu embudo tiene fugas que no estás viendo.
Tengo una confesión.
Durante un año tuve un embudo de ventas que parecía perfecto. Lead magnet gratuito, secuencia de emails, página de venta, botón de compra. Todo montado. Todo bonito. Todo conectado.
Y no vendía ni un maldito euro.
No porque el producto fuera malo. No porque el tráfico no llegara. 700.000 personas vieron un vídeo mío y no compró nadie. Cero. Ni una. El embudo tenía más agujeros que un colador de pasta.
¿Por qué tu embudo no funciona?
Porque un embudo no es una secuencia de pasos. Es una secuencia de decisiones que una persona tiene que tomar. Y si cualquiera de esas decisiones se siente rara, forzada o confusa, esa persona se va.
No se va enfadada. No se va pensando "qué estafa". Se va sin más. Sin ruido. Como cuando cierras una pestaña del navegador. Ni te acuerdas de por qué la abriste.
Y tú no te enteras. Porque estás mirando las métricas equivocadas. Miras visitas, miras seguidores, miras aperturas de email. Y todo sube. Todo tiene buena pinta. Pero el dinero no entra.
Es como tener un restaurante con cola en la puerta pero nadie se sienta a comer.
El agujero que no estás viendo
El agujero más común no está en el tráfico. Ni en la página de venta. Ni en el precio. Está en la transición entre "te conozco" y "confío en ti".
Esa transición lleva tiempo. Y si eres emprendedor con TDAH, la paciencia no es exactamente tu fuerte.
Lo que hacemos es esto: creamos el lead magnet, montamos la secuencia de emails, y a los 3 días ya estamos vendiendo. Email uno: "hola, soy Rubén". Email dos: "mira qué contenido tan bueno". Email tres: "COMPRA MI CURSO".
No funciona así. La confianza no se construye en 3 emails. Se construye teniendo una lista de correo y tratándola como lo que es: un grupo de personas reales, no una métrica en un dashboard.
Los 3 agujeros que tienen el 90% de los embudos TDAH
Agujero 1: El lead magnet no tiene nada que ver con lo que vendes.
Regalas un PDF de productividad y luego vendes un curso de diseño web. La persona que descargó ese PDF no quiere aprender diseño web. Quiere ser más productiva. Le estás hablando en otro idioma.
Agujero 2: Mandas emails cuando te acuerdas.
Con TDAH, la consistencia es un deporte olímpico. Mandas 5 emails en una semana porque estás inspirado, y luego desapareces 40 días. Tu audiencia se olvida de que existes. Y cuando vuelves, ya no les importa.
Agujero 3: Tu página de venta habla de ti, no de ellos.
"Llevo 5 años emprendiendo, tengo 14 productos, he facturado X". Genial. ¿Y a mí qué? Tu cliente no quiere saber tu currículum. Quiere saber si le vas a resolver el problema. Punto.
¿Cómo se tapan los agujeros?
No con más herramientas. No con otro funnel builder de 97 dólares al mes. No con automatizaciones sobre procesos que ni siquiera funcionan.
Se tapan con atención. Con sentarte un rato y pensar: ¿qué pasa entre que alguien me descubre y me compra? ¿Qué preguntas tiene? ¿Qué miedos tiene? ¿Qué le haría decir "este tío me entiende"?
Y luego construir cada paso del embudo como respuesta a esas preguntas.
Parece una tontería, pero la mayoría de emprendedores con TDAH construimos el embudo empezando por el final. Primero el producto, luego la página de venta, luego los emails, luego el lead magnet. Al revés. Como montar un rompecabezas empezando por el borde interior.
Lo que cambió cuando dejé de mirar métricas bonitas
Dejé de obsesionarme con las visitas. Dejé de mirar cuánta gente abría mis emails. Empecé a mirar una sola cosa: ¿cuántas personas llegan al botón de compra y no compran?
Eso me dijo todo. El problema no era el tráfico. El problema era que la gente llegaba a la página de venta, leía tres párrafos, y se iba. Porque yo estaba hablando de mí. De mis logros. De mi historia.
Reescribí la página entera hablando de ellos. De su problema. De su miedo. De esa sensación de tener un negocio y no poder levantarte de la cama.
Las ventas no se multiplicaron por diez. No voy a mentirte. Pero empezaron a llegar. Constantes. Sin perseguir a nadie.
Y eso, cuando vienes de cero, se siente como un milagro.
Un milagro con agujeros tapados.
¿Tu TDAH está frenando tu negocio sin que lo sepas? Hice un test de 15 preguntas que analiza cómo tu cerebro afecta a tu negocio en 5 áreas: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. Son 5 minutos. Y te ahorran meses de vender al vacío.
Sigue leyendo
Perseguir clientes es agotador: haz que te encuentren ellos
Mandas 20 DMs al día y cada vez vendes menos. Hay otra forma de vender que no requiere perseguir a nadie ni suplicar atención.
Automaticé todo y perdí la conexión con mis clientes
Automaticé emails, onboarding, soporte y hasta las felicitaciones de cumpleaños. Gané tiempo pero perdí algo más importante: la conexión humana.
Si esto no funciona me veo en Mercadona
Cada emprendedor tiene su Mercadona. Ese lugar al que irás a parar si todo sale mal. El miedo a fracasar es el mejor motor que existe.
La soledad del emprendedor que nadie ve en Instagram
Publicas tu lanzamiento, la gente te felicita y tú estás solo en tu escritorio a las 2AM sin nadie con quien celebrar.