El cuerpo lleva la cuenta: somatizacion en trauma y en TDAH
Dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos. Tu cuerpo habla cuando tu mente no puede. Somatización en TDAH y trauma.
Tu médico dice que no tienes nada.
Las analíticas bien. Las pruebas normales. Todo en orden. Pero tú sigues con el dolor de cabeza crónico. Con el estómago revuelto cada mañana. Con la mandíbula apretada que te despierta por las noches. Con esa tensión en los hombros que ningún masaje quita.
Y piensas: si no tengo nada, ¿por qué me duele todo?
Pues porque tu cuerpo lleva la cuenta. De cada emoción que no procesaste. De cada día que funcionaste al límite. De cada tensión que acumulaste sin soltar. Tu mente no tiene idioma para todo eso, así que tu cuerpo lo traduce al único lenguaje que tiene: dolor, tensión, malestar.
Se llama somatización. Y aparece tanto en el trauma como en el TDAH. Aunque por caminos distintos.
¿Cómo somatiza un cuerpo con trauma?
El trauma, especialmente el crónico, recalibra tu sistema nervioso.
Cuando vives situaciones traumáticas de forma repetida, tu cuerpo se queda en modo defensa. Es como una alarma de incendios que se disparó tantas veces que ya no vuelve a su estado normal. Suena constantemente, aunque no haya fuego.
Eso se traduce en tensión muscular crónica (tu cuerpo preparado para huir o luchar), problemas digestivos (el intestino tiene más neuronas de las que crees, y el estrés crónico lo destroza), dolores de cabeza (tensión acumulada en cuello y mandíbula), fatiga inexplicable (tu sistema nervioso consume energía a lo bestia para mantener la alerta), y problemas de sueño (difícil dormir cuando tu cuerpo cree que estás en peligro).
Bessel van der Kolk lo explicó de forma brillante en su libro "El cuerpo lleva la cuenta". Las experiencias traumáticas que la mente no puede procesar se almacenan en el cuerpo. Y el cuerpo, literalmente, guarda la puntuación.
Lo más frustrante es que estos síntomas son reales. No te los estás inventando. No son "nerviosos". Tu cuerpo está respondiendo a algo que tu sistema nervioso no ha resuelto. Pero como las pruebas médicas estándar no miden la desregulación del sistema nervioso autónomo, te dicen que no tienes nada.
¿Y cómo somatiza un cuerpo con TDAH?
De una forma diferente pero igual de real.
El TDAH no es solo un trastorno de atención. Es un trastorno de regulación. Y eso incluye la regulación del cuerpo. Tu sistema nervioso con TDAH tiene problemas para calibrar las señales internas.
La tensión muscular del TDAH viene del esfuerzo crónico por mantener la atención. Tu cerebro trabaja de más para compensar el déficit de dopamina, y ese sobresfuerzo se manifiesta físicamente. Es como apretar el puño durante horas sin darte cuenta.
Los problemas de sueño del TDAH vienen de un cerebro que no sabe apagarse. Te acuestas y tu mente empieza su espectáculo nocturno de pensamientos aleatorios. Y la falta de sueño crónica se somatiza en forma de dolor, fatiga e irritabilidad.
Los problemas digestivos del TDAH tienen que ver con la irregularidad. Comes a deshoras, comes lo primero que encuentras, te olvidas de comer durante horas y luego te comes el mundo. Tu sistema digestivo necesita rutina, y la rutina es exactamente lo que el TDAH no te deja mantener.
Y luego está el estrés crónico de vivir con un cerebro que no coopera. Los años de fracasos, de sentirte fuera de sitio, de esforzarte el doble para conseguir la mitad, generan un estrés que se acumula en el cuerpo aunque no lo identifiques como estrés.
¿Cómo sabes si tu cuerpo habla de trauma o de TDAH?
A ver, en la práctica, distinguirlo es complicado. Pero hay pistas.
¿Tus síntomas físicos se activan con triggers específicos? Si tu estómago se cierra cada vez que tu jefe te llama al despacho, o tu mandíbula se aprieta cuando hay conflicto en pareja, eso suena a somatización de trauma. El cuerpo responde a situaciones que activan el recuerdo emocional.
¿Tus síntomas físicos son constantes, independientes del contexto? Si te duele la cabeza todos los días, duermes mal siempre, y tu digestión es un desastre permanente, suena más al desgaste crónico del TDAH. No se activa con una situación concreta. Está ahí porque tu sistema lleva años funcionando al límite.
¿Tus síntomas mejoran con descanso? Si te vas de vacaciones y tu cuerpo se relaja, posiblemente es estrés acumulado (TDAH o situacional). Si te vas de vacaciones y sigues tenso, con insomnio, con el estómago revuelto, tu sistema nervioso sigue en modo alerta. Eso apunta más a trauma.
Pero ojo, no es o una cosa o la otra. Pueden coexistir el TDAH y el trauma, y cuando lo hacen, la somatización se multiplica. Tienes el desgaste crónico del TDAH más la hiperactivación del trauma. Tu cuerpo no tiene respiro por ningún lado.
¿Qué haces con un cuerpo que no para de hablar?
Lo primero es escucharlo en vez de callarlo.
La tentación es tomar un ibuprofeno y seguir. Ignorar el dolor de estómago. Apretar los dientes y tirar para adelante. Pero cada vez que ignoras la señal, tu cuerpo sube el volumen. Hoy es un dolor de cabeza. Mañana es una contractura. Pasado mañana es un problema crónico que te limita.
Lo segundo es orientarte sobre qué hay detrás. Porque si tu somatización viene del TDAH, tratar el TDAH puede aliviar los síntomas físicos. Y si viene del trauma, necesitas terapia de trauma para que tu sistema nervioso deje de sonar la alarma.
Y lo tercero, que parece obvio pero no lo es: deja de pensar que te lo inventas. Tu cuerpo no miente. Si te duele, hay una razón. Que las pruebas no la encuentren no significa que no exista. Significa que están mirando en el sitio equivocado.
Tu cuerpo lleva la cuenta. Y la cuenta, tarde o temprano, se cobra.
Esto no sustituye una evaluación médica ni psicológica. Si tienes síntomas físicos crónicos sin explicación, merece la pena que un profesional valore tanto causas médicas como psicológicas.
Si sospechas que detrás de tus síntomas hay algo más que estrés, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para empezar a entender qué está pasando en tu cabeza. Y en tu cuerpo.
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