Ejercicio con TDAH: empezar mil veces y dejarlo otras tantas

Empezar a hacer ejercicio con TDAH es fácil. Mantenerlo, la historia más repetida de tu vida. Aquí está la explicación real.

Has empezado a hacer ejercicio aproximadamente ochenta y siete veces.

Correr, gimnasio, yoga, pilates, HIIT en casa con el portátil. Lo has probado todo. Tres días seguidos de intensidad brutal, luego nada durante un mes, luego otra vez a tope, luego otra vez nada.

Y lo peor no es el ciclo en sí. Lo peor es que cada vez que lo dejas te dices que esta vez fue la última, que ahora sí, que ya eres una persona que hace ejercicio de verdad. Y luego no.

Bienvenida al patrón más clásico del TDAH con el ejercicio.

¿Por qué el ejercicio es tan difícil de mantener con TDAH?

Irónicamente, el ejercicio es una de las cosas que más ayuda al TDAH. Aumenta la dopamina, mejora la función ejecutiva, reduce la ansiedad. O sea, es exactamente lo que necesitas.

Y aun así, mantenerlo es una pesadilla.

El problema es el gap entre el beneficio y el momento actual. Cuando estás en el sofá pensando en ir al gimnasio, tu cerebro ve el esfuerzo de ahora y el beneficio de dentro de tres semanas. Y el cerebro TDAH es pésimo con los beneficios diferidos. Si la recompensa no es inmediata, el sistema de motivación no se activa bien.

Por eso funciona la fase inicial. Todo es nuevo, hay dopamina de novedad, la motivación está alta. Y por eso se cae cuando la novedad desaparece y queda solo la repetición.

El ejercicio y la regulación emocional

Hay algo más que pocas personas mencionan.

El ejercicio con TDAH suele ir vinculado a la disregulación emocional. Empiezas cuando estás en un momento de "ya está, voy a cambiar todo". Y lo dejas cuando tienes un mal día, una semana difícil, o simplemente un período en el que el nivel de energía no acompaña.

No es inconsistencia de carácter. Es que el motor que arranca el ejercicio (la emoción, la motivación, la intención) es demasiado volátil para sostener algo que requiere constancia.

Esto se cruza mucho con lo que cuento en la guía completa de TDAH en mujeres sobre cómo el sistema de recompensa del cerebro TDAH funciona diferente.

Lo que a veces cambia el juego

No hay fórmula perfecta. Pero hay algunos cambios que reducen la dependencia de la motivación.

El ejercicio que tiene estimulación inherente funciona mejor. Bailar, deporte en equipo, escalada, algo que requiere atención activa. No la cinta en el gimnasio mirando al frente durante cuarenta minutos, que para un cerebro TDAH es un ejercicio de tortura.

Algo que ya sabes que te genera dopamina. Música que te encanta. Podcasts que no puedes escuchar en otro momento. El premio no es terminar el entrenamiento. El premio es el contenido que escuchas mientras lo haces.

Y el estándar mínimo. No "voy tres veces a la semana una hora". Sino "veinte minutos es suficiente". Lo que sea que no puedas rechazar cuando estás mal.

Si quieres entender cómo funciona tu sistema de recompensa y por qué ciertas cosas te cuestan más de lo normal, el test que construí puede darte un primer mapa. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tienes TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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