Como comunicar una subida de precios sin perder todos tus clientes

Subir precios da miedo. Lo que da mas miedo es comunicarlo mal. Este es el proceso para anunciarlo de forma que la relacion salga reforzada, no destruida.

La decisión ya está tomada. Los precios suben. Sabes que es lo correcto. Sabes que tus precios actuales ya no reflejan lo que entregas. Sabes que si no subes ahora, dentro de seis meses vas a estar exactamente en el mismo punto pero con más resentimiento acumulado.

El problema no es la decisión. El problema es el email que tienes que escribir.

Y la ansiedad que rodea ese email es desproporcionada con lo que es en realidad: una comunicación de negocio. Pero la sientes como si fuera una confesión de culpa. Como si estuvieras a punto de decepcionar a alguien que te importa. Como si la relación con tus clientes dependiera de que nunca les pidieras más.

No depende de eso. Depende de cómo lo comunicas.

¿Por qué comunicar una subida de precios da tanto miedo?

Porque en algún momento conectaste "no decepcionar a los clientes" con "no cambiar nada que les pueda molestar". Y una subida de precios molestar puede molestar. Pero decepcionar no tiene que.

El miedo viene también de una creencia implícita: que el cliente se queda porque el precio es bueno. Que si subes el precio, el cliente hace el cálculo racional y se va a alguien más barato. Y eso puede pasar. Pero si el único motivo por el que tu cliente se queda es el precio, ya tienes un problema antes de la subida.

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¿Qué hace que una comunicación de precios salga bien?

La anticipación y el orden de los argumentos.

Anticipación: cuanto antes lo comunicas, mejor. No porque el cliente necesite mucho tiempo para procesar el número nuevo. Sino porque recibirlo con tiempo suficiente le comunica que te importa su situación. Que no es una sorpresa que le cae encima cuando ya no puede hacer nada. Que puedes planificar juntos la transición.

Orden: primero el contexto, luego el número, luego la propuesta. El contexto es lo que ha cambiado: lo que entregas hoy no es lo que entregabas cuando fijaste el precio anterior, o el mercado ha cambiado, o tu estructura de costes no es la misma. El número es el número, claro y sin decoración. La propuesta es cómo se va a gestionar: desde qué fecha aplica, si hay opciones, si el cliente actual tiene alguna consideración especial.

Lo que no funciona: empezar por el número sin contexto, o pedir disculpas en el mensaje, o usar lenguaje que sugiere que tú mismo crees que la subida no está justificada.

¿Qué pasa si el cliente se va?

Puede pasar. Y hay que estar preparado para que pase sin que sea una catástrofe interna.

Si un cliente se va porque subiste precios a un nivel que refleja el valor real de lo que entregas, ese cliente te estaba pagando por debajo de tu valor. Y eso tiene un coste que no siempre es visible: resentimiento, baja prioridad inconsciente, la sensación de que trabajas mucho para lo que recibes.

Perder ese cliente puede doler a corto plazo. A medio plazo libera espacio para clientes que sí pagan lo que vale el trabajo. Y eso cambia cómo trabajas, cómo tratas el proyecto y cómo te sientes con lo que haces.

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¿Hay algo más que no debo hacer al comunicarlo?

No disculparte.

Es el error más común y el más costoso. El mensaje que dice "siento mucho tener que comunicaros que..." transmite que tú mismo no crees que la subida esté justificada. Si no crees que esté justificada, el cliente tampoco lo va a creer.

Comunícalo con la misma energía que comunicarías cualquier otro cambio relevante en el servicio. Con información clara, con tiempo suficiente, con disponibilidad para hablar si hay preguntas. Sin dramatismo, sin pedir perdón, sin tratar al cliente como si fuera un juez que va a emitir sentencia.

Es una comunicación de negocio. Trátala como tal.

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