Compararte con otras madres en redes cuando tienes TDAH

Compararte con otras madres en Instagram con TDAH es un juego que no puedes ganar. Comparas tu interior con el exterior de otras.

Son las diez de la noche.

Los niños por fin están dormidos. La casa está más o menos. Tú estás en el sofá con el móvil y llevas diez minutos mirando el perfil de una madre que parece tenerlo todo controlado. Meriendas caseras. Actividades extraescolares con sonrisa. Rutinas de los niños explicadas en carrusel con tipografía bonita.

Y tú esta tarde le gritaste al tuyo porque no encontrabas las llaves y llegabais tarde otra vez.

La comparación es instantánea, brutal y completamente injusta. Pero el cerebro TDAH no para a evaluar si es justa o no. Simplemente ejecuta.

¿Por qué las redes son especialmente duras con TDAH?

A ver, las redes son malas para todo el mundo en este sentido. Pero hay algo específico que hace que sean especialmente duras si tienes TDAH.

El cerebro TDAH ya tiene de base una tendencia a recordar mejor los errores propios que los logros. Ya tiene de base un sistema de autoevaluación sesgado hacia lo negativo. Ya lleva años acumulando evidencia de "las veces que fallé" con mucha más precisión que "las veces que lo hice bien".

Metes en ese cerebro un feed de Instagram optimizado para mostrar los mejores momentos de otras personas y el resultado es matemático: tu cerebro coge sus peores momentos y los compara con los mejores momentos ajenos.

No es que seas masoquista. Es que el sesgo ya existía y las redes lo amplifican.

Además, el cerebro TDAH tiene una hipersensibilidad al rechazo y a la comparación social que hace que esas imágenes no se procesen como "ah, están compartiendo algo bonito". Se procesan como "están siendo mejores que tú. Otra vez."

El bucle que se retroalimenta

Lo que pasa después de esa sesión de comparación es predecible y es una mierda.

Te sientes peor madre de lo que eras hace diez minutos. Esa sensación activa la culpa. La culpa activa la autocrítica. La autocrítica activa el agotamiento emocional. El agotamiento hace que mañana seas peor en todo, incluyendo ser madre.

Y encima, en algún momento de ese bucle, vuelves al móvil porque la estimulación ayuda a salir del malestar emocional momentáneamente.

Si esto te suena, puede ayudarte leer sobre la culpa y la desregulación emocional con hijos cuando tienes TDAH. El patrón está muy relacionado.

El juego que no tiene sentido jugar

Hay una cosa que me parece importante decir aquí.

No puedes ganar ese juego. No porque seas peor madre. Sino porque el juego está diseñado para que nadie gane. Estás comparando tu realidad completa, con sus errores y su caos, contra la versión editada de otra persona.

Es como si te compararas con alguien en una foto de estudio tuneada con filtros y llegaras a la conclusión de que en la vida real eres más fea.

La madre del carrusel también gritó esta semana. No te lo va a contar.

La guía completa de TDAH en mujeres tiene más contexto sobre cómo el TDAH afecta a la maternidad y por qué las mujeres con TDAH son especialmente vulnerables a este tipo de comparación.

Lo que sí puedes hacer es ser consciente de qué te está costando ese juego. No para dejar Instagram de golpe porque eso tampoco funciona. Sino para al menos saber que cuando el cerebro se pone en modo comparación, está mintiendo.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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