Cómo empezar a trabajar cuando el cerebro no quiere

Hay días que el cerebro se niega a arrancar. El problema casi nunca es la tarea, es empezar. Cómo quitar la fricción del inicio y ponerte a trabajar.

Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes escrito, que es lo mismo que grabé un día que no me apetecía absolutamente nada ponerme a grabar.

Y cuando digo nada, es nada. Llevaba un rato dándole vueltas, se me ocurrían mil ideas, las intentaba plasmar y mi cerebro las rechazaba todas. "Esto no, por esto, por esto y por esto. Prueba otra. Esta tampoco." Uno de esos días en los que sabes que propongas lo que propongas, a tu cabeza no le va a gustar nada.

Así que en vez de apagar la cámara y dejarlo para mañana, hice justo lo contrario. Encendí y me puse a grabar sobre eso mismo. Y de eso va esto.

¿Por qué mi cerebro se niega a hacer cosas que quiero hacer?

Esto no me pasa solo con grabar. Me pasa con la vida en general.

Hay un montón de cosas que en el fondo quiero hacer, pero por lo que sea mi cerebro se planta. Entra en ese modo en el que haga lo que haga, nada le parece bien. Y ahí me tienes, discutiendo conmigo mismo sobre por qué debería ponerme a hacer algo que es obvio que debería hacer.

Seguro que a ti también te ha pasado mil veces. Sabes que tienes que hacer una cosa, quieres hacerla, y aun así no arrancas.

¿Es culpa del TDAH?

Yo al principio se lo achacaba a eso. Tengo TDA, y es fácil colgarle a él todos los marrones que aparecen en mi día a día.

La teoría cuadra: procrastinas cuando una tarea es ambigua, cuando la ves demasiado grande, cuando tu cerebro la interpreta como una amenaza y te "protege" para que no la hagas. Me pregunté si sería eso.

Pero no me terminaba de encajar. Grabar se ha convertido en algo tan natural para mí que lo hago casi a diario. No tiene mucho sentido que de repente lo viva como una amenaza.

¿Y si era la idea sobre la que grabar? Tampoco. Tengo el proceso creativo tan automatizado que podría generar ideas de vídeo casi de forma mecánica. Y más hoy, con la inteligencia artificial ayudándote en casi todo. Así que no, no era excusa.

Me paré mucho tiempo a pensar qué pasaba aquí. ¿Quieres la verdad? No tengo una respuesta cerrada. Pero con los años he ido aprendiendo cosas sobre mí y sobre el TDA, y he ido intuyendo algo.

No es el qué. Es empezar.

Creo que la gran mayoría de veces que me pasa esto, el problema no tiene que ver con la temática, ni con la razón, ni con la planificación. Es una cosa mucho más tonta.

Todavía no he empezado.

Como no he empezado, el cerebro me pone resistencia. Prefiere mil veces estar haciendo otra cosa. Baguear, tirarse en el sofá, contar cuántos caracoles hay en el ladrillo de abajo. Lo que sea antes que ponerse a hacer algo que supone un esfuerzo.

Y esto no es tema de grabar. Es algo que me ha pasado con absolutamente todo durante muchísimos años. Cuando te paras a mirarlo así, dices: quizás no tiene tanto que ver con lo que tengo que hacer, sino con el hecho de empezar a hacerlo.

Eso el primer paso es el difícil, no el segundo ni el tercero.

La solución: quitar la fricción del inicio

Darme cuenta de esto me llevó a una conclusión práctica. Tengo que crear sistemas que me generen cero fricción.

Todo lo que hago, todas mis herramientas, todo mi entorno, cuanta menos fricción de inicio me pidan, mejor. Porque así empezar deja de ser una montaña. Y una vez que empiezas, de repente te activas. El cerebro deja de rebelarse y arranca.

Lo de "cuenta uno, dos, tres y hazlo sin pensar" a mí no me funciona. No es tan simple, al menos no en un cerebro neurodivergente. A lo mejor en uno neurotípico sí. En el mío, ya te digo yo que no.

Pero si trabajas tu entorno, tus herramientas y tus sistemas para que cada día te den menos fricción, la cosa cambia. Mi mantra es este:

Hazlo tan fácil que sea imposible no hacerlo.

Y de repente esa resistencia se afloja. Las pegas del cerebro siguen ahí, esas no se van nunca. Pero ponerte deja de ser una tarea titánica, porque ya no es difícil.

¿Y si en vez del método perfecto solo necesitas empezar?

Hay una frase muy buena que dice algo así como: "Qué casualidad que la inspiración me llega todos los días a las cinco de la tarde, justo cuando me siento a escribir." Pues es tal cual.

Nos pensamos que necesitamos encontrar el método definitivo para ser ultraproductivos, cuando en la mayoría de los casos lo único que necesitamos es empezar a trabajar. Y te lo digo yo, que he estudiado un montón el TDA y el cómo funcionar y hacer funcionar a otros.

Siempre andamos buscando la píldora mágica. Y la píldora mágica es ponerte a hacer cosas. Quitar la fricción del inicio. Das el primer paso y algo se desbloquea. El segundo ya no cuesta tanto, el tercero un poquito menos. El complicado siempre es el primero. Ese es terrible.

Por eso el enemigo suele ser el revés de esto: buscar el sistema perfecto para no empezar nunca. Nos montamos parafernalias que hacen que arrancar sea todavía más difícil.

Qué hago yo en la práctica

Este vídeo es la prueba. No me apetecía grabar, así que le dije al cerebro: muy bien, no te gustan mis ideas, pues enciendo la cámara y grabo sobre esto. Y lo que pasó después es que ese día grabé cinco, seis, siete vídeos más. Porque ya me había arrancado. Lo que parecía una amenaza dejó de serlo en cuanto empecé.

Y eso solo es posible porque tengo el setup montado para que cueste nada:

  • Un micrófono que me llevo a cualquier lado. Y si no ese, tengo otros más pequeños que puedo llevar encima encendidos a todas horas.
  • Una cámara que enciendo con un toque en la pantalla y ya estoy grabando.
  • Una luz que me hace unas sombras horribles en los ojos y me la suda. Es eso o no grabar. Ya lo mejoraré.

¿Y el guion de este vídeo? No hay guion. Ese es justo el truco. Lo hice tan fácil que lo hice.

¿Salió perfecto? No. Doy vueltas, me enrollo, no será el vídeo con más visitas del canal. Me da igual. Lo estoy haciendo, y para mí eso es lo que cuenta.

Si a ti también te pasa, y me juego algo a que sí, aplícalo. No te vendo nada complicado. Ponte las cosas hipersimples para empezar. Busca la forma de dar el primer paso aunque no te apetezca. Y verás cómo todo mejora.

No te prometo que funcione el cien por cien de las veces. A veces procrastinamos por otras cosas que no tienen nada que ver con esto. Pero en la gran mayoría de los casos, al final todo es empezar. El problema es que no tenemos ganas de empezar, y como buscamos el sistema perfecto, acabamos con un lío que hace imposible arrancar.

Si eres de los que sabe que quiere hacer las cosas pero el cerebro se planta cada vez, a lo mejor no es falta de ganas, es cómo funciona tu cabeza. Puedes salir de dudas con el test de TDAH y de paso entender por qué te cuesta tanto ese primer paso.

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