Tu primer proyecto real con Claude Code paso a paso
Ya lo tienes instalado y no sabes qué hacer. Aquí va la primera sesión entera hasta ver tu proyecto funcionando en el navegador.
Lo tienes instalado. Abres la terminal, escribes claude, te sale el saludo.
Y te quedas mirando el cursor parpadear como si te hubieran dejado solo en una habitación con un becario muy listo y ninguna instrucción.
Esto le pasa a todo el mundo. Y la culpa no es tuya, es que casi todos los tutoriales terminan justo donde empieza lo interesante. Te enseñan a instalar y luego te sueltan un "ya está, ahora imagina lo que quieras". Muy bonito. Poco útil.
Así que vamos a hacer la primera sesión completa. Desde la carpeta vacía hasta tener algo que se ve en el navegador. Sin saltarnos nada.
Si todavía no lo tienes instalado, para aquí y haz primero la instalación paso a paso. Vuelve luego. Y si ni siquiera tienes claro qué es esto ni por qué debería importarte sin ser programador, tengo otro donde explico qué es Claude Code para alguien que no programa.
¿Por dónde empiezo mi primer proyecto con Claude Code?
Por una carpeta vacía. En serio, eso es todo.
Así que crea una carpeta donde te dé la gana. En Documentos, en el escritorio, donde la vayas a encontrar. Llámala algo que puedas escribir sin equivocarte: mi-web, proyecto-uno, lo que sea. Sin espacios y sin tildes, que la terminal se lleva regular con eso.
Ahora ábrela desde la terminal. Escribes cd (con espacio detrás), arrastras la carpeta a la ventana de la terminal, y se te pega la ruta sola. Enter. Ya estás dentro.
Sí, arrastrar la carpeta. No hace falta que te aprendas rutas de memoria como en 1998.
Paso 2: arranca Claude y deja que mire
Escribes claude y le das a enter.
Te va a preguntar si confías en esta carpeta. Le dices que sí. Y ahí estás, con el cursor parpadeando otra vez, pero esta vez con un plan.
Lo primero que se hace en un proyecto nuevo es /init.
Ese comando hace que Claude se pasee por la carpeta, mire lo que hay (spoiler: nada, está vacía), te pregunte de qué va esto, y se escriba a sí mismo un manual de instrucciones. El archivo se llama CLAUDE.md y es lo más importante de todo el tinglado.
Cada vez que abras Claude en esa carpeta, lo primero que va a leer es ese archivo. Es su memoria entre sesiones. Sin él, cada conversación empieza de cero y le tienes que volver a contar tu vida.
Aquí escribe algo mínimo pero claro: qué estás construyendo, para quién, y cómo quieres que se comporte. Con cuatro líneas ya vas servido para empezar. Si quieres afinarlo de verdad, tengo un post entero sobre cómo escribir un CLAUDE.md que no sea un adorno, porque la mayoría de la gente lo deja como salió del /init y luego se pregunta por qué Claude no le hace caso.
Paso 3: dile qué quieres construir en una frase
No en un párrafo de trescientas palabras. En una frase.
"Quiero una página web de una sola pantalla que presente mi negocio de reformas, con mi nombre, tres servicios y un botón para escribirme por WhatsApp."
Eso es suficiente. Tiene el qué (una página), el alcance (una pantalla), el contenido (nombre, tres servicios) y la acción (botón de WhatsApp).
Compáralo con lo que escribe todo el mundo la primera vez: "hazme una web chula para mi negocio". Eso no es un encargo, es un horóscopo. Claude va a rellenar los huecos con lo que le parezca y luego te vas a pasar media hora deshaciendo decisiones que no pediste.
Y ahora un truco que cambia bastante las cosas. Antes de dejarle escribir nada, añade esto:
"Antes de tocar ningún archivo, explícame qué vas a hacer y espera a que te lo confirme."
Esto es oro. Te va a soltar un plan de cinco puntos y tú vas a leerlo. Si algo no te encaja, lo dices ahí, que es gratis. Corregir un plan cuesta una frase. Corregir quince archivos ya escritos cuesta la tarde.
Paso 4: decir que no también es usar la herramienta
Esto casi nadie lo cuenta y es la mitad del oficio.
Claude te va a proponer cosas que no has pedido. Te va a querer meter un formulario de contacto con base de datos, un sistema de idiomas, y una animación al hacer scroll. Todo muy bonito. Todo cosas que tú no vas a mantener.
Le dices que no. Literal: "No quiero el formulario, quita eso. Solo el botón de WhatsApp."
Y no pasa nada. No se ofende, no se descuadra, no lo hace peor después. Va y lo quita.
La gente trata a Claude como si fuera un genio de la lámpara al que hay que agradecerle lo que te dé. Trátalo como a alguien que trabaja para ti. Porque es exactamente eso.
Otra frase que te vas a cansar de usar: "para, eso no era lo que te he pedido". Se corta, te pregunta, y vuelves al carril. Mejor eso que dejarle correr veinte minutos en la dirección equivocada por vergüenza a interrumpirle.
Paso 5: pasos pequeños, no la obra entera
El error número uno de la primera sesión es pedirlo todo de golpe.
"Hazme la web con la portada, la página de servicios, el blog, el formulario, el aviso legal y que se vea bien en el móvil." Te va a hacer las seis cosas. Y las seis van a estar a medias, mezcladas, y cuando algo falle no vas a tener ni idea de qué parte lo rompió.
Ve por trozos. Primero la portada con el título y ya. Lo miras. ¿Bien? Siguiente: los tres servicios. Lo miras. ¿Bien? Siguiente: el botón.
Suena más lento. Es más rápido. Cada trozo que revisas y das por bueno es terreno ganado que ya no vas a volver a pisar.
Y cuando algo se rompa, y se va a romper, sabrás exactamente en qué paso pasó. Que es la diferencia entre arreglarlo en dos minutos o tirar la carpeta a la basura y empezar de cero.
Paso 6: verlo en el navegador
Aquí es donde deja de ser abstracto y empieza a molar.
Le dices: "arranca un servidor local para que pueda ver la página en el navegador".
Él lo arranca y te devuelve una dirección tipo http://localhost:3000. La copias, la pegas en Chrome, y ahí está tu página. En tu ordenador, no en internet todavía, pero es tu página de verdad.
Déjalo abierto. Cambia algo, recarga el navegador, míralo. Cambia otra cosa, recarga, míralo.
Ese bucle es el momento en el que la mayoría de la gente se engancha. Porque ya no estás leyendo lo que Claude te cuenta que ha hecho. Lo estás viendo tú.
Aviso: mientras el servidor esté corriendo, esa terminal está ocupada. Si necesitas seguir hablando con Claude, abre otra pestaña de terminal. Y para pararlo, Ctrl + C.
Paso 7: guarda el trabajo antes de que se lo lleve el viento
Cuando tengas algo que funciona, guárdalo.
Le dices: "guarda todo el trabajo hecho hasta ahora con un mensaje que describa lo que hemos montado".
Él se encarga. Está usando Git por debajo, que es el sistema que usan los programadores para tener un historial de versiones, pero a ti eso te da igual. Lo que necesitas saber es que a partir de ahora tienes un punto de retorno.
Mañana, cuando le pidas un cambio y te destroce la página, le dices "vuelve al último punto guardado" y respiras.
Hazlo cada vez que algo funcione. No al final del día. Cada vez.
Lo que se te va a atascar (te lo digo ya)
Pedir demasiado de golpe. Ya lo hemos visto, pero es que va a volver a pasar. Cuando lleves dos horas y vayas cómodo, te vas a venir arriba y le vas a soltar un párrafo con nueve cosas. Y ahí se lía. Trocea.
La conversación que se alarga y se pierde. Después de un rato largo, Claude empieza a olvidar cosas del principio y a contestar más lento. Es normal: la conversación se llena. Le das /clear y empiezas hilo nuevo. No pierdes el trabajo, los archivos siguen ahí y el CLAUDE.md también. Solo se borra el chat.
Aceptar cambios sin leerlos. Cuando te pide permiso para modificar un archivo, te enseña qué va a cambiar. Léelo. Aunque no entiendas el código, se ve perfectamente si está tocando lo que dijo o si se ha ido a modificar media carpeta. Dar a "sí" en automático es cómo la gente acaba con proyectos que ya nadie entiende.
El consumo. Claude Code no es infinito. Cada mensaje gasta, y los modelos más potentes gastan más rápido. Escribe /status de vez en cuando para ver por dónde vas. Si te lo fundes a mitad de tarde, no es que la herramienta esté rota: es que le has pedido que reescriba el proyecto entero catorce veces seguidas.
Querer que quede perfecto el primer día. No va a quedar. La primera web que montes va a ser fea y va a funcionar. Eso ya es más de lo que tenías ayer.
¿Y ahora qué?
Ahora repites. Mañana abres la misma carpeta, escribes claude, y sigues.
Añade una sección. Cambia los colores. Métele tus fotos. Cada sesión te va a costar menos porque el CLAUDE.md acumula contexto y porque tú ya sabes cómo se habla con esto.
Cuando la página te guste, el siguiente paso es subirla a internet con un dominio de verdad. Ahí hay cuatro cosas nuevas que aprender, pero ninguna es más difícil que lo que acabas de hacer hoy.
Y si te sirve de consuelo: yo llevo tiempo trabajando así todos los días, con Fer y con Sara, y seguimos rompiendo cosas cada semana. La diferencia es que ahora las rompemos más rápido y las arreglamos antes.
Todo esto es el camino largo, el de ir descubriendo por tu cuenta qué funciona y qué no. Si prefieres el atajo, en el curso montamos una web entera desde cero con Claude Code, con los pasos ordenados y sin los agujeros donde la gente se queda tirada.
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