Cambiar de modelo de negocio sin perder los clientes que tienes
Cambiar el modelo de cómo trabajas sin que los clientes actuales se vayan es posible. Pero requiere hacerlo en el orden correcto y comunicarlo mejor de lo.
En algún punto quieres cambiar cómo trabajas.
No el sector, no el tipo de cliente, no lo que haces. Solo el modelo. La estructura. Cómo cobras, qué entregas, cómo de involucrado estás en cada proyecto. Y la primera pregunta que aparece cuando te planteas ese cambio es siempre la misma: ¿y los clientes que tengo ahora?
Porque cambiar el modelo implica decirles que la forma en que trabajáis juntos va a cambiar. Y eso da miedo. El miedo a que digan que no. El miedo a perder ingresos mientras reconstruyes. El miedo a que, sin quererlo, estés destruyendo algo que tardaste años en construir.
¿Por qué la gente espera demasiado para cambiar el modelo?
Por el mismo mecanismo que hace que la mayoría de las decisiones difíciles lleguen tarde.
Cuando algo funciona - aunque sea a medias, aunque no te llene, aunque te agote - el cerebro lo clasifica como "funciona". Y lo que funciona tiene un coste enorme para cambiar porque el coste es inmediato y el beneficio es futuro. Tu cerebro sabe que los ingresos actuales son reales. No sabe si los ingresos futuros con el nuevo modelo van a ser igual de reales.
El resultado es que la gente cambia de modelo cuando el modelo actual ya falla. Cuando los clientes se van solos, cuando los ingresos bajan, cuando el agotamiento es tan alto que ya no da para más. Y desde ese estado de urgencia, el cambio es más difícil, más caro, y más arriesgado que si se hubiera hecho desde una posición de estabilidad.
¿Cuál es el orden correcto para cambiar el modelo?
Primero, claridad sobre a dónde vas. Segundo, comunicación. Tercero, transición gradual.
El error más habitual es comunicar el cambio antes de tener claro hacia dónde vas. Si un cliente te pregunta "entonces, ¿cómo vamos a trabajar ahora?" y tu respuesta tiene muchos "o quizás" y "dependería de", el cliente lee incertidumbre. Y la incertidumbre hace que busque estabilidad en otro proveedor.
Antes de decirle a nadie que vas a cambiar cómo trabajas, necesitas poder responder con claridad: esto es lo que voy a ofrecer, a este precio, con esta estructura, con estos plazos. Sin esos datos, cualquier conversación sobre el cambio es prematura.
La comunicación con clientes actuales es donde el miedo a los precios aparece de otra forma. No es miedo a cobrar más - es miedo a comunicar que las condiciones cambian. Pero los clientes que valen la pena entienden que los negocios evolucionan. Los que no entienden eso probablemente no eran los clientes que querías mantener.
¿Qué pasa con los contratos que ya tienes firmados?
Los respetas hasta el final.
Eso no es negociable. Si tienes compromisos actuales con clientes, esos compromisos se cumplen bajo las condiciones que firmasteis. El cambio de modelo se comunica para los próximos compromisos, no para los actuales.
Lo que sí puedes hacer es, al final de un proyecto o al final de un contrato, presentar la nueva forma de trabajar como la propuesta para continuar. En ese momento el cliente decide si la nueva estructura le encaja. Algunos dirán que sí. Algunos dirán que no. Y eso es información valiosa sobre qué tipo de clientes quieres tener en el próximo modelo.
La trampa de depender de un modelo que no escala se rompe exactamente así: no de golpe, sino cliente a cliente, contrato a contrato, con comunicación honesta y sin perder lo que tienes mientras construyes lo nuevo.
¿Cuánto tiempo tarda el cambio de modelo en estabilizarse?
Más de lo que quieres y menos de lo que temes.
La transición real - desde que decides cambiar hasta que el modelo nuevo genera ingresos equivalentes al anterior - suele tardar entre seis meses y dos años dependiendo del sector, del tipo de servicio y de lo rápido que consigas comunicar el cambio a potenciales nuevos clientes.
Lo que acorta ese tiempo no es trabajar más. Es saber vender sin perseguir el nuevo modelo con la misma claridad con la que vendías el anterior. Y eso requiere tiempo para construir el mensaje correcto, no solo para ejecutar.
El cambio de modelo es posible sin perder lo que tienes. Pero no es un sprint. Es una transición que se gestiona.
¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.
Sigue leyendo
El susto legal que me cambió la forma de emprender para siempre
Un requerimiento legal o una demanda cambia la perspectiva de cualquier emprendedor. No por lo que cuesta económicamente sino por lo que te obliga a ver.
La burocracia mata más negocios que la falta de clientes
Pensabas que emprender era crear. Resulta que es rellenar formularios a las 11 de la noche sin saber si lo estás haciendo bien.
La exposición pública te cambia sin pedirte permiso
Nadie te avisa de que publicar de forma consistente te va a cambiar. No solo el negocio. Tú. Tu forma de hablar, de relacionarte, de verte a ti mismo.
Necesitas validación de desconocidos para creer en tu proyecto
Tu madre te dice que tu proyecto es genial y no te lo crees. Un desconocido te da like y te sientes validado 8 segundos. El problema no es el like.