Cómo extraer datos de cualquier web sin programar y recibir avisos

Precios de la competencia, listados, ofertas. Cómo montar un robot que vigila una web por ti y te avisa en cuanto algo cambia.

Hay una cosa que hace mucha gente y que nadie cuenta: entrar cada dos días en la web de la competencia a ver si han cambiado los precios.

Se hace a mano, se hace mal y se hace poco. Un día lo miras, tres semanas no, y cuando te enteras de que llevan dos meses con otra tarifa ya has perdido clientes que no sabías que estabas perdiendo.

Eso se puede automatizar sin saber programar. Le enseñas a un robot qué datos quieres de una página, le dices cada cuánto tiene que mirar, y él te avisa cuando algo cambia. Y no, no hace falta escribir código ni entender qué es el HTML.

¿Se pueden extraer datos de una web sin saber programar?

Sí, y desde hace ya un tiempo se hace señalando con el ratón.

La técnica se llama scraping y de toda la vida ha sido cosa de programadores: escribías un programa que se descargaba la página, buscaba dentro del código el trozo donde estaba el dato y lo guardaba. Cada web era un mundo y cada cambio de diseño te rompía el programa.

Lo que ha cambiado es la parte de "buscar dentro del código". Herramientas como Browse AI te abren la página dentro del navegador, tú haces clic en el dato que quieres, y ella deduce el patrón. Si haces clic en el precio del primer producto de un listado, entiende que quieres el precio de todos.

Es la misma idea que hay detrás de casi toda la automatización con agentes: el trabajo repetitivo que hacías tú con el ratón lo hace ahora algo que no se cansa ni se olvida.

Antes de empezar: qué es legal y qué no

Esto no lo dice casi nadie y toca decirlo.

Consultar datos que están públicos en una web es, en general, lo mismo que hacerlo tú a mano pero más rápido. Los precios de una tienda, un listado de eventos, la disponibilidad de algo. Nadie te va a decir nada.

Lo que no vas a hacer: entrar en zonas privadas, saltarte un registro, recoger datos personales de gente, ni machacar un servidor a peticiones cada minuto. Y si la web tiene condiciones de uso que lo prohíben expresamente, lee lo que pone antes de montarlo.

La regla sencilla: si te da vergüenza contar lo que estás recogiendo, no lo recojas.

Paso 1: elegir bien qué vigilar

Antes de tocar la herramienta, decide qué dato te cambia una decisión.

Esto suena obvio y es donde falla todo el mundo. Si montas un robot que te vigila cuarenta páginas y te manda avisos constantes, en dos semanas los estás ignorando igual que ignoras las notificaciones del móvil.

Lo que sí funciona:

Los precios de dos o tres competidores directos. La página de empleo de una empresa a la que quieres entrar. El listado de una convocatoria de subvenciones. La disponibilidad de un producto que quieres cuando baje. La página de novedades de una herramienta que usas a diario.

Poco y que importe. Ese es el filtro.

Paso 2: enseñarle qué quieres

Instalas la extensión en tu navegador, entras en la página que quieres vigilar y le das a grabar.

A partir de ahí, la herramienta observa lo que haces. Tú haces clic en el nombre del producto y le dices "esto es el nombre". Clic en el precio, "esto es el precio". Clic en la disponibilidad, "esto es el estado".

Si la página es un listado con muchas filas, la propia herramienta detecta que el patrón se repite y te dice algo así como "he encontrado 24 elementos iguales". Le dices que sí y ya te está recogiendo las 24 filas, no solo la que has señalado.

También puedes grabar acciones antes de recoger: darle a un botón de "ver más", pasar de página, o meter un texto en un buscador. Todo eso queda grabado como parte de la receta.

Paso 3: la primera prueba (y lo que sale mal aquí)

Ejecutas el robot una vez a mano y miras el resultado en forma de tabla.

Casi seguro que la primera vez sale algo torcido. Los casos típicos:

Te trae el precio con el símbolo de la moneda pegado y sin decimales bien puestos. Te trae la mitad de las filas porque la página carga el resto al bajar. Te trae texto de más porque señalaste un bloque que incluía la descripción.

Todo eso se arregla volviendo a la grabación y ajustando el punto exacto donde hiciste clic. Cuenta con dos o tres intentos. Yo nunca he dejado uno fino a la primera.

Paso 4: la frecuencia y los avisos

Ahora le dices cada cuánto mira. Aquí menos es más: para precios, una vez al día sobra. Para una convocatoria, una vez a la semana. Para algo urgente de verdad, cada hora.

Y luego eliges qué recibes. Las dos opciones que uso yo:

Aviso solo si cambia. Es la buena. El robot mira, compara con lo de ayer, y si es igual no te dice nada. Si el precio ha bajado, te llega un correo. El silencio es información: significa que todo sigue igual.

Todo a una hoja de cálculo. Cada ejecución añade filas a una hoja con la fecha. Al mes tienes el histórico de precios de tu competencia y puedes ver la tendencia, no solo la foto de hoy.

Yo hago las dos cosas a la vez con los precios. El aviso me despierta cuando pasa algo, la hoja me sirve cuando quiero mirar con calma.

Paso 5: encadenarlo con lo demás

Un dato que llega a tu correo y ahí se queda sigue siendo trabajo manual, solo que con un paso menos.

Lo interesante empieza cuando el aviso dispara algo. Que el dato entre solo en tu hoja de precios. Que se cree una tarea. Que te llegue a un canal donde estáis varios y no a un correo que abres cuando puedes.

Ese enganche es el mismo que uso para automatizar tareas repetitivas del negocio y para tener un agente que avisa cuando algo falla. El robot recoge, otra cosa decide qué hacer con lo recogido.

Lo que se te va a atascar

Las webs que cambian de diseño. El día que la competencia rediseña su web, tu robot deja de encontrar el precio. No es un fallo tuyo, es lo que hay. Cuenta con volver a grabarlo una o dos veces al año por cada página que vigiles. Por eso interesa vigilar pocas.

Las páginas que cargan al bajar. Muchas webs modernas solo cargan diez elementos y traen el resto cuando haces scroll. Si tu robot solo te trae diez, es esto. Se arregla grabando el desplazamiento como parte de la receta.

Los avisos con ruido. Si una web tiene un contador de visitas o una hora que cambia sola, tu robot va a detectar un cambio cada vez que mire y te va a bombardear. Solución: recoge solo el campo exacto que te importa, no un bloque grande que incluya cosas que cambian solas.

El límite del plan gratuito. Todas estas herramientas tienen un número de ejecuciones al mes. Si pones cinco robots cada hora, te lo comes en dos días. Empieza con uno diario y sube cuando sepas que te sirve.

Los muros anti robots. Algunas webs detectan y bloquean. Si te pasa, la respuesta correcta es bajar la frecuencia, no buscar cómo saltártelo. Y si aun así te bloquean, esa web no se vigila y punto.

Y ahora qué

Lo que consigues con esto no es un montón de datos. Es dejar de mirar.

Antes entrabas a comprobar cosas porque no te fiabas de que alguien te avisara. Ahora el aviso existe, así que puedes dejar de comprobar. Ese es todo el beneficio, y es más grande de lo que parece.

Empieza por una sola página. La que ahora mismo estás mirando a mano cada semana. Móntala, déjala corriendo un mes y mira si el aviso te ha servido de algo. Si sí, montas la segunda.

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Si lo que quieres es montar el sistema entero, con la IA haciendo el trabajo repetitivo de tu negocio de una persona, lo tengo explicado de principio a fin.

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