El bloqueo creativo no es falta de ideas

El bloqueo creativo real no es quedarte sin ideas. Es tener demasiadas y no poder arrancar ninguna. Especialmente con TDAH, que convierte la pantalla en.

La pantalla en blanco no me da miedo.

Me da algo peor: una sensación de parálisis que no tiene nombre preciso. No es ansiedad, aunque se le parece. No es pereza, aunque el resultado es el mismo. Es como intentar arrancar un motor que sabes que tiene gasolina pero que no emite ningún sonido cuando giras la llave.

El bloqueo creativo real no es quedarte sin ideas. Es lo contrario.

Es tener veinte ideas, ninguna suficientemente buena, y un cerebro que se niega a comprometerse con ninguna porque comprometerse con una significa abandonar las otras diecinueve. Y eso, para un cerebro con TDAH, es físicamente difícil.

¿Qué es realmente el bloqueo creativo?

Es una conversación entre lo que quieres hacer y lo que crees que merece hacerse.

Y en esa conversación, el crítico interno siempre habla primero. Antes de que hayas escrito una línea, ya ha evaluado las posibles líneas y ha decidido que ninguna está a la altura. Eso no es humildad. Es un mecanismo de protección que te protege del fracaso a costa de no producir nada.

Con TDAH, ese mecanismo se intensifica. Porque nuestro cerebro ya tiene dificultades con la iniciación - con arrancar tareas aunque queramos hacerlas - y el crítico interno añade una capa extra de resistencia. El resultado es que te quedas mirando la pantalla no porque no tengas nada que decir, sino porque tienes demasiado que no termina de organizarse.

Y mientras tanto, el tiempo pasa. Y la culpa crece. Y la presión de "ya debería haber empezado" hace más difícil empezar. Es un bucle perfecto para no producir nunca nada.

¿Por qué el bloqueo creativo empeora cuando hay presión?

Porque la presión activa el sistema de amenaza, no el sistema creativo.

Cuando tienes un deadline, cuando alguien está esperando lo que vas a crear, cuando el dinero depende de que termines esa pieza - tu cerebro entra en modo defensa. Y en modo defensa no creas. Gestionas.

La creatividad necesita una cierta sensación de seguridad. No comfort total. Pero sí espacio suficiente para equivocarte sin consecuencias inmediatas. Cuando el cerebro percibe amenaza, esa seguridad desaparece y la creatividad con ella.

Para los que tenemos TDAH, esto es especialmente complicado. Nuestro cerebro ya tiene una relación caótica con los deadlines. O nos activan porque la urgencia es el único motor que funciona, o nos paralizan porque la presión es demasiada para procesar. No hay mucho punto medio.

Lo que he aprendido es que cuando el bloqueo y la presión coinciden, la solución no es intentar crear más fuerte. Es tener un proceso que te salve cuando estás mal. Algo mecánico, casi ritual, que no dependa de inspiración. Que simplemente te ponga en movimiento aunque no sientas que tienes nada que decir.

¿Cuál es la diferencia entre bloqueo y pereza?

La pereza no duele.

Cuando eres perezoso con algo, hay una cierta comodidad en no hacerlo. El sofá está bien. El episodio siguiente está bien. No hay tensión.

El bloqueo creativo duele. Estás sentado delante de lo que tienes que crear, con ganas de crearlo, consciente de que necesitas hacerlo - y no puedes. Esa tensión entre querer y no poder es exactamente lo contrario de la comodidad de la pereza.

Si sientes culpa mientras "no produces", no es pereza. Es bloqueo. Y tratarlos igual es el error más común y el más caro.

Con pereza, la solución es fuerza de voluntad. Con bloqueo creativo, la fuerza de voluntad hace exactamente lo contrario de lo que quieres: aumenta la presión, aumenta la distancia entre tú y lo que tienes que crear, y te deja más bloqueado que antes.

La solución al bloqueo es reducir la expectativa de lo que tienes que producir. Empezar con algo tan pequeño que sea casi imposible no hacerlo. No la pieza completa. Un párrafo. Un punto. Una frase. Lo que sea que te mueva del estado de parálisis al estado de movimiento. Porque una vez que te mueves, aunque sea lento, el siguiente paso es más fácil.

Emprender con TDAH es un deporte de riesgo en el que nadie te da manual.

Y el siguiente. Y el siguiente. Hasta que de repente estás creando de nuevo sin saber exactamente cuándo empezaste.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

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