El sistema que convierte cada vídeo en cinco contenidos

Grabo un vídeo y de ahí salen posts, correos y cortos sin escribir dos veces lo mismo. El montaje real, lo que costó y lo que se rompió.

Grabo un vídeo. Y de ese vídeo salen un post de blog, un correo, dos cortos y un guion de LinkedIn.

Sin que yo escriba dos veces lo mismo.

No es magia, es un montaje bastante feo que fui haciendo a trozos durante meses y que ahora corre solo cada vez que subo algo al canal. Te lo cuento entero: lo que había antes, lo que monté, lo que costó y las tres veces que se me cayó.

¿Qué hacía antes de tener esto montado?

Lo de siempre. Grababa el vídeo, lo subía, y luego me sentaba con el vídeo abierto en una pestaña y un documento en blanco en la otra.

Y ahí empezaba el drama. Tenía que volver a ver mi propio vídeo (que ya me sé, que lo acabo de grabar) para sacar las frases buenas. Copiaba a mano los tres o cuatro momentos que servían para un corto. Reescribía la idea central para el correo. Y para cuando llegaba al post del blog ya estaba harto del tema y salía un texto sin ganas.

Lo peor no era el tiempo. Era la fatiga. Explicar la misma idea cinco veces seguidas te deja seco, y las versiones cuatro y cinco siempre salían peores que la primera.

Así que había semanas en las que el vídeo se quedaba solo en vídeo. Publicaba en YouTube y en el resto de sitios, silencio. Que es justo lo contrario de lo que quieres cuando te has pegado tres horas grabando y editando.

¿Cómo reutilizo un vídeo en varios formatos?

La idea es tonta de puro simple: el vídeo no es el contenido. La transcripción es el contenido.

Una vez tienes el texto completo de lo que dijiste, todo lo demás son transformaciones de ese texto. El post es la transcripción ordenada y limpiada. El correo es la idea central en 300 palabras. El corto es un fragmento de 40 segundos que ya dijiste tal cual. El post de LinkedIn es el gancho más una conclusión.

Todo eso ya está dentro del vídeo. Solo hay que sacarlo.

Y esa es exactamente la parte que una máquina hace mejor que yo, porque a la máquina no le da pereza leerse la transcripción entera por sexta vez.

El flujo quedó así:

1. Subo el vídeo a YouTube. 2. Se dispara un aviso automático que le dice al sistema "hay vídeo nuevo". 3. Se descarga la transcripción. 4. La transcripción se guarda en una carpeta con la fecha y el título. 5. A partir de ahí, cinco procesos distintos generan cinco borradores. 6. Yo recibo un aviso con los cinco borradores listos para revisar.

El paso 6 es el importante. No publica nada solo. Me deja borradores. Insisto en esto porque la primera versión sí publicaba sola y fue un error que te cuento más abajo.

Las piezas que uso (y por qué esas)

La parte de orquestación la lleva n8n. Es la herramienta que conecta cosas: "cuando pase esto, haz aquello, y luego esto otro". Lo tengo corriendo en un servidor mío, no en su versión de pago, aunque eso es un capricho personal más que una necesidad. Si empiezas, la versión en su nube te vale de sobra.

Para la transcripción con formato ya masticado uso Castmagic. Le metes el vídeo o el audio y te devuelve la transcripción limpia, más un montón de derivados: resúmenes, títulos, fragmentos destacados, notas de programa. Es de esas herramientas que hacen una sola cosa y la hacen bien.

Y luego está la parte de escritura, que la lleva un modelo de IA con contexto mío cargado. Aquí es donde está la diferencia entre que salga un texto genérico y que salga algo que suene a mí. Le paso mis reglas de tono, ejemplos de posts anteriores y la transcripción. Sin eso, lo que sale es un artículo de esos que podría haber escrito cualquiera. Con eso, sale un borrador que necesito tocar poco.

Si te interesa el mapa completo de este tipo de montajes, lo tengo ordenado en la guía de automatización y agentes con IA, que es donde cuelga todo lo de este bloque.

¿Cuánto cuesta esto realmente?

En dinero, poco y con truco.

n8n en su versión autoalojada no cuesta licencia, pero cuesta servidor. Estamos hablando del orden de unos pocos euros al mes si lo pones en una máquina pequeña, y de bastante más si te complicas. Su versión en la nube tiene un plan de entrada en el rango de decenas de euros al mes según volumen de ejecuciones. Confirma el precio actual en su web oficial, porque estas cosas cambian cada trimestre.

Castmagic va por suscripción mensual, también en el orden de decenas de euros según horas de audio que proceses. Otra vez: mira la web oficial antes de fiarte de una cifra escrita en un blog hace meses.

Y el modelo de IA que hace la escritura entra en mi suscripción de siempre, así que no lo cuento como coste extra.

En tiempo de montaje: unas cuatro tardes repartidas en tres semanas. No fue una tarde heroica de sábado. Fue un trozo cada vez, con el sistema funcionando a medias durante días.

Lo que se rompió (tres veces)

La primera vez publicó solo. La versión inicial mandaba el post directo al blog sin que yo lo viera. Y publicó un texto donde la IA había entendido mal un tramo del audio y me hacía decir lo contrario de lo que dije. Tres horas colgado. Desde entonces, todo pasa por mí antes de salir.

La segunda vez se disparó veintiséis veces. Un error mío en la condición del aviso hizo que el flujo se relanzara cada pocos minutos con el mismo vídeo. Me generó veintiséis versiones del mismo post y me fundí una parte considerable del consumo del mes en una noche. Lección: pon un control que compruebe si ese vídeo ya se procesó antes de hacer nada.

La tercera vez se quedó mudo. Cambió algo en cómo se obtienen las transcripciones y el flujo dejó de traer nada. Pero como el flujo no fallaba (simplemente recibía un texto vacío y seguía adelante), no me enteré durante casi dos semanas. Estaba generando posts a partir de la nada. Ahora hay una comprobación tonta: si la transcripción tiene menos de 500 caracteres, se para y me avisa.

De ahí saqué la regla que aplico a todo lo que automatizo: un proceso que falla en silencio es peor que un proceso que no existe. Al menos el que no existe sabes que no está.

¿Qué haría distinto si empezara hoy?

Empezaría por una sola pieza, no por cinco.

Lo que yo hice fue montar el sistema completo de golpe y luego ir apagando fuegos en cinco sitios a la vez. Si lo repitiera, montaría solo la parte de "vídeo nuevo genera borrador de post" y la dejaría corriendo un mes entero. Cuando esa parte fuera aburrida de lo bien que funciona, añadiría la siguiente.

También le pondría desde el principio un archivo de registro. Algo tan simple como una línea por ejecución con fecha, vídeo y resultado. Tardas diez minutos en montarlo y te ahorra las dos semanas de silencio que te acabo de contar.

Y no metería el corto de vídeo en el mismo flujo. Cortar vídeo automáticamente es un problema completamente distinto al de generar texto, con sus propios fallos y su propio consumo. Ahora lo tengo separado y va mucho mejor.

Si estás montando tu propio taller de creador y quieres ver qué piezas encajan con qué, en las herramientas del creador con IA tienes el listado con criterios, y en automatizar publicaciones en redes está la parte final del proceso, la de distribuir lo que ya tienes escrito.

Lo que este sistema no hace

No tiene ideas. Sigue haciendo falta que yo grabe algo que merezca la pena.

No sustituye la edición. Los cinco borradores necesitan que yo pase por encima, y siempre acabo cambiando cosas. Lo que me ahorra es la parte muerta: releer, buscar el minuto bueno, copiar y pegar, ordenar.

Y no me hace publicar más. Me hace publicar lo mismo en más sitios, que no es lo mismo. La frecuencia del canal la marco yo, el sistema solo multiplica lo que ya existe.

Pero ese trabajo muerto que se lleva por delante era exactamente el que hacía que muchas semanas el vídeo se quedara solo en vídeo. Y eso sí se nota.

Algunos enlaces de este artículo son de afiliado: si contratas la herramienta, me llevo una comisión sin que a ti te cueste más.

Si quieres montar tu propio sistema de trabajo con IA, con los flujos, las reglas y el contexto que hacen que lo que sale suene a ti y no a un robot, lo enseño entero aquí.

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