Ansiedad: el primer síntoma que detectan en mujeres con TDAH

Fuiste al médico por ansiedad. Te recetaron ansiolíticos. Mejoraste un poco. Pero no se fue. Porque no era ansiedad primaria: era TDAH sin diagnosticar.

Fuiste al médico por ansiedad.

Te recetaron ansiolíticos. Mejoraste un poco. Pero la ansiedad nunca se fue del todo.

Así que probaste otra cosa. Terapia cognitivo-conductual. Mindfulness. Ejercicio. Dormir ocho horas. Beber más agua. Todas las cosas que se supone que tienes que hacer.

Y la ansiedad seguía ahí. A veces menos. A veces más. Pero siempre ahí.

Porque no era ansiedad primaria. Era TDAH sin diagnosticar.

¿Puede la ansiedad ser en realidad TDAH no diagnosticado?

Sí. Y ocurre más a menudo de lo que se reconoce.

Cuando tienes TDAH y no lo sabes, tu cerebro trabaja el doble todo el tiempo. Compensa. Intenta recordar lo que se escapa. Intenta no meter la pata en el trabajo. Intenta no llegar tarde. Intenta no olvidar lo que te encargaron ayer. Intenta mantener todo en el aire sin que nadie note que por dentro es un caos.

Eso genera un estado de alerta permanente. Y el estado de alerta permanente, cuando se cronifica, se parece muchísimo a la ansiedad.

No porque sean lo mismo. Sino porque el resultado físico es similar: tensión, preocupación constante, sensación de que algo va a salir mal, dificultad para descansar. Todo eso lo puede producir la ansiedad primaria. Y todo eso también lo puede producir un cerebro con TDAH que lleva años intentando no desmoronarse.

El problema es que si vas al médico con esos síntomas, la primera cosa que viene a la mente es ansiedad. Es lo más visible. Es lo que tiene nombre fácil.

El TDAH, especialmente en mujeres, no sale en el radar sin que alguien lo busque activamente.

Por qué los estudios indican que se diagnostica así

Hay una investigación que me parece importante nombrar aquí: según estudios publicados en revistas como el Journal of Attention Disorders, las mujeres con TDAH reciben con mucha más frecuencia que los hombres un diagnóstico de ansiedad o depresión como primera etiqueta.

No porque los profesionales sean malos. Sino porque el TDAH en mujeres se presenta de forma diferente al patrón clásico que aparece en los manuales, que es el de un niño hiperactivo e impulsivo.

Las mujeres con TDAH suelen ser más inatentas que hiperactivas. Y la inatención es invisible desde fuera. Lo que sí se ve es el agotamiento, la preocupación constante, la dificultad para descansar.

Todo eso se llama ansiedad. Y se trata como ansiedad.

Y los ansiolíticos ayudan un poco, porque calman el sistema nervioso, pero no tocan el origen del problema. Por eso la ansiedad vuelve. Siempre.

La ansiedad secundaria al TDAH tiene una causa distinta

Hay una distinción que nadie suele explicar y que me parece clave.

La ansiedad primaria tiene su origen en el sistema de amenaza del cerebro disparándose cuando no debería. El tratamiento va por ahí: reestructuración cognitiva, exposición, regulación del sistema nervioso.

La ansiedad secundaria al TDAH tiene su origen en el caos real que genera un cerebro desorganizado. No es que el cerebro esté disparando falsas alarmas. Es que hay consecuencias reales del TDAH, cosas que se olvidan, compromisos que se pierden, proyectos que no terminan, y eso genera ansiedad real.

Tratar solo la ansiedad en este caso es como poner un ventilador para bajar la fiebre. Algo hace, pero no está atacando lo que la genera.

La depresión tiene una dinámica similar

Esto no quiere decir que no tengas ansiedad

Antes de seguir, quiero decir algo importante: tener TDAH y tener ansiedad no son mutuamente excluyentes.

De hecho, se estima que entre el 50% y el 60% de personas con TDAH también tienen un trastorno de ansiedad comórbido. O sea que pueden convivir. Y de hecho conviven en muchas mujeres.

La diferencia que importa es si la ansiedad tiene su propio motor independiente o si está siendo alimentada principalmente por el caos del TDAH. Porque el tratamiento cambia bastante según de dónde venga.

Y eso no lo puedes saber tú sola. Esto no sustituye a un diagnóstico profesional. Si reconoces tu historia en esto, el siguiente paso es hablar con un psicólogo o psiquiatra que evalúe ambas cosas juntas.

El momento en que empieza a encajar

Me escriben mujeres que llevan cinco, diez, quince años tomando medicación para la ansiedad y por fin alguien les evalúa el TDAH.

Y describen todas la misma sensación: es como si alguien hubiera encendido la luz en una habitación en la que llevaban años a oscuras.

No porque el diagnóstico cure nada. Sino porque explica algo que nunca habían podido explicar: por qué la ansiedad volvía. Por qué la terapia ayudaba pero no terminaba de funcionar. Por qué tenían la sensación de que algo más estaba pasando.

El TDAH en mujeres llega tarde

Si llevas tiempo tratando ansiedad y la sensación es que algo no cuadra del todo, puede que merezca la pena explorar si hay algo más.

Construí un test de TDAH. 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, y no sustituye a un profesional. Pero puede ser el punto de partida para una conversación que llevas tiempo necesitando tener. Puedes hacerlo aquí.

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