Kit con guía PDF de 6 páginas · Gratuito
Arregla tus skills: que tu IA deje de repetir los mismos errores
Las tres preguntas que te dicen qué parte de una skill hay que arreglar cuando la IA falla en lo mismo una y otra vez. El kit trae la guía en PDF de 6 páginas, la instrucción para copiar y pegar, la plantilla de una regla con su motivo con diez ejemplos, la prueba de las tres peticiones, el registro de cambios y una skill para Claude que revisa tus otras skills.
De qué va esto
Le pides algo a la inteligencia artificial, te lo devuelve mal, le escribes «oye, corrígelo» y te lo devuelve bien. Sigues trabajando. Al día siguiente le pides lo mismo y vuelve a salir igual de mal. Y vuelves a corregirlo.
Es como tener un becario con un manual. Cada vez que se equivoca le corriges de palabra y lo hace bien, pero nadie lo apunta en el manual. Mañana abre el mismo manual y se equivoca otra vez. Corregir en el chat es corregirle de palabra. Lo que no vuelve a fallar es lo que se arregla en el manual.
Ese manual existe y tiene nombre. Esto va de saber qué línea cambiarle.
Cinco palabras que van a salir todo el rato:
- Skill. El manual que la IA guarda y lee cuando le toca: tus instrucciones para una tarea concreta, escritas una vez. En Claude y en Gemini se llaman así. En ChatGPT, lo más parecido son las instrucciones de un proyecto, y el método vale igual para las tres.
- La descripción. Las dos líneas del principio que dicen para qué sirve esa skill. No son decorativas: es lo que lee la IA para decidir si la usa o no. Como la etiqueta de un cajón.
- El criterio. Cómo se hace la cosa. Cómo se calculan las cuentas, qué va incluido, qué es opcional. Si no está escrito, cada día lo decide distinto.
- Una regla con su motivo. Una instrucción que lleva pegado el porqué, en vez de una orden a secas.
- El registro de cambios. Unas líneas al final de la skill con la fecha, qué cambió y por qué. Para que la próxima vez no improvise, y para saber qué tocaste si algo sale mal.
No hay que programar nada. Una skill es un archivo de texto, y la mayoría de los arreglos son cambiar una frase.
La regla: una vez es una excepción, dos veces es un patrón
Lo primero es saber si hay que tocar la skill o no. La regla es esta:
- Falla una vez. Es una excepción. Lo corriges en el chat y sigues a lo tuyo.
- Falla dos veces en lo mismo. Es un patrón. Va a la skill.
- Es lo que pide un cliente concreto («este, con el logo más grande»). Va en el chat, siempre. Si lo metes en la skill, mañana todos tus documentos salen con el logo gigante.
Igual estás pensando que esto lo arreglará el próximo modelo. La IA será cada vez más lista, pero seguirá sin saber cómo calculas tú tus presupuestos ni que no quieres que te cambie el texto cuando maqueta. Eso es el criterio de tu negocio, y no viene de fábrica.
Lo que sí ha cambiado es quién escribe ese criterio. Anthropic, la empresa que hace Claude, dice que espera que los agentes acaben creando, editando y evaluando sus propias skills, y que hoy lo que mejor funciona es pedirle a Claude que guarde dentro de la skill lo que le salió bien y los errores que cometió. O sea: tú no reescribes la skill. Le dices qué ha fallado y ella cambia la parte que toca.
El problema es saber qué parte. Porque si cambias la equivocada, no sirve de nada.
Las tres preguntas
Para eso están. Cada una te lleva a un sitio distinto de la skill:
- ¿Ha usado la skill que tocaba, cuando tocaba? Si salta cuando nadie la ha llamado (o no salta), el fallo está en la descripción. Imagina una skill que maqueta documentos con tu marca y se activa también cuando pides un correo: respuestas más lentas, más gasto, y tú solo querías texto normal. Se arregla cambiando la etiqueta del cajón para que diga qué hace, cuándo usarla y, sobre todo, cuándo no.
- ¿Sale igual cada vez? Si con los mismos datos te da resultados distintos, falta criterio escrito. Imagina una skill de presupuestos de reformas: el mismo baño, los mismos datos, el lunes y el jueves, y dos totales que no cuadran, porque un día pone el desescombro aparte y otro incluido, o aplica un tipo de IVA u otro según le parece. No es que no sepa sumar: es que nadie le ha dicho cómo echar las cuentas.
- ¿Sale como tú quieres? Aquí la IA no falla, se pone creativa cuando no toca. Le das un texto para maquetar y te lo devuelve retocado, o con una frase destacada en un recuadro precioso que tú nunca escribiste. Eso se arregla con una regla con su motivo.
Y esa última merece su propio apartado, porque es donde casi todo el mundo lo escribe mal.
Por qué «NUNCA TOQUES EL TEXTO» funciona peor
Hay dos formas de escribir la misma regla. Una: «NUNCA TOQUES EL TEXTO», en mayúsculas. Otra: «esta skill maqueta, no redacta: el texto es del autor y no se cambia; si crees que algo debería cambiar, propónmelo antes».
Funciona mejor la segunda. La documentación de Anthropic lo explica: si le das el motivo de una instrucción, puede generalizar a partir de la explicación, o sea, sabe qué hacer cuando aparece un caso que no estaba previsto. Y avisa de que con los modelos de ahora las órdenes a gritos («CRÍTICO», «DEBES») se pasan de frenada.
Su propio ejemplo lo deja claro: «nunca uses puntos suspensivos» funciona peor que «tu respuesta la va a leer una voz artificial, así que no uses puntos suspensivos, porque no sabría pronunciarlos».
La plantilla es así de simple: lo que tiene que hacer, porque el motivo. No «usa Arial», sino «usa Arial, porque otras letras pueden no estar instaladas en el ordenador de quien abre el documento».
Para quién es
Para quien usa Claude, Gemini o ChatGPT en su trabajo, tiene instrucciones guardadas y está harto de corregirle lo mismo cada semana. No hace falta saber programar: todo son frases.
No te hace falta si usas la IA para preguntas sueltas. Esto es para lo que le pides cada semana. Arreglar una skill te lleva un minuto; lo que te ahorras es corregir lo mismo cada lunes.
Y dos trampas que conviene saberse antes de empezar. La primera: «para qué quiero esto, si ya tiene memoria». La memoria guarda datos sueltos y decide sola qué recordar; la skill es un manual, y cuando se usa sabes qué reglas aplica. La segunda: querer meterlo todo dentro. Si metes demasiado acabas con cuarenta reglas que se contradicen, y Anthropic recomienda que el archivo principal de una skill no pase de quinientas líneas. Sustituye lo viejo por lo nuevo, no apiles, y lo importante arriba del todo.
Qué contiene
Una descarga con la guía y los textos listos para copiar y pegar:
- La guía en PDF, 6 páginas: la regla del becario y el manual, las tres preguntas con su sitio de la skill, la descripción bien escrita, el criterio, la regla con su motivo, la instrucción y las dos trampas.
- La instrucción, para pegarla en la misma conversación donde la skill ha fallado. Hace las tres preguntas por ti, pide guardar una copia antes de tocar nada, que se sustituya en vez de apilar parches, que cada regla nueva lleve su motivo y que el cambio quede apuntado.
- Una regla con su motivo: la plantilla y diez ejemplos del antes y el después (marca, presupuestos, tono, formato, fechas, datos que falten), más cómo escribir la descripción de una skill.
- La prueba de las tres peticiones: dos que deberían activar la skill y una que no. Sirve para comprobar que se activa cuando toca y, sobre todo, que al arreglar una cosa no has roto otra.
- El registro de cambios: cómo pedirlo, cómo queda escrito al final de la skill y la frase para cuando algo sale bien y quieres que se quede así para siempre.
- Una skill para Claude que revisa tus otras skills: te dice si es excepción o patrón, hace el diagnóstico con las tres preguntas, te propone el cambio (antes y después) y espera tu OK, guarda copia, apunta el cambio y repite las pruebas. Se sube sin descomprimir, en el apartado de Skills de los ajustes de Claude.
Por dónde empezar
Empieza por la guía en PDF, que lo explica todo seguido en seis páginas. Después, la prueba más rápida: coge la skill que más guerra te da, pégale la instrucción la próxima vez que falle y guarda dentro de ella las tres peticiones de prueba, al final, en una sección «Pruebas». A partir de ahí el diagnóstico lo tienes hecho cada vez.
Y un aviso honesto: esto no hace que no falle nunca. Falla mucho menos, y cuando falla ya sabes dónde tocar. Tampoco te ahorra decidir cuál es tu criterio, que es la parte que no puede escribir nadie por ti.
No corrijas al becario. Arregla el manual.
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