Tiroides y ansiedad: sintomas antes que diagnostico

Hipertiroidismo y TDAH comparten ansiedad, insomnio e inquietud. Si los sintomas van por delante del diagnostico, puede que mires donde no toca.

Me pasé un año convencido de que mi ansiedad era "el TDAH de siempre". El corazón acelerado. La inquietud constante. Dormir mal. Pensamientos a mil por hora. Nada nuevo. Mi cerebro haciendo lo de siempre, pensaba.

Hasta que un análisis de sangre rutinario dijo que no. Que mi tiroides estaba disparada.

Y de repente, síntomas que había atribuido al TDAH durante meses tenían otra explicación. No toda. Pero una parte significativa.

¿Por qué se confunden tiroides y TDAH?

Porque comparten una lista de síntomas que da miedo.

Hipertiroidismo: ansiedad, insomnio, inquietud motora, dificultad para concentrarse, irritabilidad, pensamientos acelerados, taquicardia. Hipotiroidismo: fatiga, dificultad para concentrarse, olvidos, lentitud cognitiva, desmotivación, sensación de niebla mental.

TDAH: inatención, inquietud, impulsividad, problemas de sueño, dificultad para regular emociones, olvidos frecuentes.

¿Ves el solapamiento? Es enorme. Es como esos diagramas de Venn donde el círculo compartido es más grande que los círculos individuales.

Y lo peor es que pueden coexistir. Puedes tener TDAH y un problema de tiroides a la vez. Lo cual convierte el diagnóstico en un puzzle que muy pocos profesionales se molestan en armar completo.

El problema es que muchas personas con TDAH diagnosticado dejan de buscar. "Ya tengo mi etiqueta, ya sé lo que me pasa." Y si la tiroides se desregula, asumen que es un mal mes. O una mala racha. O que la medicación ya no funciona tan bien. Y no piden análisis porque, total, ya saben qué tienen.

¿Cómo sabes si la tiroides está jugando en tu contra?

La línea entre hipertiroidismo y TDAH es borrosa

Si tus síntomas de ansiedad e inquietud han empeorado de golpe, sin cambio de circunstancias, presta atención. El TDAH no suele empeorar de repente. Es bastante estable en su intensidad (fluctúa con el estrés y el sueño, pero no cambia radicalmente de un mes para otro). Si de pronto sientes que estás más acelerado que nunca, que no puedes dormir aunque estés agotado, que el corazón te va a mil sin razón aparente, puede que no sea tu TDAH.

Otros indicadores: pérdida o ganancia de peso inexplicable. Sensibilidad al calor o al frío. Temblor en las manos. Caída de pelo. Cambios en la piel. Irregularidades menstruales. Estos son síntomas que el TDAH no produce. Si aparecen junto con la ansiedad, la tiroides es una sospechosa seria.

Y la prueba es ridículamente simple: un análisis de sangre con TSH, T3 y T4. Cuesta menos que una cena. Lleva un día. Y puede explicar meses de malestar que estabas atribuyendo al sitio equivocado.

Te lo digo por experiencia: cuando mi endocrino ajustó la tiroides, la diferencia en concentración y en ansiedad fue notable. No desapareció el TDAH, obviamente. Pero quitarle la capa de tiroides encima hizo que la medicación de TDAH volviera a funcionar como antes. Como limpiar unas gafas que no sabías que estaban sucias.

¿Y si tengo las dos cosas?

Entonces necesitas tratamiento para las dos. No una en vez de la otra.

La medicación para TDAH (estimulantes como metilfenidato o anfetaminas) puede interactuar con la función tiroidea. Y una tiroides desregulada puede hacer que la medicación de TDAH funcione de forma errática. Si tu Concerta o tu Elvanse te funcionaba bien y de repente ya no, antes de cambiar la dosis, pide que te miren la tiroides.

Esto lo digo por experiencia, no porque sea médico (que no lo soy). La tiroides es la gran olvidada en salud mental. Los psiquiatras buenos la comprueban de serie antes de diagnosticar nada. Pero no todos lo hacen. Y si tú ya llegas con un diagnóstico de TDAH, muchos asumen que no hace falta mirar más allá.

Según la Asociación Americana de Tiroides, los trastornos tiroideos afectan a más de un 12% de la población a lo largo de su vida, y hasta un 60% de los afectados no saben que los tienen. Sesenta por ciento. Piénsalo un segundo. Más de la mitad de las personas con problemas de tiroides caminan por la vida sin saberlo. Imagina cuántos de esos están convencidos de que lo que les pasa es "solo ansiedad" o "solo TDAH".

No te conformes con un diagnóstico si los síntomas no encajan al 100%. Pregunta. Insiste. Pide analíticas. Orientarte bien desde el principio es lo que marca la diferencia.

Si llevas meses sintiéndote peor y no entiendes por qué, a lo mejor tu cerebro no es el único que necesita revisión. Pero para empezar, entiende lo que ya sabes. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No sustituye un diagnóstico, pero puede clarificar mucho.

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