TDAH y trastorno de estrés postraumático complejo: la doble carga
TDAH y TEPT complejo comparten síntomas y se alimentan mutuamente. Separar qué es qué puede ser la clave para dejar de estar atrapado.
No puedes concentrarte. No puedes dormir. Te sobresaltas con cualquier cosa. Tu memoria es un desastre. Te cuesta regular las emociones. Y cuando vas al médico te dicen que tienes TDAH.
Pero hay algo que no encaja.
Porque tú sabes que antes de que empezaran los problemas de atención, hubo algo más. Algo que pasó. O algo que estuvo pasando durante mucho tiempo. Y nadie te ha preguntado por eso.
El TDAH y el trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C) pueden parecerse tanto que confundirlos es facilísimo. Y lo que es peor: pueden coexistir. Y cuando lo hacen, se alimentan mutuamente como dos incendios que comparten el mismo bosque.
¿Qué tiene que ver el trauma con la atención?
Todo.
El cerebro que ha vivido trauma crónico (no un evento puntual, sino exposición prolongada a estrés, abuso, negligencia o entornos inestables) desarrolla un sistema de alerta permanente. Tu amígdala, que es la parte del cerebro que gestiona el peligro, se queda encendida. Siempre. Y eso significa que tu cerebro está constantemente escaneando el entorno en busca de amenazas.
Cuando tu cerebro está ocupado buscando peligro, no puede concentrarse en otra cosa. Es como intentar leer un libro mientras alguien te grita al oído. El libro es tu trabajo, tu conversación, tu vida. Y el grito es tu sistema de alerta que no se calla.
Eso se parece mucho al TDAH. Inatención. Hiperactividad (inquietud constante, necesidad de moverte). Impulsividad (reacciones desproporcionadas). La diferencia es que en el TDAH, el origen es neurológico. Y en el TEPT-C, el origen es la adaptación a un entorno que no era seguro.
¿Cómo separarlos si los síntomas son iguales?
No son exactamente iguales. Parecen iguales desde fuera, pero desde dentro se sienten diferente.
La inatención del TDAH es constante. Siempre ha estado ahí. No empezó después de un evento. Es tu forma de ser desde que tienes uso de razón. No hay un "antes" en el que pudieras concentrarte sin problemas.
La inatención del TEPT-C tiene un antes y un después. Hubo un momento (o un periodo) en el que algo cambió. Y a partir de ahí, concentrarte se volvió imposible. Si puedes identificar ese punto de inflexión, probablemente no es solo TDAH.
Otra diferencia: los disparadores. Con TDAH, la distracción es generalizada. Cualquier cosa te distrae. Con TEPT-C, hay disparadores específicos que activan la hipervigilancia. Ciertos sonidos, ciertas situaciones, ciertas personas. Y cuando aparecen, la desconexión es total.
Y luego están los flashbacks y la disociación. El TDAH puede hacer que te "pierdas" en tus pensamientos (el clásico "se me ha ido la olla"). Pero la disociación del TEPT-C es diferente. No es que tu mente se vaya a otro tema interesante. Es que tu mente se va para protegerte de algo que tu cuerpo recuerda aunque tu mente no quiera.
¿Y si tengo los dos?
Es más común de lo que piensas. La triple carga de TDAH, TEPT y depresión es algo que veo en la comunidad constantemente.
Y tiene sentido. Un niño con TDAH tiene más probabilidades de vivir situaciones traumáticas. Porque es impulsivo, porque se mete en problemas, porque recibe más castigos, porque el sistema educativo le machaca, porque la incomprensión de los adultos le deja cicatrices que no se ven.
El TDAH no causa el trauma. Pero crea las condiciones para que el trauma sea más probable. Y luego el trauma empeora los síntomas del TDAH. Y ahí tienes el círculo.
Separar qué es TDAH y qué es TEPT-C en alguien que tiene ambos es trabajo de un profesional. Y un profesional bueno, porque no todos saben hacerlo. Si tu psicólogo o psiquiatra solo te pregunta por la atención y nunca te pregunta por tu infancia, falta una pieza.
¿Por dónde empezar?
Si sospechas que hay trauma debajo de tu TDAH, no lo ignores. El tratamiento del TDAH (medicación, estrategias, estructura) puede mejorar la atención, pero no va a resolver el sistema de alerta que se quedó encendido.
Y al revés: si te están tratando solo el trauma pero sigues sin poder concentrarte incluso cuando estás en un entorno seguro, quizá hay un TDAH debajo que nadie ha evaluado.
El orden de tratamiento importa. Y orientarte sobre qué está pasando realmente es el primer paso para que el tratamiento funcione en lugar de ir dando palos de ciego.
No eres débil. No es que "no lo superes". Tu cerebro está respondiendo a lo que vivió de la única forma que sabe. Y eso se puede cambiar. Pero primero hay que entender qué está pasando.
Si sientes que hay algo más debajo de tu TDAH que nadie te ha preguntado, quizá es hora de empezar a mirar. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, pero puede ser el primer paso para entender qué le pasa a tu cerebro.
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