TDAH y relación con el alcohol: automedicación que no reconoces

Bebes para calmarte, socializar o dormir. No te consideras alcohólico pero sin alcohol no funcionas igual. El TDAH está detrás.

No te consideras alcohólico. Ni de lejos. No bebes por la mañana, no te emborrachas a diario, no has perdido un trabajo por el alcohol. Pero si eres honesto contigo mismo, reconoces que sin la cerveza de después del trabajo no te relajas igual. Que sin la copa en la cena social no hablas tan suelto. Que el viernes sin alcohol es un viernes raro.

No es alcoholismo. Es automedicación. Y si tienes TDAH, es más común de lo que imaginas.

¿Por qué el TDAH y el alcohol tienen esta relación?

Los estudios son bastante claros: las personas con TDAH tienen entre 2 y 3 veces más riesgo de desarrollar problemas con el alcohol que la población general. Y no es porque sean más "débiles" o tengan menos voluntad.

Es dopamina. Otra vez.

El alcohol, a dosis bajas, aumenta la liberación de dopamina en el cerebro. Esa sustancia que tu cerebro con TDAH produce en cantidades insuficientes para funcionar con normalidad. Así que cuando bebes, durante un rato, tu cerebro se siente más cerca de "normal". Te relajas. Piensas más despacio. La ansiedad baja. Las conversaciones fluyen. Todo cuesta menos.

Tu cerebro aprende rápido: alcohol = dopamina = funcionar mejor. Y eso es peligroso, porque no lo percibes como un problema. Lo percibes como que "bebes socialmente" o que "te ayuda a desconectar".

¿Cuándo deja de ser social y empieza a ser automedicación?

Hay unas cuantas señales que la mayoría de la gente ignora porque no encajan con la imagen del "alcohólico clásico".

Si bebes específicamente para calmar tu mente. Si notas que el alcohol es lo único que te permite parar de pensar. Si antes de un evento social necesitas "una cervecita para entrar en calor". Si usas el alcohol para poder dormir porque tu cerebro no se apaga de otra manera. Si los días que no bebes te sientes más inquieto, más irritable, más disperso.

Eso no es beber por placer. Eso es beber para funcionar. Y hay una diferencia enorme.

La irritabilidad crónica que sientes puede ser depresión enmascarada, TDAH o los dos a la vez

¿Qué tiene que ver la impulsividad?

La impulsividad del TDAH juega un papel doble aquí.

Primero, te hace más propenso a beber sin pensarlo. "Venga, una más" no es una decisión meditada. Es un impulso. Y si tu freno inhibitorio ya funciona peor que el de la mayoría (que es literalmente lo que pasa con el TDAH), esa "una más" se convierte en tres más antes de que te des cuenta.

Segundo, la impulsividad te dificulta mantener límites. Te pones reglas: "solo bebo los fines de semana", "máximo dos cervezas", "este mes no bebo". Y las cumples un tiempo. Hasta que un día no. Y luego otro día no. Y el límite se desdibuja porque tu cerebro es muy malo manteniendo límites autoimpuestos.

Las relaciones con sustancias y las relaciones con personas pueden seguir el mismo patrón de impulsividad

¿Por qué nadie te lo ha dicho antes?

Porque en la evaluación de TDAH en adultos, el consumo de alcohol rara vez se aborda como síntoma. Se evalúa la atención, la impulsividad, la hiperactividad. Pero el patrón de uso de sustancias como automedicación no siempre entra en la conversación.

Y porque culturalmente, beber es normal. En España, beber es casi obligatorio socialmente. Nadie te va a mirar raro por tomarte tres cañas después del trabajo. Así que el patrón se normaliza y se invisibiliza.

El problema es que cuando finalmente te diagnostican TDAH y empiezas medicación, muchas personas notan que su relación con el alcohol cambia. Ya no sienten la necesidad. Ya no "necesitan" esa cerveza para relajarse. Porque la medicación está haciendo lo que el alcohol hacía de forma chapucera: regular la dopamina.

¿Qué hago con esta información?

No te estoy diciendo que seas alcohólico. No te estoy diciendo que dejes de beber mañana. Te estoy diciendo que observes el patrón.

Pregúntate: ¿bebo porque quiero o porque necesito? ¿Podría pasar un mes sin alcohol sin que me cambiara nada a nivel funcional? ¿Uso el alcohol como herramienta para gestionar algo que no sé gestionar de otra manera?

Si las respuestas te incomodan un poco, eso no es malo. Es información.

Y si además de la relación con el alcohol reconoces otros patrones (dispersión, impulsividad, dificultad para organizarte, la sensación de que tu potencial y tu realidad no cuadran), quizá hay algo más grande que explorar.

Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tu relación con el alcohol puede estar vinculada a un TDAH no diagnosticado, consulta con un psiquiatra que entienda de ambas cosas. Y si quieres empezar por algún sitio, el test de TDAH tiene 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales.

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