TDAH y alexitimia: cuando no sabes qué sientes
No es que no sientas. Es que no puedes identificar qué sientes. TDAH y alexitimia van más juntos de lo que crees. Aquí por qué.
Alguien te pregunta "¿cómo estás?" y tu cerebro se queda en blanco. No es que no sientas nada. Es que hay tantas cosas ahí dentro que no sabes cuál es cuál. Es como mirar dentro de una lavadora en centrifugado e intentar distinguir qué prenda es cada una.
Tu pareja te pregunta "¿qué te pasa?" y lo único que puedes decir es "no sé". No porque no te importe. No porque no quieras compartir. Es que genuinamente no lo sabes.
Eso tiene nombre: alexitimia. Y tiene mucha más relación con el TDAH de la que la mayoría de gente conoce.
¿Qué es la alexitimia exactamente?
La alexitimia no es falta de emociones. Es dificultad para identificarlas, describirlas y distinguir unas de otras. La persona siente, a veces con una intensidad brutal, pero no puede ponerle nombre a lo que siente.
No es un trastorno en sí mismo. Es un rasgo, un espectro. Algunas personas tienen más dificultad para identificar sus emociones que otras. Y hay estudios que estiman que entre el 15 y el 20% de la población general tiene rasgos alexitímicos significativos.
Lo que mucha gente no sabe es que la prevalencia es mucho más alta en personas con TDAH.
¿Qué tiene que ver el TDAH con no saber qué sientes?
Mucho. Y la conexión es más lógica de lo que parece.
El TDAH afecta la función ejecutiva. Y la función ejecutiva no solo es organizarte, planificar y recordar cosas. También incluye la capacidad de monitorizar tu propio estado interno. De hacer una pausa, mirar hacia dentro, y decir "esto que siento es frustración, no enfado".
Cuando tu cerebro va a mil por hora, no tiene tiempo de pararse a etiquetar emociones. Las emociones llegan, te golpean, y antes de que puedas procesarlas ya ha llegado la siguiente. Es como intentar leer las estaciones del metro desde un tren que no para.
Además, la regulación emocional en el TDAH ya es problemática de base. Las emociones son más intensas, más rápidas, más cambiantes. Y si encima no puedes identificarlas, la experiencia emocional se convierte en un caos constante sin mapa.
¿Cómo se manifiesta en el día a día?
De formas que la gente no asocia con alexitimia.
La más obvia: no poder contestar a "¿cómo te sientes?". Pero hay más.
Confundir emociones con sensaciones físicas. "Me duele el estómago" en vez de "estoy nervioso". "Estoy cansado" en vez de "estoy triste". Tu cuerpo siente lo que tu mente no puede nombrar.
Reacciones emocionales que no entiendes. De repente estás llorando y no sabes por qué. O estás furioso y no sabes qué lo ha provocado. La emoción está ahí pero el contexto llega tarde.
Dificultad para tomar decisiones que involucran preferencias personales. "¿Qué quieres cenar?" se convierte en una pregunta imposible. No porque no te importe, sino porque no puedes acceder a la información de qué te apetece.
Y en las relaciones, el impacto es enorme. Porque si no puedes decirle a tu pareja qué sientes, la comunicación emocional se rompe. Y la otra persona puede interpretar tu silencio como indiferencia, cuando en realidad es incapacidad.
¿Se puede confundir con otras cosas?
Sí. La alexitimia se confunde con:
Depresión. Porque en la depresión también puedes sentir aplanamiento emocional. Pero en la depresión, el problema es que las emociones están apagadas. En la alexitimia, las emociones están encendidas pero no las reconoces.
Evitación emocional. Hay gente que no habla de sus emociones porque elige no hacerlo, como mecanismo de defensa. En la alexitimia, no es una estrategia para no colapsar. Es que no puedes aunque quieras.
Autismo. La alexitimia también es muy prevalente en el espectro autista. Si además tienes rasgos que se solapan entre TDAH y autismo, la cosa se complica todavía más.
¿Se puede mejorar?
Sí. No es permanente ni irreversible.
El primer paso es saber que existe. Que no poder identificar tus emociones no es un defecto de personalidad. Es una dificultad real con base neurológica.
Después, hay cosas prácticas. Una rueda de emociones (un gráfico con emociones organizadas por categorías) puede ayudarte a encontrar la palabra que buscas. Es como tener un diccionario cuando no sabes escribir una palabra pero sabes cómo empieza.
La terapia enfocada en regulación emocional también ayuda. Aprender a parar, a escanear el cuerpo, a conectar sensaciones físicas con etiquetas emocionales. Es un entrenamiento, no un don.
Y si el TDAH es parte del cuadro, tratar el TDAH puede mejorar la alexitimia. Porque cuando tu cerebro va un poco más despacio, tiene más tiempo para procesar lo que siente.
Esto no sustituye el trabajo con un profesional. Pero si te cuesta ponerle nombre a lo que sientes y además sospechas de TDAH, el test de TDAH puede ayudarte a orientarte antes de una consulta.
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