Riverside: diccionario para que la transcripción no falle nombres

Riverside ha documentado su Dictionary: guardas nombres, términos y correcciones para que la transcripción los escriba bien cada vez.

Lo que rompe una transcripción no es el acento. Son los nombres.

Grabas una hora en español, la transcripción sale limpia, y luego bajas al párrafo donde dices el nombre de tu invitado y te encuentras una palabra que no existe en ningún idioma conocido. Lo mismo con las marcas, con las siglas y con cualquier término de tu nicho.

Riverside acaba de documentar la función que existe justo para eso. Se llama Dictionary, está dentro del bloque de transcripciones de su centro de ayuda, y el artículo se titula "Personalize: Set up your Dictionary".

¿Qué es el Dictionary de Riverside?

Su ayuda lo describe en una sola frase: "Save the names, terms, and corrections your team uses most so transcription gets them right every time".

O sea, guardas los nombres, los términos y las correcciones que más usáis, y la transcripción los escribe bien cada vez. No es un corrector que pasas al final. Es una lista que se queda guardada y que la herramienta consulta.

La diferencia con lo que hacíamos hasta ahora es el "cada vez". Buscar y reemplazar en una transcripción es rápido, sí, pero es un trabajo que repites en cada episodio, con los mismos cinco nombres, hasta el final de los tiempos. Y esas son justo las tareas que a un cerebro disperso se le caen: no son difíciles, son repetitivas y aburridas, y el día que tienes prisa te las saltas.

¿Por qué falla los nombres y no falla los verbos?

Porque no son el mismo problema.

Una transcripción funciona apoyándose en lo que es probable que hayas dicho. Los verbos, las preposiciones y las frases normales son terreno conocido: hay millones de ejemplos de gente diciendo "es que no me acordaba". En cambio el apellido polaco de tu invitada o el nombre de una herramienta que salió hace tres meses no tienen ese respaldo. La máquina escoge lo que más se le parece de lo que sí conoce, y te deja un engendro.

Por eso el patrón es tan reconocible. La transcripción está bien en general y destrozada exactamente en las palabras que más te importan, que son las que más vas a repetir y las que más gente va a buscar.

Yo vivo en Wrocław y te puedo decir que el nombre de mi propia ciudad me sale de cinco formas distintas según la herramienta. Es cómico hasta que lo tienes que corregir en el episodio número catorce.

¿Qué metería yo en el diccionario el primer día?

Si vas a montarlo, no lo llenes de cien palabras. Con esto tienes el 90% del dolor resuelto:

Tu nombre y el de tu marca. Es el que más veces se va a repetir y el que peor queda mal escrito.

Los nombres de los invitados recurrentes. Si tienes podcast de entrevistas, cada invitado nuevo es una entrada nueva antes de grabar, no después.

Los nombres de las herramientas de las que hablas siempre. Los productos de software son los reyes de la transcripción rara: nombres inventados, mayúsculas por dentro, palabras en inglés dichas con acento español.

Las siglas de tu sector. Esas que dices en voz alta letra por letra y la máquina convierte en una palabra.

Los topónimos y apellidos raros para el idioma en el que grabas. Si grabas en español y hablas de gente o sitios de fuera, ahí es donde más se atasca.

Y los anglicismos que usas mezclados con el español. Es lo más habitual si haces contenido de herramientas o de IA, y es donde el sistema duda más.

Lo que su ayuda no dice

Aquí paro, porque el artículo es breve y hay huecos que no voy a rellenar de mi bolsillo.

No dice en qué planes está el Dictionary. No dice desde cuándo existe. No dice cuántos términos caben, ni si se aplica a transcripciones que ya tenías hechas o solo a las nuevas. Y no dice nada específico sobre cómo se comporta con el español frente al inglés, que es la duda lógica si grabas como grabo yo.

Eso último es el que más me interesa y el que me falta. Lo que haría antes de meter treinta términos: guardar tres, grabar dos minutos diciéndolos a propósito, y mirar la transcripción. Si los clava, sigues. Si no, ya sabes qué esperar.

Sobre el español en Riverside, lo demás lo tengo desglosado en ¿Riverside funciona en español?: transcribe en español sin problema, pero la interfaz sigue en inglés, incluido este ajuste.

¿Esto es importante o es un ajuste de nada?

Depende de qué hagas con la transcripción.

Si la transcripción es para ti, para buscar un momento concreto y poco más, un par de nombres mal escritos te dan igual. Si la transcripción es la materia prima de todo lo que viene después, cambia la película.

Y para mucha gente lo es. De esa transcripción salen los subtítulos que se ven en pantalla. Salen los clips cortos. Y sale el texto con el que luego montas un artículo, que es el flujo que explico en cómo paso un vídeo a post de blog. Si el nombre está mal en el origen, está mal en los subtítulos, mal en el clip que sube a Instagram y mal en el post. Multiplicas el mismo error por cinco sitios.

Por eso los diez minutos de montar la lista son de los que mejor rentabilidad tienen. Es mecanizar una corrección que ibas a hacer igual, pero a mano y peor.

Si estás decidiendo si te compensa pagar Riverside (enlace de afiliado: así me ayudas a seguir creando contenido) para tu flujo, las horas y los límites de cada plan los tienes en precios y plan gratis de Riverside. El diccionario no va a cambiar esa decisión, pero sí es una de esas piezas pequeñas que notas cada semana.

Fuente: el artículo "Personalize: Set up your Dictionary" del centro de ayuda de Riverside.

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