No me concentro desde hace años: ¿trauma o TDAH cronico?

Los problemas de concentración pueden venir de un trauma no resuelto o de TDAH que siempre estuvo ahí. La diferencia cambia el tratamiento por completo.

Llevas años sin poder concentrarte bien.

No es que estés distraído esta semana. Es que hace mucho tiempo que tu cabeza no funciona como debería. Lees y no retienes. Empiezas cosas y no las terminas. El pensamiento se va antes de que puedas sujetarlo.

Y hay algo que te ronda: ¿esto empezó después de algo que pasó? ¿O siempre fue así y solo ahora lo notas?

La diferencia importa más de lo que parece.

¿Cómo afecta el trauma a la concentración?

El trauma deja marca en el sistema nervioso. No es metáfora. Es biología.

Cuando el cerebro vive algo que percibe como amenaza intensa, activa respuestas de supervivencia. El problema es que a veces esas respuestas se quedan activadas mucho más tiempo del necesario. El sistema nervioso queda en estado de alerta permanente.

Y un sistema nervioso en alerta no puede concentrarse bien. No porque no quiera. Sino porque está ocupado escaneando el entorno en busca de peligros que ya no están.

Los problemas cognitivos después del trauma son muy reales: niebla mental, memoria fragmentada, dificultad para mantener el foco, hipersensibilidad a interrupciones, disociación en momentos de estrés. Todo eso interfiere con la concentración de una forma que puede parecer TDAH.

El PTSD y el TDAH comparten síntomas superficiales. Dos diagnósticos distintos, dos mecanismos distintos.

¿Cómo es la concentración en el TDAH crónico?

El TDAH no empieza después de algo. El TDAH lleva ahí desde siempre.

Si miras atrás con honestidad, hay rastros desde la infancia. En el colegio te decían que eras listo pero que no te esforzabas. Perdías las cosas con una frecuencia que ya era casi cómica. Empezabas libros que nunca terminabas. Te costaba seguir conversaciones largas. Llegabas tarde, olvidabas compromisos, actuabas antes de pensar.

El TDAH es crónico. No apareció después de un evento. Estuvo siempre, aunque en algunos momentos de la vida fuera más o menos visible.

La clave para distinguirlos es temporal: ¿cuándo empezó?

Si antes de ese evento que recuerdas como traumático ya tenías señales de disfunción ejecutiva, el TDAH estaba en el cuadro antes del trauma.

Si eras una persona que funcionaba bien cognitivamente y después de algo difícil todo cambió... el trauma tiene mucho más peso.

No son mutuamente excluyentes. El trauma puede agravar un TDAH que ya existía. El TDAH puede hacer más probable sufrir trauma porque aumenta los accidentes, los conflictos, las relaciones difíciles. Se alimentan mutuamente.

El solapamiento que complica el diagnóstico

Hay algo que muy pocos profesionales mencionan.

Una infancia difícil aumenta la probabilidad de TDAH por varias razones. El estrés crónico en la infancia afecta el desarrollo del córtex prefrontal, que es exactamente la zona que el TDAH también tiene afectada. Un niño que creció en un entorno caótico o traumático puede desarrollar síntomas cognitivos que se parecen mucho al TDAH aunque el origen sea diferente.

Y también puede ocurrir lo contrario: un niño con TDAH sin diagnosticar en un entorno que no lo entiende puede vivir experiencias que se convierten en trauma.

Por eso el tema de infancia difícil, TDAH o trauma es tan complejo y merece una evaluación que tenga en cuenta los dos.

Si llevas años con problemas de concentración y no has podido identificar de dónde vienen, ¿es TDAH o es otra cosa? puede ser un buen punto de partida para orientar la conversación con un profesional.

Por qué distinguirlos cambia el tratamiento

Esto es lo más importante.

El TDAH responde a estimulantes o a estrategias de regulación específicas del TDAH. Medicación, estructura externa, técnicas de trabajo con el sistema nervioso dopaminérgico.

El trauma responde a terapia especializada. EMDR, terapia somática, enfoques basados en trauma. No a estimulantes. De hecho, algunos estimulantes pueden aumentar la activación en un sistema nervioso que ya está demasiado activado por el trauma.

Tratar TDAH con estrategias de trauma funciona a medias. Tratar trauma con estrategias de TDAH también funciona a medias. Lo que realmente ayuda es saber qué tienes y tratarlo en consecuencia.

O los dos a la vez, con un enfoque que contemple las dos cosas.

No te lo digo para asustarte. Te lo digo porque tiene solución. Pero la solución correcta depende del diagnóstico correcto.

Esto no es consejo médico. Problemas de concentración crónicos merecen evaluación profesional. Un psicólogo o psiquiatra con experiencia en trauma y TDAH puede darte mucha más claridad que cualquier artículo.

Para empezar a orientarte, el test de TDAH tiene 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No diagnostica, pero ayuda a entender el cuadro antes de la consulta.

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