No automatices un proceso que no funciona: arréglalo antes

Automatizar un desastre solo te da un desastre más rápido. El orden correcto para automatizar y cuándo esta regla no aplica.

Si automatizas un proceso que no funciona, lo que obtienes es un proceso que no funciona más rápido y con menos gente mirando.

Esa es la tesis y no tiene matices en el 90% de los casos. Primero arreglas el proceso a mano, después lo automatizas.

Lo digo porque me lo he hecho a mí mismo varias veces y porque es el error que más veo cuando alguien descubre las herramientas de automatización.

Qué pasa exactamente cuando automatizas un desastre

Tres cosas, y ninguna es buena.

Multiplicas el volumen del error. Un proceso manual malo produce diez errores al mes, porque es manual y por eso es lento. Automatizado produce mil, porque ahora corre solo y no se cansa.

Escondes el error. Mientras lo hacías a mano, veías las cosas raras al pasar. Automatizado no las ve nadie. El fallo sigue ahí, produciendo, y te enteras dos meses después por una queja.

Congelas el proceso. Una vez montado el flujo, cambiarlo cuesta. Y ese coste hace que te resistas a cambiarlo aunque sepas que está mal. Acabas defendiendo un proceso malo porque automatizarlo te costó una tarde.

Ese tercero es el más dañino y el menos evidente. Automatizar no es solo acelerar: es comprometerte con una forma de hacer las cosas.

¿Qué hay que hacer antes de automatizar?

Cuatro pasos, en este orden. Cada uno mata a un montón de automatizaciones que nunca deberían haber existido.

Uno: hazlo a mano varias veces y apunta lo que pasa. No lo que crees que pasa, lo que pasa de verdad. Casi siempre hay pasos que te saltas, excepciones que resuelves sobre la marcha y decisiones que tomas sin darte cuenta de que las estás tomando. Todo eso es invisible hasta que lo escribes.

Dos: quita pasos. Este es el paso que más dinero ahorra y el que todo el mundo se salta. De cada paso, pregunta qué pasa si lo elimino. Si la respuesta es "nada", fuera. He tirado procesos enteros en este punto, y tirar un proceso es infinitamente mejor que automatizarlo.

Tres: escríbelo. El proceso, en orden, con sus condiciones. Si no eres capaz de escribirlo en una lista clara, no está listo para automatizar, porque una máquina no improvisa lo que tú improvisas.

Cuatro: ahora sí, automatiza. Y hazlo por partes, no entero de golpe.

El paso dos es donde está el valor. Un proceso de doce pasos que se queda en cinco, hecho a mano, ya te ha devuelto la mayor parte del tiempo que ibas buscando. Y a veces con eso basta y no hace falta automatizar nada.

El caso típico que veo

Alguien tiene un proceso de captación de clientes que va mal. Pocos responden, el seguimiento es irregular, se pierden contactos.

Y la solución que se le ocurre es automatizarlo. Montar un flujo que mande los correos solo, que registre las respuestas solo, que haga el seguimiento solo.

Lo que consigue es mandar correos malos a más gente y más rápido. El problema nunca fue la velocidad de envío: era el mensaje. Y ese no lo arregla una herramienta.

La versión correcta es al revés. Arreglas el mensaje a mano, con veinte envíos, mirando qué contestan. Cuando encuentras el que funciona, entonces automatizas el envío de ese, y multiplicas algo que ya funciona.

Multiplicar algo que funciona es lo que hace la automatización. Multiplicar algo que no funciona también, y ese es justo el problema.

Cómo elegir qué merece la pena automatizar de verdad lo desarrollo en automatizar tareas repetitivas en tu negocio.

Las tres preguntas antes de montar un flujo

Cuando ya tienes el proceso arreglado y escrito, todavía quedan tres preguntas.

¿Esto lo hago suficientes veces? Automatizar algo que haces una vez al mes es un hobby, no una mejora. La cuenta es sencilla: cuánto tiempo me lleva a mano, por cuántas veces al mes, contra cuánto me cuesta montarlo y mantenerlo.

¿Cómo me entero si falla? Todo flujo automático falla alguna vez. Si no tienes un aviso, no tienes una automatización: tienes una bomba de relojería silenciosa. El aviso se monta a la vez que el flujo, no después.

¿Qué pasa si tengo que cambiarlo? Si el proceso todavía está cambiando cada dos semanas, es demasiado pronto. Automatiza lo que ya se ha estabilizado.

Los casos concretos donde la respuesta correcta es no automatizar los tengo repasados en cuándo no automatizar una tarea.

Dónde me equivocaría con esta regla

Porque tampoco quiero venderte una norma absoluta. Hay tres situaciones en las que mi propia tesis se cae.

Cuando el proceso solo falla por lo humano. Si el proceso está bien pensado y lo único que falla es que se te olvida hacerlo, o que lo haces tarde, entonces automatizar sí es la solución. No estás automatizando un desastre: estás automatizando algo correcto que tú no ejecutas con constancia. Aquí la máquina gana de calle.

Cuando automatizar es la única forma de ver el problema. A veces el proceso manual es tan irregular que no consigues datos. Montar un flujo simple que al menos registre lo que pasa te da la información que necesitas para arreglarlo. En ese caso automatizas para medir, no para producir.

Cuando el volumen ya te está ahogando. Si estás desbordado ahora mismo, "arréglalo antes" es un consejo que no te sirve, porque no tienes tiempo ni de mirarlo. Ahí es legítimo automatizar la parte más mecánica para ganar aire, y arreglar el proceso después con la cabeza más despejada. Es deuda que pagarás, pero a veces hay que pedirla.

Fuera de esos tres casos, la regla aguanta.

Cómo lo hago yo ahora

Tengo una norma personal que me ha ahorrado bastantes tardes: nada se automatiza hasta que lo he hecho a mano al menos diez veces.

Diez veces es suficiente para que aparezcan las excepciones. Las excepciones son las que rompen las automatizaciones, y en las tres primeras veces no salen nunca.

Y la segunda norma: automatizo por trozos. Primero la parte más mecánica y aburrida, la que no toma ninguna decisión. Esa parte se automatiza bien y da resultado rápido. Las partes que deciden algo las dejo para el final o no las automatizo nunca.

Muchos de mis procesos están a medias automatizados de forma permanente, y no es un estado provisional: es el punto correcto. La máquina hace lo mecánico y yo hago lo que requiere criterio.

Si quieres el panorama completo de qué se puede montar y con qué, lo tengo en automatización y agentes con IA.

El resumen

Automatizar no arregla nada. Amplifica.

Si amplificas algo que funciona, ganas. Si amplificas algo que no funciona, pierdes el doble: pierdes por el resultado malo y pierdes por el tiempo que te costó montarlo.

Así que antes de abrir la herramienta, coge el proceso y hazlo a mano diez veces con un papel al lado. Vas a acabar tirando la mitad de los pasos y descubriendo que dos de las cosas que ibas a automatizar no había que hacerlas siquiera.

Eso, que no da ninguna satisfacción y no se puede enseñar en una captura de pantalla, es el 80% del beneficio.

Si quieres montar tus propios sistemas con la cabeza puesta en el proceso y no en la herramienta, es exactamente lo que enseño aquí.

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