Hipertiroidismo o TDAH: inquietud, ansiedad e insomnio

Tu tiroides va acelerada y no paras quieto. Pero, ¿es hipertiroidismo o TDAH? Los síntomas se parecen más de lo que imaginas.

No puedes parar quieto. El corazón te va a mil. Duermes fatal. Te cuesta concentrarte porque tu cabeza va más rápida que tus manos. Y la ansiedad te acompaña como una sombra desde que te levantas.

Tu médico te manda analíticas y te dice: tienes la tiroides acelerada.

Vale. Pero eso no explica que ya eras así con quince años.

¿Qué tiene que ver la tiroides con la concentración?

Pues más de lo que parece.

La tiroides es como el termostato de tu cuerpo. Regula el metabolismo, la energía, la temperatura, el ritmo cardíaco. Cuando va demasiado rápido, hipertiroidismo, todo se acelera. Pierdes peso sin intentarlo. Sudas sin motivo. Tu corazón va como si acabaras de subir cinco pisos. Y tu cabeza no para.

Esa "cabeza que no para" es la que se confunde con TDAH. Porque el TDAH también te da eso. Pensamientos a mil por hora. Incapacidad de quedarte quieto. Ansiedad difusa. Problemas para dormir porque tu cerebro no tiene botón de apagado.

La diferencia es que el hipertiroidismo aparece. Tiene un momento de inicio. Y se puede medir con una analítica. TSH baja, T4 libre alta. Números en una hoja.

El TDAH no aparece. Siempre estuvo ahí. Y no se ve en una analítica.

¿Puede ser las dos cosas a la vez?

Sí. Y eso es lo que complica todo.

Puedes tener hipertiroidismo y TDAH al mismo tiempo. De hecho, hay investigaciones que sugieren que las personas con TDAH tienen mayor prevalencia de problemas tiroideos. No es que uno cause el otro, pero conviven más a menudo de lo que se pensaba.

Lo que pasa es que cuando te diagnostican hipertiroidismo, todo el mundo se relaja. Ya hay una explicación. Ya hay un tratamiento. Pastilla, seguimiento, problema resuelto.

Y tú empiezas el tratamiento. La tiroides se estabiliza. Los números vuelven a la normalidad.

Pero sigues sin poder sentarte a trabajar dos horas seguidas. Sigues perdiendo las llaves. Sigues saltando de tarea en tarea sin terminar ninguna. Sigues con esa inquietud interna que no se va con la medicación tiroidea.

Es la misma historia de siempre. Tu médico te dice que las analíticas están bien, pero tú sigues con niebla mental. Y nadie sabe qué hacer contigo.

¿Por qué el hipertiroidismo enmascara el TDAH?

Porque cuando tu cuerpo te da una explicación, tu mente deja de buscar.

Es un sesgo brutal. Tienes síntomas. Vas al médico. Te dice "tienes hipertiroidismo". Y tu cerebro hace clic: ya está. Ya sé lo que me pasa. Todo encaja.

Y a partir de ahí, todo lo que te pasa lo metes en la misma caja. La ansiedad, la tiroides. El insomnio, la tiroides. La incapacidad de terminar un libro, la tiroides. No puedes quedarte quieto en una silla, la tiroides.

Pero hay cosas que la tiroides no explica. La tiroides no explica que en segundo de primaria ya te costaba organizarte los deberes. No explica que has cambiado de afición quince veces en cinco años. No explica que puedes pasar seis horas jugando a un videojuego sin pestañear pero no aguantas veinte minutos leyendo algo que no te interesa.

Eso no es tiroides. Eso es un patrón de atención que lleva ahí toda tu vida. Y mientras tengas la etiqueta de hipertiroidismo puesta, nadie va a mirar debajo.

¿Cómo distinguir uno de otro?

No es fácil, pero hay pistas.

El hipertiroidismo suele venir con síntomas físicos claros. Pérdida de peso. Temblor en las manos. Sudoración excesiva. Ojos saltones en algunos casos. Taquicardias que puedes medir. Son cosas que tu cuerpo hace, no solo tu cabeza.

El TDAH es más sutil en lo físico. La inquietud es más interna. No es que te tiemble la mano, es que no puedes parar de mover la pierna. No es que tu corazón vaya rápido, es que tu mente va rápido. Y los síntomas llevan ahí toda tu vida, no empezaron hace seis meses cuando la tiroides se descontroló.

Pregúntate esto: si mañana te curan la tiroides por completo, ¿desaparecería tu problema de concentración?

Si la respuesta es "probablemente no", merece la pena explorar si hay algo más detrás.

Lo que tu endocrino probablemente no te va a decir

Tu endocrino trata tiroides. Y lo hace bien. Pero no es su trabajo detectar TDAH. No está formado para eso. No es lo que busca cuando te mira.

Y tu médico de cabecera, con suerte, te derivó al endocrino cuando vio los números. Problema resuelto para el sistema. Siguiente paciente.

Pero tú sigues ahí. Con la tiroides controlada y la cabeza igual de desordenada que siempre. Y empiezas a pensar que quizá eres tú. Que quizá eres vago. Que quizá simplemente no eres capaz de funcionar como los demás.

No. Lo que pasa es que nadie ha mirado donde hay que mirar. Y eso no es culpa tuya.

Si tu hipertiroidismo está tratado pero los síntomas cognitivos siguen, pide una evaluación de TDAH. No como alternativa al tratamiento tiroideo. Como complemento. Porque a veces tu cerebro tiene dos problemas, y tratar solo uno no es suficiente.

Esto no sustituye el criterio de un profesional. Si algo de esto te suena, habla con un psicólogo o psiquiatra que sepa de TDAH en adultos.

Si la tiroides no explica todo lo que te pasa, quizá hay algo más. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para saber si tu inquietud viene de la tiroides, del TDAH, o de los dos.

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