Hipersensibilidad a la injusticia: altas capacidades o TDAH

Te indignas más que nadie ante las injusticias y no sabes si es por altas capacidades o por TDAH. Pistas para distinguirlo.

Alguien se cuela en la fila del supermercado y tú sientes que se ha cometido un crimen contra la humanidad.

No es una molestia menor. Es una indignación que te sube por el estómago, te llega al pecho y te hace apretar los puños. La persona de delante ni se ha inmutado. La de detrás mira el móvil. Y tú estás ahí, a punto de montar una escena por un tío que se ha colado con cuatro yogures.

Pues mira, si esto te pasa con frecuencia, hay al menos dos explicaciones posibles. Y las dos son interesantes.

¿De dónde viene esa hipersensibilidad a la injusticia?

La primera explicación es las altas capacidades intelectuales. Las personas con alta capacidad suelen tener lo que Dabrowski llamó "sobreexcitabilidades": una forma de experimentar el mundo con más intensidad de lo habitual. Y una de esas sobreexcitabilidades es la emocional. No solo sientes más. Procesas más. Ves las implicaciones de las cosas que otros ni registran.

Cuando alguien se cuela, tú no solo ves a un maleducado. Ves un sistema donde la gente que respeta las reglas sale perdiendo. Ves la metáfora de todo lo que va mal en la sociedad. Ves 47 capas de significado donde los demás ven un tío con yogures.

La segunda explicación es el TDAH. Y aquí la cosa funciona diferente. La hipersensibilidad del TDAH no viene de procesar más profundo, sino de regular peor. Tu cerebro TDAH tiene un filtro emocional que va con retraso. La emoción te llega entera, sin amortiguar, como un portazo. Y la injusticia, que ya de por sí activa emociones fuertes en cualquier persona, en ti se multiplica por diez.

La diferencia es sutil pero importa. En altas capacidades, la intensidad viene de arriba: del análisis, de ver más, de conectar más puntos. En TDAH, la intensidad viene de abajo: de la reactividad emocional, de no poder frenar lo que sientes antes de que te invada.

¿Es posible tener las dos cosas?

Sí. Y es más frecuente de lo que la gente cree.

Se llama doble excepcionalidad. Tienes un cerebro que procesa a un nivel profundo (altas capacidades) y que además regula mal las emociones (TDAH). El resultado es que sientes todo con una intensidad que no cabe en ninguna categoría sencilla.

Imagínate un amplificador de guitarra que ya está puesto al máximo. Eso son las altas capacidades: todo suena fuerte. Ahora imagina que además el cable tiene un cortocircuito y de vez en cuando suelta una descarga eléctrica. Eso es el TDAH encima. No solo suena fuerte. Suena fuerte y distorsionado y no puedes bajar el volumen.

La hipersensibilidad a la injusticia en la doble excepcionalidad es brutal. Ves la injusticia (altas capacidades), sientes la injusticia sin filtro (TDAH), y encima no puedes soltar el tema (hiperfoco emocional del TDAH). Te quedas enganchado horas, rumiando, indignado, construyendo argumentos mentales contra el tío de los yogures.

¿Cómo sabes cuál es tu caso?

Algunas pistas. No son diagnóstico, son orientación.

¿Tu indignación viene con análisis o con impulso? Si cuando te indignas puedes articular exactamente por qué y construir un argumento complejo, suena más a altas capacidades. Si la indignación te asalta como un rayo y solo después (si es que llegas) puedes explicar qué te ha pasado, suena más a TDAH.

¿Se te pasa o se te queda? La reactividad emocional del TDAH es intensa pero suele ser breve. Te indignas a lo bestia y a la media hora estás pensando en otra cosa. En altas capacidades, la indignación puede quedarse contigo días porque tu cerebro sigue procesando el tema en segundo plano.

¿Te pasa solo con injusticias o con todo? Si tu hipersensibilidad se extiende a texturas, ruidos, emociones ajenas, olores... estás ante una sensibilidad más amplia que podría apuntar a altas capacidades, a TDAH, o a un perfil de alta sensibilidad (PAS).

En cualquier caso, no es algo que debas resolver solo con Google. Si tu sensibilidad a la injusticia te genera malestar real o conflictos frecuentes, un profesional que conozca tanto TDAH como altas capacidades puede ayudarte a entender qué está pasando.

Lo que sí puedo decirte es que no estás exagerando. Tu puñetero cerebro funciona así, y no es un defecto. Es una forma de procesar el mundo que tiene sus costes, sí, pero también sus ventajas.

Empieza por orientarte sobre qué hay detrás

Esa sensibilidad a la injusticia que te complica la vida en el supermercado es la misma que te hace ser la persona que defiende al compañero al que nadie defiende. Es la misma que te lleva a crear cosas que importan. No es un defecto. Es una herramienta que nadie te enseñó a usar.

Si quieres un primer paso concreto, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos y ya tienes algo con lo que trabajar.

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