Cómo grabar tutoriales de pantalla que se ven bien

Zoom automático, fondo decente y el cursor que se vea. Tres ajustes y tu tutorial de pantalla parece grabado por otra persona.

Grabé mi primer tutorial de pantalla convencido de que lo difícil era explicarlo bien. Lo expliqué bien. Y el vídeo daba pena igual.

Cursor diminuto, letra de hormiga, una notificación de Telegram saliendo en el segundo 40 y un audio que sonaba a estar dentro de un tupper. Lo subimos igual, porque imperfecto pero publicado. Pero se veía a kilómetros que era el vídeo de alguien que no sabía grabar la pantalla.

Lo que descubrí después es que la diferencia entre un tutorial que parece amateur y uno que parece decente no está en el guion ni en la voz. Está en tres ajustes. Zoom automático hacia el cursor, un fondo con margen y un cursor que se vea. Los pones y parece otro vídeo.

Te cuento el proceso entero, en el orden en que lo hacemos ahora en el canal.

¿Con qué grabo un tutorial de pantalla?

Con la herramienta que te haga el zoom automático. Ese es el único criterio que importa al principio.

Las dos que usamos son Tella y Screen Studio. Las dos hacen lo mismo en esencia: graban tu pantalla y luego, en la edición, aplican movimientos de cámara automáticos siguiendo lo que tú estabas haciendo. Tú grabas plano y aburrido, y ellas te devuelven algo con ritmo.

Tella tira más a navegador y a flujo de trabajo cómodo, con la grabación organizada en clips que puedes recortar por separado. Screen Studio es una aplicación de escritorio con más control fino sobre el movimiento y la exportación. Si quieres el desglose largo de cuál compensa según lo que grabes, lo tienes en la comparativa entre Tella y Screen Studio.

Las dos son de pago. Suelen tener un plan de entrada de unas decenas de euros al mes, y alguna de ellas ha ofrecido pago único en algún momento. Compruébalo tú antes de sacar la tarjeta, porque los precios de estas herramientas cambian cada dos por tres y no quiero decirte un número que mañana no valga.

¿Se puede grabar gratis? Sí. QuickTime en Mac o la grabadora de Windows te sacan el vídeo. Lo que no te sacan es el zoom, el fondo y el cursor bonito. Y esos son justo los tres.

Paso 1: prepara el escritorio antes de tocar grabar

Esta es la parte que todo el mundo se salta y la que más vídeos arruina. Cinco minutos aquí te ahorran una regrabación entera.

Sube el tamaño de la letra. Todo. El navegador con Cmd + o Ctrl + hasta el 125 o el 150 por ciento. El editor de código, la terminal, lo que sea que vayas a enseñar. Te va a parecer ridículo de grande en tu monitor. En el móvil de quien te vea se va a leer justo.

Baja la resolución de pantalla. Si grabas en un monitor enorme a resolución nativa, el resultado es un vídeo con muchísima información y todo minúsculo. Yo grabo en una resolución más pequeña de la que uso a diario, para que el contenido ocupe más espacio en el encuadre.

Mata las notificaciones. Modo concentración, no molestar, como se llame en tu sistema. Y cierra Telegram, Slack, el correo y lo que te salte. Una notificación en mitad de un tutorial no es solo feo. A veces enseña el nombre de alguien que no ha pedido salir en tu vídeo.

Cierra las pestañas. Deja el navegador con lo justo. Una barra de pestañas con cuarenta favicons apretados grita desorden. Y de paso evitas enseñar que llevas tres semanas con la pestaña de la declaración a medias.

Decide claro u oscuro y quédate ahí. El modo oscuro queda bien y cansa menos, pero si vas a mezclar aplicaciones donde unas son claras y otras oscuras, el vídeo va a dar saltos de brillo. Elige uno y que todo lo que salga en el vídeo vaya igual.

Limpia el escritorio y la barra. Si en algún momento se ve el fondo, que no sea una carpeta llamada "cosas" con cuarenta capturas sueltas.

Paso 2: los tres ajustes que más cambian el resultado

Aquí es donde está el 80 por ciento del salto de calidad. Los tres viven en la herramienta, en la parte de edición, y los tres vienen medio configurados por defecto.

Zoom automático hacia el cursor. Es la estrella. La herramienta detecta dónde has hecho clic y acerca la imagen a esa zona con un movimiento suave. El espectador ve exactamente el botón que estás pulsando sin que tú tengas que decir "aquí arriba a la derecha, en el iconito ese". Ajusta la intensidad a media. Si lo pones al máximo, el vídeo se convierte en una montaña rusa y marea.

Fondo y padding. La grabación en crudo ocupa el fotograma entero, borde a borde, y eso queda muy plano. Lo que hacen estas herramientas es meter tu pantalla dentro de un marco con esquinas redondeadas, una sombra suave y un color o degradado detrás. Con un fondo neutro sobra. Nada de degradados de colores flúor. El fondo está para dar aire, no para competir con lo que enseñas.

Cursor grande y suavizado. El puntero real es diminuto y se mueve a tirones, porque tu mano se mueve a tirones. Estas herramientas lo agrandan, le meten un halo y suavizan la trayectoria. También te permiten marcar los clics con un destello. Actívalo. Un clic que no se ve es un paso que el espectador se pierde.

Con esos tres, un tutorial grabado en diez minutos parece producido. Sin ellos, no hay guion que te salve.

Paso 3: audio decente sin montar un estudio

El audio importa más que la imagen. La gente aguanta un vídeo feo con buen sonido. Al revés no.

Graba en la habitación con más cosas blandas que tengas. Cortinas, sofá, cama, alfombra, armario con ropa. Las superficies duras rebotan y por eso suenas a lata. Si tienes eco, no es el micro: es la habitación.

Acércate al micrófono. Da igual cuál uses, la distancia hace más que el modelo. Un micro barato a un palmo de la boca suena mejor que uno bueno a metro y medio.

Graba el audio con la propia herramienta si es tu primer vídeo. Simplifica la vida. Cuando ya tengas el flujo cogido, puedes grabar la voz por separado y sincronizar, pero eso es un problema de la semana que viene, no de hoy. Si quieres montarte algo más serio sin gastar, te conté cómo montar un estudio casero para grabar vídeo con lo que ya tienes en casa.

Y haz una prueba de diez segundos antes de la toma buena. Grabas, escuchas con auriculares, y decides. Nosotros nos hemos comido regrabaciones enteras por no hacer esos diez segundos.

¿Meto la cámara pequeña en una esquina?

Depende de lo que estés grabando, y aquí no hay respuesta única.

Si el tutorial es puramente técnico, hacer clic aquí, escribir esto, la cámara estorba. Tapa una esquina de la pantalla justo cuando ahí hay algo importante y no aporta nada.

Si el tutorial lleva opinión, criterio, "yo esto lo hago así porque", entonces la cara suma. Le pone persona a la voz. En el canal la usamos cuando el vídeo tiene tanto de opinión como de procedimiento.

El punto medio que mejor nos funciona: cámara al principio, mientras planteas de qué va el vídeo, y fuera durante la parte de manos a la obra. Tella permite alternar eso con bastante comodidad.

Si la metes, pequeña y en la esquina con menos acción. Y comprueba que no tapa nada. Fer me ha avisado más de una vez de que mi cara estaba justo encima del botón que yo estaba explicando.

Paso 4: exportar sin que pese medio disco duro

1080p es suficiente para casi todo. 4K solo si vas a hacer recortes fuertes en la edición o si el contenido tiene texto muy pequeño que no has podido agrandar.

30 fotogramas por segundo va bien para tutoriales. 60 lo notas sobre todo en movimientos rápidos de cursor, y multiplica el peso del archivo. Nosotros exportamos a 60 solo cuando el vídeo tiene mucho scroll.

El bitrate déjalo en el preajuste alto que traiga la herramienta. Comprimir de más se nota justo en lo que a ti te importa: el texto de la pantalla se emborrona.

Y guarda el proyecto, no solo el vídeo exportado. Sara nos ha pedido cambios sobre vídeos ya montados suficientes veces como para haber aprendido esto por las malas.

Lo que se te va a atascar

Grabas en pantalla enorme y no se lee en móvil. El error número uno. Más de la mitad de la gente te ve en un teléfono. Regla rápida: exporta, mándate el vídeo al móvil y míralo ahí antes de subir nada. Si tienes que entornar los ojos, a regrabar.

Salta una notificación. Y no te das cuenta hasta la edición. Modo concentración activado siempre, y de paso graba con un usuario del sistema limpio si tienes muchas cosas conectadas.

El audio tiene eco. No compres un micro nuevo todavía. Cambia de habitación, acércate más, y vuelve a probar. Nueve de cada diez veces se arregla ahí.

Los clics no se ven. El espectador ve que la pantalla cambia pero no sabe qué has pulsado. Activa el resaltado de clics y baja un poco la velocidad en los momentos clave. Muévete despacio cuando estés enseñando algo, aunque tú ya sepas dónde está.

Hablas mientras haces clic. Suena a tontería. Deja medio segundo de silencio antes de cada acción importante. Le da al espectador tiempo de mirar dónde vas.

Y ahora qué

Coge un proceso corto que ya sepas hacer de memoria. Cinco minutos, no más. Prepara el escritorio como te he dicho, grábalo con zoom automático, fondo y cursor activados, y expórtalo.

Míralo en el móvil. Vas a encontrar tres cosas mal. Las apuntas, grabas otra vez y ya está. Al tercer vídeo el proceso te sale sin pensar y dejas de perder tiempo en la parte técnica para dedicarlo a lo que de verdad importa, que es lo que cuentas.

Si quieres ver el resto de lo que usamos para producir, lo tengo recopilado en las herramientas del creador con IA.

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Antes de decidir qué herramientas meter en tu flujo de trabajo, viene bien saber en qué punto estás y qué te compensa automatizar. Hice un test corto para eso.

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