Frío constante, cansancio y despiste: tiroides o TDAH

Tu cuerpo va lento, tu cabeza va rápido. Puede ser la tiroides, puede ser TDAH. O pueden ser las dos cosas a la vez.

Llevas semanas con frío. Da igual que pongas la calefacción a tope, que te pongas tres capas, que te metas en la cama con calcetines (sí, con calcetines, esto es serio). Sigues con frío.

Y además estás agotado. No cansado de "he dormido mal". Agotado de existir. Como si tu cuerpo funcionara al 40% de su capacidad y nadie supiera por qué.

Y encima se te olvida todo.

Vas al médico. Te dice que puede ser la tiroides. Te hacen analítica. Y aquí empieza el lío.

¿Qué tiene que ver la tiroides con el TDAH?

Más de lo que crees.

El hipotiroidismo (cuando la tiroides va lenta) produce síntomas que se solapan con el TDAH de una forma casi insultante: problemas de concentración, fatiga, mala memoria, dificultad para completar tareas. Si alguien te pusiera los dos listados de síntomas delante sin etiquetas, no sabrías cuál es cuál.

Y no es solo teoría. Hay estudios que muestran que la relación entre Hashimoto y TDAH es más frecuente de lo que parece. La tiroiditis de Hashimoto (la causa autoinmune más común de hipotiroidismo) aparece con una frecuencia sospechosa en personas con TDAH. No es casualidad. Es neurología compartiendo vecindario con endocrinología.

Y nadie te lo dice porque los médicos miran su especialidad y ya. El endocrino mira la tiroides. El psiquiatra mira la atención. Y tú en medio, pensando que estás loco.

Déjame que te lo ponga con una analogía. Tu tiroides es como el termostato de tu cuerpo. Si va lenta, todo va lento: metabolismo, energía, temperatura corporal, capacidad de pensar con claridad. El TDAH, por su parte, es como un sistema operativo con demasiadas pestañas abiertas. Ahora imagina que tienes las dos cosas a la vez. Un ordenador lento con 300 pestañas abiertas. Eso es lo que siente mucha gente y no sabe por qué.

¿Cómo distinguirlos?

La diferencia clave está en el patrón temporal y en los síntomas físicos.

La tiroides suele dar señales que el TDAH no da: piel seca, caída de pelo, estreñimiento, subida de peso sin cambiar de dieta, sensibilidad brutal al frío. Si tienes eso encima del despiste y la fatiga, ahí hay algo endocrino que revisar. Sin discusión.

El TDAH, por su lado, tiene cosas que la tiroides no explica: impulsividad, hiperfoco, dificultad para gestionar emociones, el patrón de empezar mil cosas y no acabar ninguna. Si tu problema principal es que no puedes mantener la atención pero tu cuerpo funciona bien físicamente, la tiroides probablemente no es la culpable.

Pero, y esto es lo importante, pueden coexistir. Puedes tener hipotiroidismo Y TDAH. Y de hecho, si solo te tratan una cosa, la otra sigue ahí dándote guerra.

He visto gente en mi comunidad que llevaba años tratándose la tiroides con levotiroxina, mejorando la fatiga y el frío, pero seguían sin poder concentrarse. Nadie les había evaluado de TDAH porque "ya tenían un diagnóstico". Y al revés: personas medicadas para TDAH que seguían arrastrándose por la vida hasta que alguien les pidió una analítica de TSH y, sorpresa, la tiroides estaba por los suelos.

¿Qué hago si me pasa esto?

Lo primero, y esto lo digo de verdad: pide analítica. TSH, T3 libre, T4 libre, anticuerpos antitiroideos. Es un análisis de sangre normal. No duele (bueno, la aguja un poco, no te voy a engañar). Y descarta o confirma uno de los dos de forma objetiva.

El TDAH no se diagnostica con analítica. No hay marcador en sangre que diga "tienes TDAH" (ojalá, la vida sería mucho más fácil). Se evalúa con entrevista clínica, cuestionarios validados y observación. Pero lo que sí puedes hacer es descartar primero lo descartable. Si la tiroides está bien y los síntomas atencionales siguen ahí, ya tienes una pista bastante clara de por dónde buscar. Y si la tiroides NO está bien, trátala primero. Y si después de tratarla sigues sin poder concentrarte, sigues olvidando las llaves y sigues dejando las cosas a medias, ya sabes que hay algo más.

Y lo segundo: si ya tienes diagnóstico de tiroides y sientes que el tratamiento no termina de arreglarte, no asumas que "es lo que hay". Pregunta. Busca una evaluación de TDAH. La orientación correcta puede cambiarte la vida.

Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tienes TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra. Y si además tienes sospecha de tiroides, con tu médico de cabecera o endocrino.

Mientras tanto, si quieres salir de dudas sobre la parte atencional, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No es un diagnóstico, pero te puede dar el empujón para pedir la evaluación correcta.

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