Estrés por perfeccionismo laboral: el TDAH que sobrecompensa

Revisas todo 14 veces. No entregas hasta que sea perfecto. No eres perfeccionista, eres alguien con TDAH aterrorizado de meter la pata.

Has revisado el email cuatro veces. Has cambiado tres palabras. Has releído el asunto. Has vuelto a leer el cuerpo. Y aun así, antes de darle a enviar, lo lees una quinta vez "por si acaso".

Tu compañero de al lado escribe el email en dos minutos, le da a enviar y se va a por café. Y tú piensas: ¿por qué yo no puedo hacer eso?

Porque tienes miedo. Miedo a equivocarte. Miedo a que se note el error. Miedo a que alguien descubra que no eres tan competente como parece. Y ese miedo tiene un nombre, y tiene un origen que probablemente nadie te ha explicado.

¿Es perfeccionismo o es TDAH sobrecompensando?

El perfeccionismo "clásico" viene de querer ser el mejor. De estándares altos internos. De "si no es perfecto, no vale".

El perfeccionismo del TDAH es diferente. No viene de querer ser el mejor. Viene de haber metido la pata tantas veces que ya no te fías de ti mismo. Es un mecanismo de defensa. Si lo revisas todo catorce veces, reduces la probabilidad de que se te escape algo. Porque sabes, por experiencia, que tu cerebro se come detalles como un Pac-Man hambriento.

O sea, no eres perfeccionista porque aspires a la excelencia. Eres perfeccionista porque estás aterrorizado de tu propia impulsividad y tu propia falta de atención al detalle.

Y eso quema. Quema mucho. Porque las 24 horas nunca bastan cuando tu cerebro necesita el triple de revisiones para hacer lo que otros hacen en una.

El ciclo que nadie ve

Esto es lo que pasa por dentro:

Haces algo rápido (porque tu cerebro impulsivo va a mil). Luego lo revisas (porque sabes que tu cerebro impulsivo comete errores). La revisión encuentra errores (porque siempre los hay). Eso confirma que no te puedes fiar de ti mismo. Así que la próxima vez revisas más. Y más. Y más.

Es un ciclo que se retroalimenta. Cuantos más errores encuentras en tus revisiones, más necesitas revisar. Y cuanto más revisas, más tiempo tardas. Y cuanto más tardas, más estrés. Y cuanto más estrés, más errores cometes en la primera pasada. Y vuelta a empezar.

El resultado visible: alguien que parece muy meticuloso y trabajador. El resultado invisible: alguien agotado, ansioso y convencido de que si baja la guardia un segundo, todo se derrumba.

¿Dónde acaba el TDAH y empieza la ansiedad?

Buena pregunta. Porque lo que acabo de describir también suena a ansiedad laboral, a síndrome del impostor, a trastorno de ansiedad generalizada.

Y probablemente sea todo a la vez.

El TDAH genera errores reales. Los errores reales generan ansiedad real. La ansiedad real genera sobrecompensación real. Y la sobrecompensación genera agotamiento real. Separar qué es TDAH y qué es ansiedad en este cóctel es como separar el agua de la leche en un café con leche. Todo está mezclado.

Pero hay una pista: si la sobrecompensación desaparece en tareas que te interesan mucho (hiperfoco), eso apunta a TDAH. Porque en hiperfoco, tu atención funciona bien, no cometes tantos errores, y no necesitas revisar catorce veces. La ansiedad pura no discrimina por interés.

¿Qué puedes hacer?

Primero, date cuenta de lo que está pasando. El simple hecho de entender que tu perfeccionismo es un parche para tu TDAH, no una virtud, ya cambia cómo te relacionas con él.

Segundo, pon límites a las revisiones. Suena simple, no lo es. Pero "reviso máximo dos veces y envío" es una regla externa que sustituye a la función ejecutiva que falla. La evaluación profesional te da las herramientas para entender esto mejor.

Y tercero, habla de esto en tu evaluación. Si el profesional solo ve al tío meticuloso que revisa todo, puede que no piense en TDAH. Pero si le cuentas que revisas todo porque no te fías de tu cerebro, eso cambia el diagnóstico.

Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si el perfeccionismo te está generando un desgaste significativo, consulta con un psicólogo que conozca el TDAH adulto.

Si quieres empezar a entender de dónde viene todo esto, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. Te ayuda a poner nombre a lo que te pasa antes de llegar a la consulta.

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