El insomnio del TDAH vs el insomnio de ansiedad: dos noches muy distintas

Ambos te mantienen despierto. Pero el insomnio TDAH es un cerebro que no se apaga. El de ansiedad no deja de preocuparse.

Son las tres de la mañana. Estás despierto. El problema es que no sabes por qué.

Si preguntas a dos personas insomnes qué pasa en su cabeza a las tres de la mañana, las respuestas pueden sonar parecidas. "No puedo dormir." "Mi mente no para." "Es como si el cerebro no tuviera botón de apagar."

Pero si rascas un poco, lo que está pasando dentro es completamente diferente. Y la diferencia importa, porque determina qué te va a ayudar a dormir y qué no.

¿Cómo es el insomnio del TDAH?

El insomnio del TDAH es un cerebro que no se apaga, pero no porque esté preocupado. Es que está entretenido.

Estás en la cama, y de repente tu mente está planificando un proyecto que no existe. O repasando una conversación del 2014 que no tiene importancia. O pensando en qué cenarías mañana si pudieras cenar cualquier cosa del mundo. O componiendo una respuesta a un email que no has recibido.

No hay miedo. No hay preocupación. Es puro ruido mental. Tu cerebro está haciendo lo que hace todo el día: saltar de una cosa a otra, buscar estímulos, generar pensamientos aleatorios. La diferencia es que de día eso es "TDAH" y de noche eso es "insomnio".

Mucha gente con TDAH describe algo específico: el retraso de fase del sueño. No es que no puedan dormir. Es que no tienen sueño hasta las 2, las 3, las 4 de la mañana. Su reloj biológico está desplazado. Los estudios sugieren que entre el 70% y el 80% de los adultos con TDAH tienen algún trastorno del sueño, y el retraso de fase es el más común.

Y luego está el segundo problema: una vez que te duermes, no quieres despertarte. El despertar es brutal. No es simple pereza. Tu cerebro literalmente no arranca por las mañanas como el de los demás.

¿Cómo es el insomnio de ansiedad?

Completamente diferente.

El insomnio de ansiedad es un cerebro que no puede parar de preocuparse. No salta de tema en tema. Se queda atrapado en uno. O en una variación del mismo tema una y otra vez.

"¿Y si me despiden?" "¿Y si no llego a fin de mes?" "¿Y si esa molestia en el pecho es algo grave?" "¿Y si mañana sale mal la reunión?"

No es ruido. Es un bucle. Un pensamiento que da vueltas y vueltas como un hámster en una rueda. Y cada vuelta lo hace un poco peor porque cuanto más piensas, más cortisol generas, y más activado estás, y menos puedes dormir, y más ansioso te pones por no poder dormir.

La persona con insomnio de ansiedad suele tener síntomas físicos: tensión muscular, nudo en el estómago, taquicardia. El cuerpo está en modo alerta. La persona con insomnio TDAH está relajada a nivel corporal. Es solo el cerebro que no para.

¿Puedes tener los dos?

Claro. Y no es raro.

Tu historial clínico puede ser un laberinto de diagnósticos que en realidad están conectados

Una noche puedes estar despierto porque tu cerebro está planificando una mudanza que no vas a hacer. Otra noche puedes estar despierto porque tienes miedo de que te salga mal algo mañana. Y la tercera noche es una mezcla de las dos cosas que te tiene mirando al techo hasta las cuatro.

Lo complicado es que cuando llevas semanas durmiendo mal, la ansiedad por no dormir se suma. Llegas a la cama y ya estás nervioso pensando "¿podré dormir hoy?". Y esa ansiedad anticipatoria empeora cualquiera de los dos tipos.

¿Por qué importa saber cuál es cuál?

Porque las soluciones son diferentes.

Para el insomnio de ansiedad, las técnicas de relajación funcionan. Respiración, relajación muscular progresiva, meditación. Funcionan porque el problema es la activación fisiológica. Si bajas esa activación, el sueño viene.

Para el insomnio del TDAH, esas técnicas suelen ser un desastre. Intentar meditar con un cerebro TDAH a las dos de la mañana es como pedirle a un niño hiperactivo que se quede quieto en una silla. La meditación requiere control atencional, que es exactamente lo que no tienes.

Lo que sí funciona para el insomnio TDAH: cosas que mantengan la mente parcialmente ocupada pero no estimulada. Podcasts en voz baja. Audiolibros aburridos. Ruido blanco. Algo que le dé a tu cerebro un estímulo suave para que deje de generar los suyos propios.

Incluso las pesadillas frecuentes pueden tener una relación con el TDAH que nadie te ha explicado

El error que cometen muchos profesionales

Recetar un ansiolítico para el insomnio del TDAH. Pasa constantemente.

Si el insomnio es por ansiedad, el ansiolítico tiene sentido. Baja la activación, facilita el sueño. Pero si el insomnio es por TDAH (cerebro que no se apaga, no cerebro que está asustado), el ansiolítico puede relajar el cuerpo pero la mente sigue igual de activa. Duermes un poco más, pero la calidad del sueño no mejora.

A veces, paradójicamente, la medicación estimulante del TDAH tomada por la mañana mejora el sueño. Parece contraproducente, pero tiene lógica: si tu cerebro funciona mejor durante el día, llega a la noche menos agotado y menos caótico. No siempre funciona así, pero es una posibilidad que muchos profesionales no consideran.

Dormir mal no es normal

Ni con TDAH ni con ansiedad. El "yo es que siempre he dormido mal" no debería ser una frase de aceptación. Debería ser una frase que te lleve a buscar qué está pasando.

Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si llevas tiempo durmiendo mal, consulta con un especialista del sueño o un psiquiatra. Y si sospechas que el TDAH puede estar detrás de tus noches, el test de TDAH tiene 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales.

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