Déficit de vitamina D y síntomas que parecen TDAH
Niebla mental, fatiga, falta de motivación. Antes de asumir TDAH, pide un análisis de vitamina D. A veces es más simple.
No puedes concentrarte. Estás cansado sin motivo. Te cuesta empezar cualquier cosa. La motivación ha desaparecido. Tu cabeza funciona como si estuviera llena de algodón.
Y piensas: "esto tiene pinta de TDAH".
Puede serlo. Pero antes de asumir que tu cerebro tiene un problema de neurotransmisores, hay algo mucho más básico que deberías descartar. Algo que se soluciona con una analítica de sangre y un suplemento.
Déficit de vitamina D. El gran imitador de medio catálogo de trastornos neurológicos.
¿Qué tiene que ver la vitamina D con la concentración?
La vitamina D no es solo la "vitamina del sol" que necesitas para los huesos. Es una hormona que participa en la función cerebral de formas que se siguen investigando.
Los receptores de vitamina D están presentes en muchas áreas del cerebro, incluyendo zonas implicadas en la atención, la función ejecutiva y la regulación del estado de ánimo. Cuando los niveles son bajos, estas funciones se resienten.
Los síntomas de un déficit de vitamina D que se solapan con el TDAH son inquietantemente parecidos. Niebla mental. Fatiga. Dificultad de concentración. Falta de motivación. Problemas de memoria. Irritabilidad. Cambios de humor.
Si solo miras la lista de síntomas, es casi imposible distinguir un déficit de vitamina D de un TDAH leve o moderado. Y eso es un problema, porque el tratamiento es completamente diferente.
¿Cómo diferenciar un déficit de vitamina D del TDAH?
La diferencia más importante es la historia.
El TDAH ha estado ahí toda tu vida. No aparece de repente a los 30 porque hayas cambiado de trabajo o te hayas mudado a un país con menos sol. Si tus problemas de concentración y motivación son de toda la vida, desde la infancia, eso apunta más a TDAH.
El déficit de vitamina D produce síntomas que aparecen gradualmente y que tienen relación con factores de estilo de vida. Te has mudado a un país nórdico. Trabajas desde casa y no sales. Es invierno. Has cambiado de dieta. Los síntomas tienen un inicio identificable y no existían antes.
Otra diferencia: el hiperfoco. En el TDAH, puedes no ser capaz de concentrarte en algo aburrido pero pasar horas absorto en algo que te interesa. Esa selectividad es muy TDAH. El déficit de vitamina D no funciona así. La niebla mental es general. No discrimina entre tareas interesantes y aburridas.
Y otra más: la impulsividad. Si además de la falta de concentración tienes impulsividad (hablar sin pensar, comprar sin planificar, tomar decisiones precipitadas), eso es más TDAH. El déficit de vitamina D no produce impulsividad.
Y te lo digo por experiencia: viviendo en Wrocław, en Polonia, donde el invierno dura aproximadamente 87 meses (exagero, pero poco), el déficit de vitamina D es tan común que casi debería venir de serie con el empadronamiento.
¿Puede el déficit de vitamina D empeorar un TDAH existente?
Sí. Y esto es importante.
Si ya tienes TDAH y además tienes déficit de vitamina D, tus síntomas van a ser peores de lo que deberían. Es como tener un motor que ya funciona regular y además quedarte sin aceite. El motor ya iba justo. Sin aceite, directamente no tira.
Hay estudios que han encontrado una correlación entre niveles bajos de vitamina D y mayor severidad de síntomas de TDAH, especialmente en niños. Esto no significa que la vitamina D cause TDAH ni que lo cure. Significa que tener los niveles bien puede ayudar a que todo funcione un poco mejor.
Algunos profesionales recomiendan pedir una analítica de vitamina D como parte de la evaluación de TDAH. No porque la vitamina D sea la respuesta, sino porque si hay un déficit, corregirlo antes de evaluar el TDAH te da una imagen más limpia de qué síntomas son del TDAH y cuáles eran de la vitamina D.
¿Qué hago si sospecho de las dos cosas?
Fácil: pide una analítica. Es un análisis de sangre rutinario que cualquier médico te puede pedir. Se mide el 25-hidroxivitamina D y en unos días tienes el resultado.
Si sale bajo, corrígelo. Suplementación, más exposición solar, ajuste de dieta. Y espera unas semanas. Si los síntomas mejoran significativamente, puede que no fuera TDAH.
Si corriges la vitamina D y los síntomas mejoran algo pero no del todo, o si al mirar atrás reconoces que estos problemas han estado ahí desde siempre (mucho antes de cualquier déficit de vitamina D), entonces sigue explorando el TDAH.
Si sientes que algo no encaja y que lo que tienes no es solo ansiedad o depresión, descartar causas médicas simples es el primer paso inteligente antes de ir a lo complejo.
Lo importante es no asumir. Ni asumir que es TDAH porque los síntomas coinciden, ni asumir que no es TDAH porque encontraste otro motivo. Pueden coexistir. Y separar lo que es de lo que no es te va a ahorrar mucho tiempo y mucho sufrimiento.
Como dice cualquier médico que se precie: primero lo básico. El TDAH no es una moda, pero tampoco todo es TDAH. A veces hay que descartar lo sencillo antes.
Esto no es un diagnóstico. Si tienes niebla mental, fatiga y falta de concentración, empieza por una analítica. Si los niveles de vitamina D están bien y los síntomas persisten, busca evaluación para TDAH. El test de TDAH tiene 43 preguntas basadas en escalas clínicas que te ayudan a orientarte.
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