Cuando tu psicólogo no sabe de TDAH adulto
No todos los profesionales de salud mental entienden el TDAH en adultos. Y elegir mal puede costarte años.
Vas al psicólogo. Le cuentas que no puedes concentrarte, que procrastinas todo, que tus emociones van a 200 por hora, que empiezas cosas y no las terminas.
Y te dice: "Eso es ansiedad."
O te dice: "Todos nos distraemos a veces."
O, mi favorita: "El TDAH no existe en adultos. Es cosa de niños."
Y tú sales de ahí pensando que a lo mejor el problema eres tú. Que estás exagerando. Que todo el mundo se distrae y tú simplemente no te esfuerzas lo suficiente.
No. Lo que ha pasado es que tu psicólogo no sabe de TDAH adulto. Y eso no es tu culpa. Pero sí es tu problema.
¿Por qué tantos profesionales no entienden el TDAH adulto?
Porque no se lo enseñaron.
La formación en TDAH en las facultades de Psicología en España ha sido, históricamente, un chiste. Un tema dentro de un tema dentro de una asignatura de psicopatología infantil. Punto. Nada de adultos. Nada de comorbilidades. Nada de cómo se presenta de forma diferente en mujeres. Nada de disfunción ejecutiva como concepto central.
El resultado es una generación entera de psicólogos (buenos profesionales, ojo, no estoy cuestionando su capacidad general) que no tienen herramientas para identificar TDAH en un adulto que se sienta delante de ellos. Ven los síntomas y los atribuyen a lo que sí conocen: ansiedad, depresión, estrés, "falta de hábitos".
No es mala intención. Es un punto ciego formativo. Pero para ti, sentado en esa silla, el resultado es el mismo: un diagnóstico incorrecto, un tratamiento que no funciona, y la sensación de que eres un caso perdido.
¿Cómo saber si tu profesional entiende el TDAH?
Hay señales bastante claras.
Si te pregunta "¿eras hiperactivo de niño?" y cuando dices que no, descarta el TDAH, no sabe lo suficiente. El TDAH predominantemente inatento no tiene que incluir hiperactividad visible. Y muchos adultos con TDAH (especialmente mujeres) nunca fueron "el niño que no paraba". Fueron "la niña callada que soñaba despierta".
Si te dice que no puedes tener TDAH porque sacaste buenas notas, no sabe lo suficiente. Las altas capacidades compensan los síntomas del TDAH durante años. Hasta que dejan de hacerlo. Y esa compensación tiene un precio enorme.
Si te dice que "ya eres adulto, habrías aprendido a gestionarlo", no sabe lo suficiente. El TDAH no se "supera". Se manifiesta diferente con la edad, pero no desaparece. El DSM-5 reconoce el TDAH en adultos desde hace años.
Si no te pregunta por disfunción ejecutiva, regulación emocional, memoria de trabajo, sensibilidad al rechazo, ni relación con la dopamina, probablemente no tiene la formación específica que necesitas.
¿Qué haces si estás con el profesional equivocado?
Lo primero: no te sientas culpable por buscar a otro. No estás "siendo difícil". Estás buscando ayuda adecuada. Que es tu derecho.
Lo segundo: busca activamente un profesional con experiencia específica en TDAH adulto. No "que sepa un poco". Específico. Pregunta antes de la primera cita. "¿Tiene experiencia evaluando y tratando TDAH en adultos?" Si la respuesta es evasiva, busca otro.
Lo tercero: entiende cómo funciona el sistema en España. Si vas por el público, pide que te deriven a un profesional con experiencia en TDAH. Si te dicen que no hay, insiste. Si no consigues nada, valora la opción privada aunque sea para la evaluación inicial.
Y lo cuarto, que es lo que más rabia da: no asumas que porque un profesional te diga que no tienes TDAH, no lo tengas. La espiral diagnóstica es real. Gente que pasa por tres, cuatro, cinco profesionales antes de que alguien sepa lo que está mirando. No es normal. No debería ser así. Pero es la realidad de muchos.
Un profesional equivocado no significa que tú estés equivocado. Significa que ese profesional no es el adecuado para lo que necesitas. Y encontrar al correcto es, para muchas personas, el paso más importante del proceso.
Y te digo más: cuando encuentres al profesional correcto, lo vas a notar. No porque te diga lo que quieres oír. Sino porque las preguntas que te hace van a tener sentido. Porque va a preguntar por tu infancia, por tu historial académico, por cómo gestionas las emociones, por tus patrones de sueño, por tu relación con la dopamina. Y en ese momento vas a entender la diferencia entre alguien que sabe lo que busca y alguien que trabaja con una checklist genérica.
Mereces esa diferencia. No te conformes con menos.
Esto no pretende desacreditar a ningún profesional. La mayoría hace lo mejor que puede con la formación que tiene. Pero como paciente, tienes derecho a buscar a alguien que entienda tu caso.
Y si no sabes si lo que te pasa es TDAH, ansiedad o algo más, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico. Pero puede darte las palabras que necesitas para pedir la evaluación correcta al profesional correcto.
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