Compararte con tu potencial: TDAH y autoexigencia

Sabes que podrias dar mas. Eso no es motivacion, es una trampa. Asi funciona la autoexigencia con TDAH.

"Es que tú podrías dar mucho más."

Si te han dicho eso alguna vez, ya sabes lo que viene después. La culpa. El "tiene razón". El "¿por qué no me esfuerzo más?". Y esa vocecita que te repite, con una constancia que tu TDAH envidia, que eres un desperdicio de talento.

Bienvenido a la trampa más refinada que existe para alguien con TDAH: compararte con tu versión ideal.

¿Por qué la autoexigencia golpea más fuerte con TDAH?

Porque la brecha es enorme. Y no me refiero a una brecha inventada. Es real.

Tú sabes que puedes hacerlo. Lo has demostrado. Has tenido momentos de hiperfoco donde has hecho cosas increíbles en 4 horas. Has sacado un proyecto adelante cuando te pilló la fecha límite. Has dejado a gente con la boca abierta con lo que eres capaz de hacer cuando "conectas".

El problema es que esos momentos son esporádicos. Impredecibles. Y entre medias hay días donde no puedes ni abrir el correo electrónico.

Esa inconsistencia es la trampa. Porque te dice: "Si puedes hacerlo a veces, deberías poder hacerlo siempre. Si no lo haces siempre, es que no te esfuerzas lo suficiente."

Y eso es mentira. Pero suena tan lógico que te la tragas.

¿Esto es TDAH o es otra cosa?

La frustración por no alcanzar tu potencial es casi universal en el TDAH adulto. Pero no es exclusiva. Las personas con altas capacidades intelectuales sienten algo parecido. Las personas con depresión, también. Y las personas con una educación muy exigente, ya ni te cuento.

La diferencia está en el mecanismo.

Con TDAH, la brecha viene de la función ejecutiva. Sabes qué hacer pero no puedes organizarte para hacerlo. Tienes la capacidad pero no la consistencia. Y cada vez que "fallas" (entre comillas porque no es un fallo, es neurología), la autoexigencia sube un peldaño.

Con depresión, la brecha viene de la energía. No es que no puedas organizarte. Es que no tienes gasolina para arrancar.

Con perfeccionismo (que puede venir de mil sitios), la brecha viene de los estándares. No es que no puedas hacerlo. Es que nada de lo que haces te parece suficientemente bueno.

Y sí, puedes tener las tres cosas a la vez. No es que sea raro. Es casi lo normal cuando llevas años sin diagnóstico.

¿Cómo se sale de la trampa?

A ver, voy a ser honesto. No se sale del todo. Lo que se hace es aprender a pillarla cuando llega.

El primer paso es separar capacidad de constancia. Tú no eres menos capaz por ser inconsistente. Eres inconsistente porque tu cerebro funciona de una manera determinada. Punto. No hay "si quisiera, podría". Hay "mi cerebro regula la dopamina de forma diferente y eso afecta a mi rendimiento de forma irregular".

Suena menos heroico, ¿verdad? Pero es la verdad. Y la verdad libera más que cualquier frase motivacional.

El segundo paso es dejar de medirte con tu mejor día. Tu mejor día no es tu estándar. Es tu excepción. Y si usas la excepción como vara de medir, vas a suspender siempre.

No te voy a engañar: esto no es algo que resuelvas leyendo un post. Es trabajo de terapia. De entender de dónde viene la exigencia, qué la alimenta, y cómo construir una relación contigo mismo que no se base en "lo que podrías ser" sino en lo que eres. Que ya es bastante.

¿Y si la autoexigencia es lo único que me funciona?

Conozco esa trampa también. "Si no me exijo, no hago nada." Y a lo mejor es verdad a corto plazo. Pero a largo plazo, la autoexigencia como motor solo lleva a un sitio: el burnout.

La alternativa no es "no exigirte nada". Es encontrar un sistema que funcione con tu cerebro, no contra él. Que no dependa de machacarte para funcionar.

Parece una tontería, pero cambiar "debería poder hacer esto" por "voy a ver cuánto de esto puedo hacer hoy" reduce la presión un 70%. No lo digo yo. Lo dice mi psicóloga. Y tiene más razón que un reloj.

Otra cosa que ayuda: dejar de mirar lo que no has hecho y empezar a registrar lo que sí. Porque la autoexigencia tiene memoria selectiva. Solo recuerda los fracasos. Si llevas un registro de lo que completas (aunque sea pequeño, aunque sea "hoy he contestado 3 emails y he hecho la compra"), empiezas a construir evidencia de que sí avanzas. Solo que no al ritmo que tu versión ideal exige. Y tu versión ideal, te lo digo ya, es un personaje de ficción que vive en tu cabeza y no paga alquiler.

Esto no es consejo clínico. Si la autoexigencia te está comiendo vivo, habla con un profesional que entienda TDAH adulto. No es debilidad, es inteligencia.

Si ni siquiera sabes si el TDAH está en la ecuación, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para empezar a entender qué pasa.

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