Compararse en redes sociales: adiccion, TDAH o baja autoestima

Te comparas con todo el mundo en Instagram y sales perdiendo siempre. Puede ser adiccion, TDAH o autoestima. O las tres.

Abres Instagram cinco minutos. Cierras Instagram cuarenta minutos después sintiéndote como si tu vida fuera un documental de bajo presupuesto comparado con las pelis de los demás.

No querías compararte. Solo ibas a "mirar un momento". Pero tu cerebro tiene otros planes.

Y ahora estás en el sofá pensando por qué todo el mundo parece tener su vida resuelta menos tú.

¿Es adicción a las redes, TDAH o baja autoestima?

Pues mira, la respuesta incómoda es que puede ser las tres cosas a la vez. Y que se alimentan entre ellas como un buffet libre de malestar.

La adicción a las redes es real. Las plataformas están diseñadas para engancharte. Eso no tiene nada que ver con el TDAH. Le pasa a todo el mundo.

Pero al cerebro con TDAH le pasa más. Porque el TDAH implica un sistema de dopamina que busca estímulo constantemente. Y las redes sociales son la máquina de dopamina más eficiente jamás creada. Cada scroll, cada like, cada vídeo nuevo es una microdosis. Tu cerebro neurotípico dice "bueno, ya está bien". Tu cerebro con TDAH dice "uno más". Siempre uno más.

Y encima, el TDAH suele venir con una autoestima bastante machacada. Años de no llegar, de compararte, de sentir que los demás lo tienen más fácil. Así que cuando abres Instagram y ves a alguien haciendo lo que tú no puedes, no piensas "bueno, cada uno a su ritmo". Piensas "otra prueba de que soy un desastre".

Es un cóctel perfecto. Doom scrolling nocturno que parece adicción pero puede ser tu cerebro buscando estimulación.

¿Cómo sé si la comparación es "normal" o es algo más?

Todo el mundo se compara. Es humano. La diferencia está en la intensidad, la frecuencia y el impacto.

Si te comparas de vez en cuando y luego sigues con tu vida, es normal. Si abres redes y cada vez sales sintiéndote peor, y aun así vuelves a abrirlas quince minutos después, ahí hay algo más.

La persona sin TDAH se compara, se siente un poco mal, y puede cerrar la app y hacer otra cosa. La persona con TDAH se compara, se siente fatal, intenta cerrar la app, su cerebro dice "pero mira esto otro", y cuando quiere darse cuenta lleva una hora en un agujero de comparación que empezó con un reel de cocina y terminó en el perfil de un desconocido que vive en Bali.

El problema no es solo la comparación. Es la incapacidad de frenar el ciclo. Es que tu cerebro no tiene freno de mano para esto.

La comparación como síntoma, no como causa

Lo que pasa muchas veces con el TDAH es que tratamos los síntomas como si fueran la causa. "Tienes baja autoestima, trabaja tu autoestima." Vale, pero ¿por qué tienes baja autoestima? Porque llevas 30 años sin poder hacer lo que los demás hacen sin esfuerzo.

"Eres adicto al móvil, pon límites." Vale, pero ¿por qué no puedes respetar esos límites? Porque tu cerebro necesita estímulo constante y no tienes el mecanismo de autorregulación que otros sí tienen.

No digo que todo sea TDAH. Hay gente sin TDAH que se compara compulsivamente y tiene baja autoestima. Pero si esto te suena demasiado familiar, si llevas años luchando contra lo mismo y nada funciona, quizá hay una capa debajo que no has explorado.

Un psicólogo o psiquiatra especializado puede ayudarte a separar qué es qué. Porque el tratamiento cambia bastante según la causa.

Si la comparación constante, la incapacidad de soltar el móvil y la sensación de ir siempre por detrás llevan años contigo, quizá vale la pena entender por qué. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. Gratis, 10 minutos, sin registro.

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