Bipolar tipo 2 o TDAH: cuando el psiquiatra no lo tiene claro

Tu psiquiatra dice bipolar tipo 2 pero tu crees que es TDAH. No es raro. Asi se diferencian y por que se confunden.

Sales de la consulta del psiquiatra con un diagnóstico que no esperabas. Trastorno bipolar tipo 2. Te quedas mirando el papel y piensas: "Pero si yo no tengo manías. Yo lo que tengo es que no me puedo concentrar."

Llegas a casa, buscas en Google, y encuentras que el bipolar tipo 2 y el TDAH se confunden constantemente. Y ahora no sabes si tu psiquiatra ha acertado, se ha equivocado, o las dos cosas a la vez.

No eres el primero. Ni el décimo. Ni el centésimo.

¿Por qué se confunden tanto?

Porque se parecen de una forma que da rabia.

Los dos tienen cambios de energía. Los dos tienen impulsividad. Los dos tienen problemas de concentración. Los dos tienen momentos de productividad brutal seguidos de bajones. Desde fuera, y a veces desde dentro, parecen lo mismo.

Pero el mecanismo es completamente distinto.

En el bipolar tipo 2, los cambios de humor siguen ciclos. Hay periodos de hipomanía (energía alta, menos necesidad de sueño, ideas a toda velocidad, sensación de que puedes con todo) que duran días o semanas. Y luego hay periodos depresivos. El ciclo tiene un ritmo, aunque no siempre sea predecible.

En el TDAH, los cambios de energía no siguen ciclos. Siguen estímulos. Estás a tope porque algo te interesa. Estás por los suelos porque nada te interesa. No hay un ritmo biológico detrás. Hay dopamina yendo a donde le da la gana.

¿Cómo se diferencia uno de otro?

Hay varias pistas que un buen profesional puede seguir.

La primera es la duración. La hipomanía bipolar dura al menos varios días seguidos. El "subidón TDAH" puede durar horas. Te levantas a tope, a las 3 de la tarde estás muerto, y a las 11 de la noche te da por reorganizar toda la casa. Eso no es hipomanía. Eso es TDAH haciendo TDAH.

La segunda es el sueño. En la hipomanía bipolar, necesitas menos horas de sueño y te sientes bien. En el TDAH, no duermes porque tu cerebro no se calla, pero al día siguiente estás destrozado. La diferencia es sutil pero importante.

La tercera es la historia. El TDAH está desde la infancia. Siempre. Si tus problemas de atención y regulación emocional empezaron de niño, es mucho más probable que sea TDAH. El bipolar tipo 2 suele aparecer más tarde, normalmente en la adolescencia tardía o la adultez temprana.

Y la cuarta, que muchos profesionales pasan por alto: la respuesta emocional. Los episodios mixtos bipolares se sienten diferente a la montaña rusa emocional del TDAH. En el bipolar, el cambio de humor puede no tener un detonante claro. En el TDAH, casi siempre hay un detonante. Alguien te dijo algo, algo salió mal, te aburriste. La emoción está conectada a un evento, aunque sea desproporcionada.

¿Puede ser las dos cosas?

Sí. Y es más frecuente de lo que se cree. Algunos estudios sugieren que entre el 10% y el 20% de las personas con bipolar tipo 2 también tienen TDAH. El problema es que muchos profesionales diagnostican uno y se olvidan del otro.

Si te han diagnosticado bipolar pero el tratamiento con estabilizadores del ánimo no está funcionando del todo (sigues con problemas de concentración, de organización, de constancia), puede merecer la pena buscar una segunda opinión. No para contradecir a tu psiquiatra, sino para completar el cuadro.

¿Qué haces si no te convence el diagnóstico?

Pues mira, lo primero es no automedicarte ni autodiagnosticarte. Internet es un sitio genial para informarte pero un sitio pésimo para diagnosticarte.

Lo segundo es que está perfectamente bien pedir una reevaluación o una segunda opinión. Un buen psiquiatra no se ofende porque le digas "he leído sobre TDAH y creo que encaja". Un mal psiquiatra sí. Y eso ya te dice algo sobre el profesional.

Lo tercero es llevar un registro. Anota tus cambios de humor, cuánto duran, si hay un detonante, cómo duermes. Dos semanas de registro le dan a un profesional más información que una hora de consulta.

No te voy a engañar: el proceso de diagnóstico diferencial entre bipolar tipo 2 y TDAH es complicado. Pero se puede hacer. Y la diferencia entre acertar y no acertar el diagnóstico es la diferencia entre un tratamiento que funciona y uno que no.

Porque el tratamiento importa. Los estimulantes que se usan para el TDAH pueden desestabilizar un bipolar no diagnosticado. Y los estabilizadores del ánimo que se usan para el bipolar no hacen nada por el TDAH. Equivocarse de diagnóstico no es solo no mejorar. A veces es empeorar. Por eso insisto: si algo no cuadra, sigue buscando.

Esto no es consejo médico. Si tienes dudas sobre tu diagnóstico, habla con un profesional especializado. Y si no confías en tu profesional actual, busca otro. Es tu derecho.

Si quieres empezar a entender tu cerebro, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No sustituye la consulta, pero puede darte argumentos para la conversación con tu psiquiatra.

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